Glup 2.0


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1.9.16

El oftalmólogo de Palermo

El oftalmólogo de Palermo, muy serio, dice: “Aplíquese Colicursí Tropicamida desde las diez de la mañana, cada media hora. Cuando tenga las pupilas dilatadas comprobaré en el fondo de sus ojos si las lentes bifocales enfocan correctamente en dos o más direcciones o si su mirada se pierde en fuegos artificiales”. 

Con esa disminución de mi capacidad visual pienso en cómo me arreglaré hoy, quién me guiará. Con las manos en los bolsillos del batín me dedico a tambasiáre, que dicen aquí en Sicilia, pasear por hacer nada, Marie en la proa de mis recuerdos. 

Todo está borroso y esta vez son mis ojos.

El perro negro ladra a mis pies pero hoy no podremos salir a pasear.






31.8.16

No todavía

Voy a dejar los dedos tocando el cristal empañado para que desde la calle sepa que sigo aquí, aunque yo apenas vea lo de afuera. 

Acumulo recuerdos de momentos sencillos para dar sentido a la materia, al cuerpo, al amor que dejé antes de venir al oeste. 

Sé que el monstruo me acecha, está esperando que se vaya el sol para salir, no le temo, ya no. 

Sé que voy a morir, pero no todavía.


Jon Juaristi.

Spoon river, Euskadi

¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes,
y por qué hemos matado tan estúpidamente?
Nuestros padres mintieron: eso es todo.

"Suma de varia intención" 1987
Jon Juaristi.


30.8.16

Termina agosto.


Entre lo que fuiste y lo que eres la vida a veces te guiña un ojo y otras veces te cierra los dos. Escribo en los márgenes todo aquello que no sé y agosto se desliza como un río tranquilo que llena las riberas de peces melancólicos, los descubro con mirada de niño. Aprendo los misterios de la nada y no sé si esto es la felicidad, pero la tranquilidad me mece con susurros maternales. En julio parecía que había tiempo para todo y ahora estoy en la cuenta atrás. Permanezcan atentos a sus pantallas porque la vida sigue y la poesía está a punto de llegar, háganle un hueco.

Kirmen Uribe

Visita


La heroína es tan dulce como hacer el amor,
decía ella en otro tiempo.
 

Los médicos dicen que no ha ido a peor,
día va y día viene, y que nos lo tomemos con calma.
Hace un mes que no ha vuelto a despertar,
desde la última operación.

Y sin embargo seguimos visitándola todos los días
en el sexto box de la unidad de cuidados intensivos.
Al entrar, el enfermo de la cama de enfrente lloraba,
no ha venido nadie a visitarme, le decía a la enfermera.

Hace un mes que no oímos la voz de mi hermana.
No veo como antes toda la vida por delante,
nos decía,
no quiero promesas, no quiero disculpas,
tan sólo un gesto de amor.

Ahora sólo le hablamos mi madre y yo.
Mi hermano, antes, no decía gran cosa;
ahora ni siquiera viene.
Mi padre se queda en la puerta, callado.

No duermo por las noches, nos decía mi hermana,
tengo miedo a dormirme, miedo a las pesadillas.
Las agujas me hacen daño y tengo frío,
el suero me enfría las venas.

Si pudiera huir de este cuerpo podrido.

Mientras tanto dame la mano, decía,
no quiero promesas, no quiero disculpas,
tan sólo un gesto de amor. 

Kirmen Uribe


29.8.16

Césare Pavese.



Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

Césare Pavese.
(Versión de Carles José i Solsora)

28.8.16

John Milton

¡Miserable de mí! ¿Por qué camino
evitaré la cólera infinita
y la infinita desesperación?
Dondequiera que huya es el Infierno;
pues yo soy el Infierno; y en lo más
profundo del abismo otro se abre
más hondo que amenaza con devorarme,
comparado con el cual el Infierno
que padezco parece incluso un cielo.
Luego ¡oh, por fin, apiádate de mí!
¿No hay lugar para el arrepentimiento,
no queda ninguno para el perdón?

John Milton
Lost Paradise





27.8.16

Rosario Castellanos

Falsa Elegía

Compartimos sólo un desastre lento
Me veo morir en ti, en otro, en todo
Y todavía bostezo o me distraigo
Como ante el espectáculo aburrido.
Se destejen los días,
Las noches se consumen antes de darnos cuenta;
Así nos acabamos.
Nada es. Nada está.
Entre el alzarse y el caer del párpado.
Pero si alguno va a nacer (su anuncio,
La posibilidad de su inminencia
Y su peso de sílaba en el aire),
Trastorna lo existente,
Puede más que lo real
Y desaloja el cuerpo de los vivos.

Rosario Castellanos


26.8.16

Pablo Neruda

 


Agua sexual

Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.
Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.


(Pablo Neruda)

25.8.16

Vicente Núñez

Cántico 

El que pasa ignorado por los arcos del mundo.
El que extiende en el suelo su clámide de oro.
El que aspira en el bosque el rumor de la lluvia
y olvida su cuidado debajo de los sauces.
El que besa tus brazos y tiembla y se transforma
a pesar del embate de todo y de sí mismo.
El que a tu sombra gime como trémula gema.
El que pasa, el que extiende, el que aspira y olvida.
El que besa, el que tiembla y se transforma. El que gime.

Vicente Núñez






A Lo Divino 

Dejar de serlo tras de haberlo sido.
Dejar de amar después de haber amado.
Dejarlo todo y no haber dejado
nada que no estuviera ya perdido.

Haber tenido el corazón rendido
como quien se sabía derrotado.
Haberlo puesto todo en el costado
de una llaga sin daga y sin sentido.

Haberle dicho un día y otro día
que era como la flor de la alfaguara.
Haber caído en tan adversa suerte,

yo que lo quise tanto y se reía.
Tener la gloria entre las manos para
abandonarla en brazos de la muerte.

Vicente Núñez



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Se quedaron

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Algunas ilustraciones, fotografías, dibujos, etc, que acompañan a los textos han sido
tomadas de internet y puede que no conste su autor.
Si algún propietario no desea que figuren en este blog, me lo comunica y las retiro.

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