Glup 2.0

25.9.17

Rendición.



Esta es una esquina para niñas y niños que juegan hasta las diez, para ancianos paseando por alamedas interminables, sin fuerzas para llegar al portal donde vivían, para mujeres y hombres que dudan en el dintel, miran y se van, ociosos, con barcos de papel entre los dedos, sin recuerdos horizontales, hay una mujer que nunca escuchó un te quiero en la penumbra, hay un hombre que aún no sabe cuánto cuesta ser o no ser y ahí está su problema, otro, los problemas se atropellan y gritan y nadie sale del callejón oscuro, fronterizo, allí donde los cuerpos renuncian a la certeza del nunca, con la cabeza coronada de polvo se entregan al desandar, me pongo una boina y no reconozco otra salida que la rendición. Me rindo y no respiro.  

24.9.17

Seductora



Me miraba a los ojos tan cerca que casi podía leer sus pensamientos. 

Mejor no, mejor no leerlos, mejor no saber qué podría esperar aquella mujer de un tipo tan feo como yo, que me había quitado las gafas y apenas distinguía sus facciones, que me sentía embriagado por su turbadora presencia, que no sabía qué hacer con las manos y estaba sudando como un pollo mientras ella seguía con un dedo cada una de las rayas blancas de mi camisa. 

No recordaba cuando había estado antes así, a tan poca distancia de una señora tan femenina, tan estupenda, tan Chanel. 

Me susurraba, apenas podía entender qué decía, adiviné algo así como vamos, chato o no puedo más, rey

Estaba empezando a marearme, aquello no le podía estar pasando a un hombre tan corriente como un servidor. 

Jorge, te deseo, vámonos a la cama –me dijo.

Perdone,  no soy Jorge, me llamo José Antonio –repliqué.

Coño, pero ¿tú no eres ese de la bonoloto, el que ha salido en el periódico? –preguntó.   
  
No, soy electricista y trabajo en la Naval –dije, azorado.

Y se marchó, sin más, sin mirar atrás, dejándome con la camisa empapada, con la frente marchita* con alteraciones en la entrepierna, desorientado, desasistido, acomplejado, desubicado, con la moral por los suelos. **

Fui a casa y me duché con agua fría, más de media hora.

Joder, no somos nada.
 

 *  (…las nieves del tiempo platearon mi sien)

** Tanto que me la pisé.

23.9.17

No es bueno dar vueltas a la noria.




El otoño llegará con palabras que aún no conozco, con madrugadas frías y anocheceres de limones.

Busco qué diré de lo que aún no he dicho.

Sigue mi estado de + (traducción: más)

Estoy rompiendo rutinas, una a una, rutinariamente.

Pienso en barcos dando vueltas de aquí para allá, parando en puertos sin aduanas, en ciudades envueltas en niebla embarcan y desembarcan ciudadanos vestidos de blanco, hay un hombre en la proa mirando al infinito, en un camarote de la segunda cubierta dos mujeres hablan de su niñez.

Es extraño saber y no saber, son extraños los días, como si fueran la antesala de algo, alguien escondido detrás de una cortina, oigo voces.

No es bueno dar vueltas a la noria.

22.9.17

Capítulo cien.


Enzo Pellai bookplate. Artist: Valerio Mezzetti.


Capítulo cien. En el que en esta noria se cuenta cómo escribir es no vivir, es decir nada, es decir qué me va usted a contar, que van y vienen los días y aquí no llama nadie (atentos, nada, nadie). Se secan los pozos, se alborotan los vencejos y nos juntamos las viejas glorias para recordar lo que no pasó, aquello que de tanto contarlo lo hemos modificado y al final resulta que ni siquiera somos amigos y paga tú y luego arreglamos. Si te pones así discutiría incluso lo de glorias/gloria, que cuando el tiempo pasa y la soledad está sentada en el sillón del salón comedor donde nadie come terminas hablando con ella, es decir solo, es decir que te contestan las cortinas que, por cierto, necesitan un agua, la verdad. La realidad es la que no veo/vemos, que eso es escribir, no ver la realidad, joder, mírate al espejo, eso/ese (o sea tú) es la realidad, no hay más y ya puedes ponerte como un basilisco (frase antigua) o dar vueltas como un zarandillo (frase aún más antigua) que lo que é, é y por más que intentes recordar es en vano, aquello no fue, tú no fuiste y solo tienes este ahora entre el bostezo y el miedo. Ya, que te está dando bajona, hala, por leerme, a quién se le ocurre (es una pregunta sin signos). Capítulo ciento uno.        

21.9.17

O no.



Hay que ser un optimista incorregible o un inconsciente para compartir aquí lo que uno/a escribe. No hay nada que hacer, todos escribimos. Es como lo de la fotografía, todos hacemos fotos. Es como lo de los gustos, todos tenemos el nuestro y se acabó la discusión.

Es curioso, también todos tenemos ombligo, más o menos grande, algunos tienen verdaderas obras de arte de parteras célebres, nudo que nos desligó de dónde venimos pero que no da pistas de hacia dónde vamos. O sí.

Mientras tanto escribimos, lo compartimos, hacemos fotos, las compartimos y tenemos buen gusto. O no.  

20.9.17

Hoy hace diez años



En primera línea, en las trincheras, hundidos hasta las rodillas en el barro, asomando la cabeza con tiento, sabiendo que somos los siguientes, los de la próxima batalla, temiendo su inminencia, nuestras escasas fuerzas, lo cruel del combate, lo irremediable del desenlace, que estamos vencidos aún antes de comenzar.

Sin embargo ajenos a los pregoneros del miedo, al silbido de las serpientes, en vigilia, con inspiración, airosos, benditos sin bendiciones, con un sombrero de plumas, alegres, brindando al viento, ebrios de vida, saltando con agilidad la arquitectura de los días, traduciendo las sílabas de la risa, eludiendo la geografía de lo complejo, nadando en besos, deslizándonos en abrazos, casi exultantes.

Que nadie sople nuestros faroles, que nadie borre el camino escogido, que las nubes pasajeras no nos impidan ver el rumbo marcado por las estrellas, que nada restrinja nuestro gozo, que nadie nos prohíba la felicidad, los sueños, que nunca el pasado nos siga, furtivo, recordándonos lo que no fue, lo de antes, que el ahora nos colme, nos haga levantar la mirada, que el espejo nos mienta, nos mime, nos ensalce.

Que la inocencia siga en equilibrio, que no perdamos la voz espontánea, la piel erizada, el sentimiento ahogándonos, oprimiéndonos la garganta ante lo bello, lo profundo, lo que nos vuelve el alma del revés, todo aquello que apenas sabemos definir pero que nos hiere de intensidad, de anhelo, que nos toca ahí dentro, en lo más íntimo, allí donde ni siquiera nosotros mismos sabíamos que existía un territorio.

Que no nos falte el deseo como un lobo poderoso, ni el abrazo de nuestros amigos, ni los cantos de sobremesa con una copa de vino en la mano, ni las ganas de pasar las medianoches bajo un cielo negro, nuestro, hablando de caricias y halagos, de amistad, deliciosa conversación del ahora, lo que somos, sin distraernos del objetivo, que no baje el telón de la comedia, que sigan en el destierro los cazadores de dramas.

No queremos sólo esto sino todo, que la brújula señale siempre la primavera, que el crepúsculo no se destiña con la lluvia, que la memoria se serene y amasemos las horas del amor, demorándonos en gemidos y dulzura, que los olores de la niñez no se pierdan, que los ojos de nuestra niñez no se apaguen, que esta hora, que este día de hoy sea único, es el momento de continuar, llorando, luchando, riendo, siendo, viviendo. Os abrazo.

19.9.17

Ese momento


Bert Hardy


Me gusta ese momento, verte, amor, cuando sales de ti misma, cuando eres  la que eres, la que ríe, feliz, la que cambia hasta la voz, se transfigura, ese momento puntual en el que el mundo se detiene y no hay nada alrededor, el instante mágico, cuando sale la mujer original, el ser humano sin ataduras, sin recuerdos, sin otra cosa que no sea vibrar en la vuelta al principio de todo, descubrir ese yo íntimo. Ese momento…

18.9.17

Polígono.



Veamos, que en los polígonos industriales del arte (pobrecito mío) levantas una piedra (presuntamente) literaria y lo mismo aparece un corazón que un zapato, un alacrán o una fila de hormigas, qué más da, una baraja, reparte las cartas que hoy es lunes, aquí no viene nadie y podemos jugar a cerrar puertas o a entornar las ventanas del verano de mil novecientos ochenta y tres, un decir, puede ser un siglo antes, que los armarios están llenos de recuerdos y en mi mente (no solo ahí) se ha montado la revolución, ay aquellas huelgas cortando carreteras, defendiendo el puesto de trabajo, los mercados, la madre que los parió, hambre para todos menos para ellos,  tenerla para siempre, tenerla, siempre, ilusiones de un metalúrgico reconvertido, divertido, entre París y Berlín, besando los cruces de los días, las intercesiones, allí donde eso, ahí en eso, que dicen en lo limítrofe, las afueras, donde no hay citas a ciegas, donde se ama contra la pared, hasta en invierno, soledad del abrazo en el cuarto de máquinas del ascensor, por si las dudas, puertas abiertas al deseo en edición de lujo lujurioso,  que no había que hacer la cama ni disimular las sábanas, solo había ternura y qué sé yo (sí sé, intento despistar), hogar dulce hogar cada vez que escuchamos pasos en el portal porque hoy es lunes, como aquello que cantaba Vinicius de Moraes, tan llena de pudor que vive desnuda, estrategia del fraude, sexo, amor, aquí nos pillábamos y ya, es curioso, ya no forma parte de ningún paisaje, ni de las neuronas perdidas con la ginebra en las rocas de la jaula y alrededores, la edad del soul, del sol, del ritmo azul y no teníamos edad (al contrario que ahora, que nos sobra), erotismo en ná, en tó, todo me ponía (pone), todo me alteraba (como ahora),  mercadillo de los domingos, nadie compra, nadie lee, igual que los martes o los viernes, hoy, aún, por eso es igual, levanta esta piedra escrita a trompicones, mientras Ella se arregla, peina, pinta, da vueltas por la casa, cambia el bolso, me he olvidado las llaves  y vuelta empezar, otra tarde/noche que llegaremos tarde, aunque más vale tarde que nunca, este escrito se junta con el tuyo, y las soledades y, repito, en mi mente se está montando una buena, Bilbao se adorna con contenedores de basura ardiendo en la noche fría, lluviosa, voy a sellar la bonoloto, corto y cierro. ¿Qué?

17.9.17

Al menos puedo contarlo.



Dejo aquí cosas que escribo.
Es absurdo, estéril, aunque me libera.

Ayer, por teléfono, me cuentan de la grave enfermedad de una persona amiga.
Me quedo sin palabras.

Por la tarde me tropiezo con A. Me dice que su pareja está fastidiada, que se ha reproducido su mal, que desde agosto está pasando un penoso momento.
Le abrazo, le beso, intento animarla (para animarme), no sé si digo lo que quiere escuchar.

Dejar aquí estas cosas que escribo no tiene demasiado sentido.
O quizás sí, al menos puedo compartirlo.
Ay.

16.9.17

Crebeiros.

"Desde siempre, los pueblos que habitaron los litorales marítimos y oceánicos, sintieron fascinación por los materiales, naturales que las olas van dejando en la línea de la marea.
En la Costa de la Muerte el nombre que reciben estos restos es el de "Crebas".

Pero la fascinación sólo está motivada por el valor económico de lo encontrado. El mar envía a la costa todo cuanto rechaza, sea material contaminante, restos de naufragios o maderas procedentes de los bosques del norte y de las selvas tropicales.

En la búsqueda de ese material, los crebeiros peinan arenales, cavernas y canturrales.

Hoy, los crebeiros son los artistas, que encuentran en ese material una razón para reflexionar sobre la naturaleza humana."




Les invito a conocer el magnifico trabajo de Alejandra Sampedro

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