31.12.09

Hola 2010.





Ahí viene, 2010, escondido aún entre la lluvia, disimulando lo que nos espera, haciéndose anhelar, caprichoso hasta las doce, puntual, pinturero, enigmático, no sabe que sabemos.

Aunque nos agobie la crisis, lo que no, será un año mágico, diferente, en el que todos obtendremos nuestros deseos y gozaremos de esa paz que nos falta en los días locos, llenos de prisa y ruido, sin tiempo para mirarnos, para vernos, para escucharnos el corazón, para degustar los amaneceres o la brisa, a los otros.

Este 2010 que casi empieza será un buen año, ya verás.

Así os lo deseo, de todo corazón.






30.12.09

Poemas en la lluvia y un tigre que se come a un belga.

Se miraban, sombríos, pues la lluvia
anunciaba el retorno
de un tiempo cotidiano sembrado de relojes.


(Manuel Rico).




Ya llegó el frío, las borrascas que anunciaban los meteorólogos, lluvia, viento, nieve, nubes negras. Pasaron, todo pasa, ahora tenemos una temperatura inusual para diciembre, “lo más difícil es, pues, sobrevivir/ con escamas de vidrio en las entrañas”.

Debo ser meticuloso, evitar mi proclividad al énfasis, a la algarabía del decir, sujetar mis verbos y el entusiasmo indiscernible, honrado, quizás a destiempo, pero es que no hay otro, tiempo, solo tenemos este y ya es invierno, dicen, y “solamente lo íntimo pervive”.

De pronto otro chaparrón insiste en definir la estación y el viento se lleva las hojas tardías. Pero, mira, aquí al lado, en la plaza del Ensanche, ha florecido un árbol, el primero en Bilbao, desafiando el hielo y la indiferencia de los caminantes ciegos, baluarte de la belleza temprana. Florece, cada año, el primero (ignoro cuando pierde esas flores rosadas) . Ahora me meto dentro de la gabardina, de la sonrisa, del cansancio de enfrentarme con una tarde gris y me vuelvo al trabajo. Ay, señor, señor.



(Pero tengo vacaciones hasta el día 7.)

La responsable francesa contra la piratería afea la actitud del 'Alakrana'


EFE - París - 27/12/2009


La lucha contra la piratería frente a las costas de Somalia "es un éxito" a pesar de que algunos buques asumen "riesgos" y se saltan las normas de seguridad, afirmó ayer en el diario Le Monde Chantal Poiret, encargada por Francia de coordinar la lucha contra la piratería marítima. Preguntada por cuáles son esos buques que, en palabras del periódico, "se dejan piratear", Poiret puso dos ejemplos: el atunero español Alakrana (al que no citó por su nombre), secuestrado el 2 de octubre y liberado el 17 de noviembre tras el pago de un rescate, y un buque chino secuestrado este mes. "Entre el 20% y el 25% de los barcos que navegan en la zona no respeta las reglas de circulación", subrayó.

Y las normas son, principalmente, "navegar frente a las costas somalíes en un corredor protegido", "registrarse en el sitio Atalanta" (la misión de la UE contra la piratería) y "adoptar las prácticas recomendadas por los armadores".

En estos momentos, según la responsable francesa, hay nueve barcos -con un total de 209 rehenes- capturados por piratas en aguas del Índico. Y no hay un comportamiento uniforme en relación con el pago de los rescates. "Francia no paga. Pero no pasa así con todos los Estados. Es difícil dar una cantidad precisa. Ningún país quiere hacer publicidad sobre este tema", afirmó.




29.12.09

Europa y Galicia.



Un libro ha de ser un peligro. (Cioran)

Uno (1) va y viene por acá y por allá, quizás buscando (se), aprendiendo en los contrastes, en la diversidad, en la riqueza de individuos, paisajes, situaciones, interior de personas y países, quizás intentando aprovechar bonanzas y oportunidades, el momento en que los dioses extienden sus brazos protectores.
Uno (2) no reconoce otras fronteras o banderas que las del amor, la sinceridad, la cultura, la simpatía, ciertas miradas o algunos montes casi imposibles de traspasar (3).

Termina el año y he conseguido ir y venir en realidad, es decir he estado, es decir mi cabeza ha acompañado al resto, es decir he recorrido los diferentes senderos en cuerpo y alma, los ojos acompasando el andar, sin tener el corazón en otro lado, viviendo los momentos desde dentro, no desde el observatorio carcelero de entonces. No reniego de ese entonces, que conste, pero la vida sigue (4) y hay que aprovechar cada momento sin tormenta, cada rayo de sol de la alegría, sólo existe el ahora (5).

Filosofía de manual, elementales normas de supervivencia emocional, pensamientos de buena voluntad en este tiempo navideño con no demasiado frío fuera y la casa llena, nostalgia después del ajetreo. Con tanto recorrido sé que también este año algo muy íntimo (me) encontré en Galicia, una experiencia profunda, gentes, pequeños pueblos, bosques, alturas, emociones a flor de alma, descubrimientos en mi caminar, pertenencia a una corriente invisible pero cierta. Uno (6) que sufre por no creer en casi nada, encontró un extremo del enredado ovillo de la trascendencia, una esperanza, una puerta. Además aventé tantas cosas malas en el fin de la tierra que sigo en el púlpito de la liberación, me baño en suspiros.

Sigamos, nos queda poco para terminar el 2009.


(1) Cuando digo uno digo dos.
(2) Cuando digo uno – a veces- quiero decir algunos.
(3) Sólo hay que verles la cara.
(4) Demasiado rápido.
(5) Repito, sólo hay ahora.
(6) En este caso, yo.


28.12.09

Almuerzo absurdo.

¿Entendido? Eso era más valioso que si me hubiesen regalado el libro: "el tiempo que quieras" es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer.
¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Cogí el libro. No, no partí saltando como siempre. Me fui caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho caliente, el corazón pensativo.
Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si yo lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire... había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.
A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo. No era más una niña con un libro: era una mujer con su amante.
Clarice Lispector.



Estos días navideños son una delicia de belenes y buenos deseos, mis mejores enemigos se han sentado bajo la ventana y me cantan villancicos –campana sobre campana-. Ahora recuerdo que no tengo enemigos y resulta que son mis amigos disfrazados con bigotes turcos y matasuegras. Qué majos.

Hoy también les envío todo mi cariño y la promesa que para el próximo año este espacio lo llenaré con post de (+) fundamento, encendidas cartas de amor, deprimentes misivas de desamor, gotas de rocío del occipital y comentarios a pie de página como zumo de naranjas en un almuerzo absurdo donde nadie es quién es y todos somos alguien. O así.









  
"Tómame ahora tal como soy
Abrázame fuerte inténtalo
El deseo es hambre duele al respirar
El amor es el agua que me saciará


Buena hora y tiéndeme
Coge mis manos con suavidad
Ellas no hieren y tú lo sabes
No lloverá, no lloverá
No lloverá


La noche es de los que aman
La noche es para el amor
Because the night belongs to lover
Because the night belongs to us


Tengo dudas cuando no estas
El amor es de fuego, juez del sol
Es como un ángel o es infernal
En nuestra cama amanecerá


Ven ahora, entiéndeme
Como se siente bajo mi piel
Yo te deseo y tu lo sabes
No dolerá, no dolerá
No dolerá


La noche es ...


Y no puedo seguir sin ti
Y a donde quema respirar
Es un círculo de ser y de amar
No puede ser real
Me quieres tocar
Me quieres tocar
Me quieres tocar


La noche es ...
La noche es ..." 

Patti Smith -

27.12.09

Cuento de Navidad con anzuelos (y 3).



Por cada extremo de la avenida los dos grupos de manifestantes se acercan. En las bocacalles, la policía, agazapada, no sabe a quién debe defender. Por un lado tremolan las banderas amarillas, por el otro las verdes, enfrentadas. Todos gritan, la algarabía impresiona. Justo al llegar al Ayuntamiento los dos grupos se encuentran, se alcanzan, apenas unos metros les separan. Se hace el silencio. Detrás de sus pancartas, detrás de sus ideas, rostros de mujeres y de hombres, se miran con rabia. De pronto, a cada lado de la acera, como en un ensayo, aparecen dos personajes ensimismados. Caminan absortos mirando al suelo, ajenos a la multitud y al rencor. Los dos buscan a aquella que les hirió. De forma inconsciente, a la vez, los dos intentan cruzar la carretera por el único punto posible: la franja que separa las dos formaciones de odio, de miedo, de intolerancia. En la mitad de la calle los dos hombres se tropiezan. Como a una señal, se oye un grito y comienza una batalla, las piedras vuelan por todos los lados. Confusión, golpes, insultos, cuerpos que caen, patadas, disparos, huidas, carreras, mas gritos, fanatismo en dos colores. En ese momento carga la policía, y la confusión es total, todos se golpean entre sí, sin distinguir uniformes ni banderas. Cuando suenan los primeros disparos, los dos bandos se separan. Cada uno se lleva para su lado sus heridos, su rencor, su fracaso.

En el centro de la calle han quedado dos hombres, golpeados, magullados, sentados espalda contra espalda. Curiosamente, ambos tienen una herida similar en la nariz. Comienza a nevar, entre el humo, una mujer con un pájaro negro posado en su hombro se acerca a ellos. Les mira, ríe, se inclina sobre ellos y con saña clava un anzuelo de plata en sus cuellos indefensos. Después se va, indiferente a la mirada atónita de los dos hombres perdidos en su dolor, en sus quejidos. Sus preguntas quedan suspendidas, se pierden detrás de la mujer que se aleja, confundida entre las banderas en retirada, entre la sinrazón y el caos.

Ajenos, alegres, un grupo de niños y niñas cantan villancicos alrededor de una árbol de Navidad iluminado bajo la nieve. Noche de Paz, noche de Dios.


(Eduardo Arroyo)


26.12.09

Cuento de Navidad con anzuelos (2).


 La conocía, estoy seguro. Vino a por mí, no fue una elección casual. Lo que más me molesta es no saber el porqué. Nunca he tenido problemas en mis relaciones. Aunque Laura. No tengo enemigos. O no los tenía, hasta ahora. No puedo llamar a la policía, pensarían que estoy loco. ¿Qué puedo contarles? ¿Qué me persigue y ataca una mujer? Me duele la nariz.

El hombre pálido, desnudo, con las nalgas tatuadas, pasea por la habitación. Suena el teléfono. -diga, diga, ¿quién es?- y no hay respuesta al otro lado. Cuelga, enfadado. Vuelve a sonar el teléfono, tampoco nadie le habla ahora. Malhumorado golpea el auricular contra el sofá. Esconde la cabeza entre las manos. Presiente que es la mujer agazapada en el portal. No saber quién es ella, por qué le atacó, para qué le espera, está rompiendo sus nervios.

Por las calles del sur los manifestantes cantan antiguos himnos de lucha mientras ondean sus banderas verdes. Sus pancartas dicen: Patria y Libertad. Algunos jóvenes han volcado automóviles y forman barricadas. Destrozan bancos, papeleras, postes. Golpean el suelo con largas barras de hierro y apilan montones de piedras. En un portal, varios hombres llenan botellas con líquidos inflamables.

Saldré a la calle, a buscarla. No puedo permanecer así, quieto. La próxima vez puede ser peor.

El hombre de las nalgas tatuadas se viste apresuradamente, como por un impulso. Ni siquiera espera al ascensor y baja por las escaleras de tres en tres. (sigue)



(Eduardo Arroyo)

25.12.09

Cuento de Navidad con anzuelos (1).



 Aquella mujer me clavó un anzuelo en la nariz y tiró con una fuerza de mil demonios. Después se perdió por la boca del metro con un pájaro de odio posado en su hombro. Me asusté con la sangre, con el brutal dolor. Grité. Lloré. Nadie me ayudó, nadie prestó atención a mi miedo, a mi solitaria humillación, al tormento de no saber porqué me escogió precisamente a mí. Estoy seguro de haberla visto antes.

Sobre las blancas sábanas de una cama, un hombre desnudo, pálido, está tumbado boca abajo. Sus nalgas, y sólo esa parte de su cuerpo, están tatuadas con flores entrelazadas, puñales, un dragón y un nombre. La almohada está manchada con la sangre que mana de su nariz herida. El hombre se levanta, se acerca a la ventana, corre la cortina, mira hacia la calle y ella está ahí abajo, esperando. Ignora quién es esa mujer y está inquieto.



Por las calles del norte se precipitan las multitudes armadas con banderas amarillas, esgrimiendo gritos y consignas. Sus pancartas dicen: Libertad y Patria. Un hombre se ha subido sobre la mesa de un café y arenga a los manifestantes. Suenan sirenas y a lo lejos se escuchan explosiones. Algunas mujeres lloran. Un anciano menea la cabeza y repite como una letanía -no, no, no, no-. (sigue)


(Eduardo Arroyo)

24.12.09

Navidad 2009


 

Nadie sabía que llegaría Navidad.
Mucho menos que el año se acaba.
Pensábamos que esto era eterno.
No lo era y por eso andamos todos celebrándolo, no vaya a ser que.
Si se rompe el mundo que nos encuentre cantando.
Con mala voz, pero enérgica, os deseo

Muchas Felicidades.



23.12.09

E noi fatti d'aria al mattino.

El 14 de marzo de 1946, Karl Haushoffer mató a su esposa, Martha, y se dio muerte, según la tradición japonesa. Ningún monumento, ninguna cruz señala su tumba. Se había enterado, demasiado tarde, de la ejecución en el campo de Moabit de su hijo Albrecht detenido junto con los organizadores del complot contra Hitler y del atentado fallido del 20 de junio de 1944. En el bolsillo del traje ensangrentado de se encontraron unos versos manuscritos:

El destino había hablado por mi padre,
de él dependía una vez más
rechazar al demonio en su mazmorra.
Mi padre rompió el sello.
No sintió el aliento del maligno
y dejó al demonio suelto por el mundo...


(Albrecht Haushoffer) 


 

Y nosotros hechos de aire en la mañana, caminando sin convicción entre los días.

Cielo sin estrellas. En la bajamar apareció un cadáver en la playa y nadie era. Misterio de la muerte en la arena. Naves en la niebla con las velas llenas, brisas y sonrisas en el rostro de los marinos. Guerreros esparciendo el pánico por las riberas de pescadores. Pastores en las alturas cubiertos con telas de vivos colores para espantar a los demonios de las cavernas del sur. El viento esparciendo humos de hogares de viudas. Niños bajo las sábanas. Cuentos de lo de ahí fuera. Juegos detenidos en un tiempo de fuego y miedo. Ánforas rotas en la fuente. Malos tiempos. Casas en ruinas. Banderas en las cimas. Los ciegos caminando en hilera. Un cuervo en la rama de un álamo. Caminos sin caravanas. El puerto saqueado una y otra vez. Plaga de dolor. Sangre sobre el altar de mármol. Lictores ausentes. Crece la hierba entre las piedras. Las vacas sagradas pastan ajenas a desarrollos y secretos, al tiempo que vendrá, a la utopía. Los sacerdotes invocan a los ángeles con alas doradas – no saben que hay que subir al cielo con las manos-.

El silencio marchita este momento que dibujo sin saber de dónde sale. Ay.




22.12.09

Carta del amante animoso.

Nunca he conseguido averiguar con exactitud qué es el feminismo. Sólo sé que la gente me llama feminista siempre que expreso sentimientos que me diferencian de un felpudo. (Sobre la belleza.-. Zadie Smith)



Reina de mi soledad, mimos, mimos son los que necesitas en esta mañana lluviosa en la que te imagino por esos descampados desde tu casa al metro, con tu gesto decidido, con tus andares enérgicos, con tus espaguetis en la tartera, como un obrero va a su trabajo así vas tú a tus afanes cotidianos, a tu despacho que se está convirtiendo en una peregrinación a Lourdes, en una romería a tu ermita de salvación.

Amada, también me dirijo a ti como un romero, como un buscador de las perlas de tu ternura, me sumerjo en tus aguas cálidas y te nado, incansable, por esas profundidades, a veces oscuras, a veces de una luz que hiere. Ay, preciosa, te lleno de flores de colores en esta mañana negra, cuelgo pancartas de amor en tus balcones interiores, pinto de palabras infantiles y amarillas las paredes de este martes que nos regalamos mutuamente para llamarnos cuando podamos, para pensarnos cuando debamos, para añorarnos en cada momento, para dejar en los minutos que se van los besos que no nos damos.

Con todas estas cosas, hoy tiene que ser, por fuerza, un día hermoso. Por si falta algo, también te envío un ramo de gavilanes que limpie tus cielos de insectos zumbando inquietudes absurdas, un batallón de aborígenes australianos que recorra los campos de aterrizaje de los aviones de tus fantasías, una cuadrilla de monjes copistas para que repitan con letras historiadas tus mejores poemas eróticos y, por fin, una carpeta con hojas de pan de oro para guardar tus cartas de desesperanza, tus elucubraciones de principio de siglo, tus temores a ofensas imposibles, tu estudio intensivo de los entresijos de estas cartas de amor que resbalan solas por mis dedos, sutil sustituto de resbalar por la piel de tu corazón, de bajar por tu espalda que palpita, de quedarse ahí, con los ecos, para mejor oírte y verte y sentirte y temblar.

Suenan los cuernos del ejército de mi otro yo, galopan sus caballos airados, sus quejas atruenan este espacio y espada en mano me enfrento a lo hostil, a esta otra realidad. Antes te beso los brazos, me demoro en tus muñecas, chupo tus dedos y me atrapan tus manos como a una mosca de verano. Pues mira, me quedo ahí, contigo, con este frío ¿dónde puedo estar mejor? Te beso.


DOLORES
Carlos Morales


(un magnífico cuento, un extraordinario escritor)



21.12.09

Mi mujer no me entiende.



…Mi mujer no me entiende, mis hijos me ignoran…

(Qué guapa es, qué hembra, los labios rojos sonríen sin sonreír, los ojos pintados me miran sin mirarme, cuanto humo, oscuridad, música machacona, aquella aburrida morena del fondo).

…Mi vida ha perdido el sentido, me siento hundido…

(Se ha tomado ya dos copas, pues yo me estoy mareando, qué pómulos, conozco al de la corbata floja, trabaja en la sucursal de Gran Vía, esta música es insoportable, cómo se mueven estas chicas).

…Me han cambiado al despacho del fondo del pasillo…

(Sin condón no me atrevo, soy un pardillo, además seguro que J me vigila la visa, otra copa, ¿dónde lo meterá? se me está trabando la lengua, esta rubia ¿sabrá lo que digo? parece rusa, qué maciza está).

…No tengo amigos, me paso los días viendo la televisión, me aburro de muerte…

(¿Y si fuera...?, me han dicho que aquí hay muchos travestís, ya no sé si me importa, no veo nada, todo el mundo fuma, qué humareda, recuerdo cuando hacía deporte, y a aquella novia que terminó en un sitio como este, y al que yo era, y).

…No tengo ni puta idea de si me estás escuchando...de si me entiendes...sé que me estás timando...que todo esto me saldrá una pasta...pero estás muy buena, rubia...nunca una mujer me ha mirado como tú...sin cobrar me refiero...cobrando sí, muchas...soy un primo, lo sé...un viejo...soy patético...no sabes lo que es patético...ni me estás escuchando...estás buscando ya el siguiente...pues ahora no puedo conducir...llamaré a un taxi...J me montará la bronca...le diré que la cena se ha alargado...estará dormida...o viendo la teletienda...¡cóbrame, tía!...no grito, es la música...me voy, venga...¡que me cobres!...y llama un taxi...no, hoy no...no puedo...¡¡¡no ves que no puedo!!!...ya, me voy, tío...no me toques...ni se te ocurra...no sabes quién soy yo...salgo solo...que no me toques...suéltame el brazo...

(Hace frío, me duele mucho el estómago, tengo sueño, mañana tendré un duro día)

…Ahí, en el 30, junto al contenedor, donde está la farola ¿qué le debo?, buenas noches… 


Tal día como hoy, un 21 de diciembre de 1890 William Frederick Cody "Buffalo Bill" llegaba a Barcelona con su espectáculo "Buffalo Bill's Wild West", con 1.500 actores, muchos de ellos indios. La pena fue que ese mismo año murió Toro Sentado, que también estaba en el circo, con lo que los barceloneses no lo pudieron ver a un auténtico Gran Jefe Indio.

Hay muchas anécdotas que ocurrieron durante las 5 semanas que estuvieron. Me referiré a dos: en el barrio donde estaba instalado el circo desaparecieron dos niñas y los vecinos acusaron a los indios de habérselas comido. Buffalo Bill se enfadó, alegando, con razón, que los indios eran personas normales y que no comían carne humana.
La otra anécdota es que, durante su estancia, 10 indios murieron, no se sabe si de gripe o de cólera, y fueron enterrados en un cementerio de Barcelona




20.12.09

Acerca de Cinismos.



Acerca de Cinismos.
Retrato De Los Filósofos Llamados Perros.


Quiénes fueron los cínicos? Filósofos del siglo IV antes de la era cristiana, eran individuos que aspiraban a identificarse con la figura del perro, por la simplicidad y desfachatez de la vida canina. Usaban barba, llevaban alforja y báculo y practicaban juegos de palabras a manera de metodología: a aquellos que proponían ideas y teorías abstrusas, ellos oponían el gesto, el humor y la ironía. 

Para socavar aún más los fundamentos de la civilización, los cínicos invitaban al escándalo de la antropofagia, el incesto y el repudio de toda sepultura. Su materialismo se complementaba con una preocupación hedonista que proponía un acceso aristocrático al goce. Se llamaban Antístenes, Diógenes, Crates o Híparquia.




¿Qué te da ella que no te de yo? Grité, unos minutos antes de dejar su maleta justo sobre el ongi etorri del felpudo.

Cesé los gritos durante unos minutos, ya estaba todo dicho. Las vecinas esperaban tensas, expectantes detrás de sus puertas blindadas, nunca se había oído tal alboroto en aquella comunidad.

Al rato volví a abrir la puerta y dejé una gabardina marrón sobre aquella maleta. Por si llueve, cabrón- dije, volviendo la cabeza.

Paco bajó las escaleras, silbando. Llevaba la maleta en una mano, la gabardina doblada sobre el hombro derecho. La verdad que el tío era más chulo que un ocho.

-Buenos días doña Julia- dijo frente la puerta del segundo derecha.
-Con Dios, Karmele- dijo acercándose a la mirilla del primero izquierda.

Frente al portal le esperaba un taxi blanco, entró, se acomodó junto al conductor y el coche se perdió enseguida en el denso tráfico donostiarra.

Charo, ¿le has vuelto a ver?-me pregunta Anita.
Nunca más. Y de aquello han pasado cuatro años.
Pues vaya historia- concluye mi amiga del alma.

…Durante un tiempo escribí de amor.
Luego escribí sobre el dolor.
Ahora el hastío llena mis horas.
Pasan los días como grandes pájaros…

Oye, y por qué has titulado así el post de hoy- me preguntas.
Es que los domingos el personal, con justo criterio, se dedica a otras actividades, no a entrar en blogs. Un reclamo.- dice el personaje de hoy.
Ah –exclamas tú.





(Los dibujos son de Sonia Pulido)




Artículo 29.

• 1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
• 2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
• 3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.


Artículo 30.

• Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

19.12.09

¿Dónde dudas?

El pensamiento es activo, aunque no haga nada. El pensamiento es improductivo y no sirve para nada. El pensamiento está "fuera de orden" porque interrumpe la vida ordinaria, paraliza, y casi inmoviliza el cuerpo. El pensamiento es la tela de Penélope, destruye por la noche lo que ha hecho durante el día, siempre está empezando de nuevo, se mueve oscilando, y con grandes rodeos, vuelve al punto de partida. El pensamiento es un vendaval, una tempestad que no se ve, pero se nota, y su ímpetu desordena, arrastra. (Hannah Arendt.)





Hagan sitio que voy.

No cabemos tantos, tanto, en el espacio, despacio, desde que Mike Brown descubrió tres pequeños planetas: Quaoar, 2004DW y Sedna. Son nombres anodinos que duelen, sin poesía, sin el color milagroso de cuerpos celestes bailando un vals, nombres sin aire, sin música espacial, sin dioses mirando irónicos desde el eterno insomnio rebelde, desde el vacío ahí arriba, aquí abajo, sin manchar el telescopio con sólidas palabras que definan lo lejano, lo que solo él –Mike- veía.



Y así, desde detrás de esa mecánica de los astros, o desde delante de la cortina que oculta lo desconocido, parten las grandes aeronaves húmedas en busca de la Nada, del vacío escenario en espera del Gran Actor.

Por cierto, quizás cerca de eso aprendices de planeta se encuentren las puertas de ese Cielo que mantienen selectivamente abiertas los siempre inquietos y dicharacheros miembros del Club Vaticano. Este grupo de solteros se dedica a estudios de gran repercusión, prestos a repartir herejías y excomuniones, a descubrir nuevos pecados y amenazas de condenación eterna. Que se vayan todos juntos de excursión a Quaoar, a 2004DW o a Sedna. Ya puestos, que se vayan a Plutón. Ay.



Artículo 28.

• Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.


18.12.09

Halo

Somos responsables de nuestras propias vidas. Nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones. (Stephen Covey)




Ella lo definió como halo.

Una hermosa palabra para definir una hermosa enajenación.

Era un sueño que una mujer así me esperase por las mañanas cuando iba al trabajo. Caminábamos juntos por las calles aún dormidas, ella a su alto destino, yo a mi rutina.

He escrito mujer y con ser grande no abarca lo que ella era, diosa se acerca más, inabarcable, todo, tanto la amaba.

Lo supe después, cuando aquel halo perdió brillo al mismo tiempo que crecía en mi interior una dependencia total, una transferencia de voluntades, mi vida era la suya, no me pertenecía, mi cuerpo, mi mente, mi alma, todo mi ser era de ella, para ella.

Jamás he estado tan locamente enamorado.

O no lo recuerdo.

Luego vino la grieta que partió el universo en dos mitades y la mía era oscura, habitada por duendes que clavaban sus tridentes afilados en una débil voluntad. Después de mi muerte – morí, claro, ¿qué otra cosa podía hacer?- tuve que reconstruir aquel que era, u otro, aprender a hablar, a coordinar los pasos y los dedos, a inventar la mirada y el gusto por los días áridos, vacíos, un mundo deshabitado que tuve que poblar ya no sé de qué clase de colonos voluntariosos.

Un día, un martes, entré en una nueva fase, ausencia de énfasis la llamé, una indiferencia práctica, la absoluta falta de fe.

Todo esto lo cuento así, como si nada. Anda, ven, siéntate aquí, a mi lado. Esto ocurría mientras todo ocurría, es decir que la vida corría por el carril de al lado, y otra vida en otro carril, vías paralelas, la estación de Atocha, yo qué sé. ¿Loco? no, quizás no sea esa la palabra. Inconsciente, equivocado, hereje, apátrida, desposeído, explorador perdido en su propia selva, mendigo, buscador de oro en arroyos secos, un iluso, un tonto con los bolsillos rotos, un hombre, en fin, con los ojos abiertos al abismo de ser.

Vale, majo ¿volverás mañana?

Si estoy vivo, sí,

Pues nos vemos aquí, agur.

Agur (lo que aguanta uno).




Artículo 27.

• 1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
• 2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.


14.12.09

Crear.


Crear no es imaginación, es correr el gran riesgo de poseer la realidad. (Clarice Lispestor.)





Henri Cartier-Bresson definió el cine como la imagen siguiente. Según decía, el cine es siempre lo que viene después, no tanto la imagen vista, la proyectada en la pantalla, como lo que viene luego, aquella que está capturada en la sucesión. La imagen siguiente es aquel “disfrútame” que me susurraba al oído, tendidos sobre su cama en la casa cerca de la playa. Y nos disfrutábamos con lentitud, sin saber cómo había empezado aquella comunión, pero bendiciéndola entre suspiros, caricias y movimientos suaves. Me sorprendió su pregunta: “¿a qué mujer has querido más?” Respondí sin vacilar: “a mi madre”. Ella replicó: “no, me refiero a otro tipo de amor”. Hice memoria y noche a noche fui dejando sobre su piel la corta historia de mis amores, algo así como lo que hizo Carole Mallory, que vendió a la Universidad de Harvard siete cajas con fotos, manuscritos y cartas relacionadas con Norman Mailer. “Me daba clases de escritura, hacíamos el amor y luego nos íbamos a comer…en cualquier orden”, reconocía la ex alumna y amante del escritor. Entre ese material vendido figuraban dos relatos de alto voltaje escritos por ella. El más largo nació de una apuesta: Mailer le retó a detallar en 50 páginas cómo hacían el amor. Ganó ella: “Norman era un verdadero hombre y sabía lo que hacía”. Aprendí mucho de Norman, por eso Ella se sorprendió cuando le pedí un pañuelo. de seda. Es posible que no estuviera acostumbrada a esos juegos pero no opuso resistencia, al contrario, cuando até con suavidad sus manos me miró sonriente, dejándome hacer. Lo hicimos, sin pensar en Mélich que define la finitud como algo muy distinto a la condición mortal. Según él la finitud es la asignación de un tiempo para la vida: nuestro tiempo, el fragmento de eternidad que, feliz o infelizmente, nos ha sido deparado. La finitud es la contingencia que se traza entre los hitos del tiempo humano, entre nacimiento y muerte. Para Mélich entonces no es la desdicha de una naturaleza caída o la penumbra de un cuerpo que poco a poco se va descomponiendo, sino el trayecto que lleva al final, aunque no el final mismo. No es pues una cuestión religiosa la que se juega en la finitud, sino que es ética. La finitud sería la vida misma, puro trayecto, transito, devenir, transcurrencia y avatar. Al menos esto interpreta Enrique Lynch mientras estoy en mitad de una escalera, no recuerdo si subo o si bajo, sí recuerdo cuando pisé el primer escalón. En aquel momento supe que no había vuelta atrás. Es como la infidelidad, siempre hay un primer escalón, después de eso todas son escaleras mecánicas, algo parecido a las que pinta Escher, lo malo es si en un tramo te cruzas con tu pareja y no la reconoces, la ceguera del desamor, como Katrine Madsen canta: La mirada de amor está diciendo mucho más que lo que las palabras podrían decir. Por eso busco su  mirada, y la tuya, recomponiendo el gesto me quedo así, aquí, leyendo esas tragedias del ya no más amor, las soledades, el dolor anónimo, el del otros. Leo a Cortázar, a Coetzze, a Neruda, a Dylan Thomas y rompo en carcajadas. No se pongan tan serios. Codazos, egos empujando, hay sitio al fondo, pasen y vean, en estas fechas ya se sabe, menos mal que esto no se paga, ni se cobra ¿o sí se cobra?, ¿alguien nos lee?, ¿alguien critica? Walter Benjamin dice que los tontos lamentan la decadencia de la crítica. Pues su momento hace mucho que pasó. La crítica es un asunto de distanciamiento correcto. Estaba muy cómoda en un mundo donde las perspectivas y prospecciones contaban y donde era todavía posible adoptar un punto de vista. Ahora las cosas presionan demasiado estrechamente a la sociedad humana. Exacto ¿hay alguien ahí? Nadie critica. Tantas palabras, tanto silencio. Yo sufro más que usted. No, yo sufro más. Ya, que se lo cree. Pues mira quién habla. No me gusta como escribes. Ni a mí como lees tú. Oiga, no me tutee. No es un tuteo, es una afrenta. Un momento, que es la hora del informativo en televisión. Ay. Disculpe, estoy leyendo los diarios, pero esto ni hay que leerlo todo ni en secuencia particular: los párrafos no son simples referencias, son estructuras que incorporan formas espaciales de percepción y de conciencia. Oh. Perdone ¿qué decía? es que se me ha roto la risa. Juegos de niños. Sí. Aquí. Estómagos contentos. Dos mundos. Millones de mundos. Un ojo invisible mirándonos. Ja. No me creo nada. Escribir no es vivir. Escribir es mentir. Escribir es imaginar. ¿Escribir es dar? no, es recibir, lo que yo te diga. Escribir es escribir. Escribir es amar. Escribir... Amar... Eso, sigan leyendo (me), les deseo paciencia para continuar con esta lectura. Si escriben...que sepan leerles...que sepan que el uróboros u ouroboros (del Griego "ουροβóρος") es un símbolo ancestral que muestra a un gusano, una serpiente o un dragón engullendo su propia cola y formando así un círculo. Según la Enciclopedia Británica, el Uróboros u Ouraboros, es la emblemática serpiente del Antiguo Egipto y la Antigua Grecia, representada con su cola en su boca, devorándose continuamente a sí misma. Expresa la unidad de todas las cosas, las materiales y las espirituales, que nunca desaparecen sino que cambian de forma perpetua en un ciclo eterno de destrucción y nueva creación, al igual que representa la infinidad. ¿Ves? Como un uróboro nunca desaparece mi gusto por escucharte, me hables de tejados con aguas, de playas o de sentimientos. Me gusta acariciarte, ya sea la espalda, un pecho o esa línea debajo del ombligo, tocarte, besarte, morderte, abrazarte, hablarte al oído, reírnos desnudos, tapar tus ojos, lamer tu piel, seguir hasta no sé dónde (“pero…bueno…”) , escuchar tus gemidos apenas contenidos, ver tus ojos que chispean, notar que te descontrolas, que pierde los papeles, que te abandonas, que te gusta, entrar en ti y desvanecernos juntos, ignorar que al principio, sólo se fusilaba a hombres judíos, pero partir de agosto de 1941, también a mujeres y niños: “No tenía derecho a exterminar a los hombres y dejar que los niños crecieran y se vengaran de nuestros hijos y nietos”. Suceden escenas increíbles. Himmler ordena a las SS en Bielorrusia “arrojar a las mujeres judías a los pantanos”. Ellos notifican:”No tuvo el éxito esperado; los pantanos no son suficientemente profundos para permitir que se hundan”. Ahí el viento gritaba María y no recuerdo si en ese año había nacido pero tenía el LP “Are you Experienced” y a Gloria y a Sol les horrorizaba y eso me hacía diferente por una parte y por otra me preocupaba ya que no veía la forma de encontrar gustos comunes y no tenía experiencia - creo que ahora tampoco- para sorprenderles con otras músicas ya que estaba enganchado a Gerry and the Pacemakers y a Electric Prunes, entre otros grupos y ellas eran más de Mina y “Ciudad solitaria” –todas las calles llenas de gente están- y estaba Carmen que ni siquiera sé si le gustaba la música y que ahora se ha vuelto amnésica según para qué cosas o soy yo el que ha cambiado los recuerdos grises por azules y así no hay quién lleve un riguroso estudio de lo que no era, aunque sigo intentando cenas nostálgicas, reuniones en las que hablamos de todo y todo es esto y esto es nada y escribo para, siendo el mismo, ser otro y salir a ver, a escuchar, a decir, a estar a la sombra de un árbol y sentir la vida, así, toc, toc, con el corazón en una canción de Jimi Hendrix, que no les gustaba a Gloria ni a Sol y que a mí, entonces, sin haber nacido todavía, me hacía intuir un mundo diferente mientras el viento gritaba María y Marshall McLuhan sonreía al decir que "El explorador es un ser absolutamente ilógico. Jamás sabe en qué momento va a hacer un descubrimiento extraordinario. Y la lógica es un término que carece de sentido cuando se aplica al explorador". No explico nada. Exploro". Esto no es ni siquiera un acercamiento al borde de una exploración, te lo digo, no creas que se me han agotado las palabras, que mis fuentes del Nilo se han secado, que no sé ya qué decirte. Puedo llenar pirámides con tanto como me inspiras, con tanta pasión como levantas en mi alma, si me lo decía David Hume: una razón evidente de que muchos no tengan un sentimiento apropiado de la belleza es la falta de esa delicadeza de la imaginación necesaria para ser sensible a las emociones más sutiles. Cada cual pretende tener esa delicadeza, habla de ella y quisiera regular a partir de ella todo gusto o sentimiento. No regulo mi delicadeza contigo, tentadora, virtuosa, atractiva, monja, pecadora, con tu lado canalla, con tu lado oscuro, con tu lado brillante, con tu represión, con tu comprensión, con tu curiosidad, con tus deseos de ser tú, la que eres, la que no has podido ser, la que siempre has sido, con tu dulzura, con tu cara B, con tu genio entre tanta suavidad, con tu firmeza, con tu miedo, con tu fortaleza, con tu necesidad de que te quieran, con tanto como eres, tú sola, sin necesidad de nadie, de demostrárselo a nadie, tan sexy, voz mimosa, posturas provocativas, domesticadora de gallos, domadora de tigres machos, tanto, que estoy de acuerdo con Pablo Antoñana en que escribir aminora el dolor. Pero no mata el mal. Y el revés de la moneda es que el dolor o sufrimiento gratuito de quién escribe produce inmediatamente un placer. El escritor es un peregrino de lo absurdo, siempre estará insatisfecho, siempre vivirá en la duda, en el desencanto y en la amargura del no es esto, no es esto” y quizás no lo sea pero mire usted, vacíe los prejuicios que sobre mí tiene como si fuese un crustáceo al que se come los adentros, un centollo sabroso que fue y ya no es, míreme, doña, como a un hombre que conociste hace ya y al que la vida, como a todos, transformó en este que es. Es decir que somos y no somos, que fuimos y somos, los mismos pero otros. Y no quiero dejarte aquí un revoltijo de sí pero no, sino de esto es, o algo así. Ya no sé cómo, si tú estabas asomada en la proa del barco o si yo lo embarranqué en algún arenal costero, sé que naufragamos. Aquí estamos, confundidos, en la isla de desearnos con miedo, de sentir los gritos del alma, de la carne, de querernos comer y no atrevernos. Puede ser que nos falten bendiciones, normas, reglas, consentimiento moral, el libro que diga esto sí, que permita, el visto bueno de quién no puede darlo. Puede ser que nos sobren ganas, de principiantes, de ávidos vigías del placer, que pensemos, pienses, que algo tan dulce deber ser malo por fuerza. Porque, ay, algo nos grita y nos impulsa, un diablo nos tienta, nos tienta mucho, nos hablamos en susurros y el día comienza, aún no ha amanecido, con promesas que esto es lo que tenemos, la vida, las obligaciones, los secretos, este hilo tan frágil, tan fuerte, un bramante que no podemos cortar aunque no nos convengamos, seamos amigos, primos o habitantes del país de todas las ilusiones. Mis besos atraviesan las marismas y se posan en tu frente, buscan tu boca, aunque las escondas, hasta que seas tú y busques la mía, desvergonzada y tú, dueña de tus deseos y de satisfacerlos, deseo del Otro y falta de ser:" No sólo hay que buscar (en el síntoma) el significante inconsciente sino también la expresión del deseo que ese significante elucida. La duración del deseo inconsciente es inextinguible; pero el deseo está sometido a las figuras del significante. Material finito. El inconsciente no está en lo recóndito, sino ahí en la intemperie del lenguaje. "Et je me révéle dans le langage a travers l’Autre. " El Otro. El lugar de Ya-Nadie. Inscrito en la demanda de amor: la falta de ser, cuyo lazo es el Otro. El deseo inconsciente, el deseo del Otro. ¿Quién habla? El Otro. Wo es war soll Ich werden dijo el Maestro Freud. Una frase célebre de difícil traducción. "El yo debe desalojar al Ello", propone Marie Bonaparte. "Yo debo advenir allí donde estaba el Ello", prefiere Lacan. Yo debo advenir allí donde estaba el Inconsciente. El origen. Se escabulle un sujeto al que nada puede satisfacer. Se vocifera que el Universo es un defecto en la pureza del no-ser. Metáfora: ser. Metonimia: falta,” por eso esta metonimia es que me faltas, son cortos los días, llenos de acasos e incertidumbre, de gozo, de miedo, de pasar a planos desconocidos. También son largos, mirando por la ventana, esperando que llegue quién quizás ni siquiera ha partido. Esperamos lo que no tenemos, caminamos por senderos conocidos, nadie va de excursión a la Luna, somos como somos y la única esperanza es pintarnos el alma de verde. Bostezamos en la madrugada, nos miramos dentro preguntándonos donde estuvo el principio y porqué seguimos vestidos de esperanza. Somos como éramos y los viernes se retuercen entre vientos de cambio y árboles mecidos por un fuerte viento del este. Un día hay nubes y otro llueve, eso debe ser el paso por el desfiladero que salva las montañas del miedo. Y no pasa nada, excepto este 2009 tan largo, tan lleno de ansiedad por escuchar tu voz, te regalo este poema de Juan Antonio González Iglesias: Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte/ Pero lo que presiento no se parece en nada/ a la común tristeza. Más bien es certidumbre/ de la totalidad de mis días en este/mundo donde he podido encontrarme contigo. Bello, pero no lo suficiente ¿qué demonios se necesita para sentir? ¿Saaabes? pregunta con gesto lánguido la madre de la hija de un torero, una rubia oxigenada con cara demacrada y nariz achatada mientras la audiencia sube ante tamaño sufrimiento, es una víctima reciclada en triunfadora y “a por ellos, oé, a por ellos, oé” gritan las masas mientras unos cuantos mocetones con camisetas uniformadas saltan, se abrazan, se empujan, ríen, seguramente pensando en el dinero que se están metiendo al bolsillo. Qué nivel, Maribel. País. ¡Viva la cultura! Y la experiencia propia, como la de la escritora Mary Roach que en su libro Bonk sobre la investigación científica de la cópula, se quiso aproximar tanto a la ciencia que estudia el placer sexual que acabó metiendo un sensor en su vagina para medir sus reacciones mientras veía una película porno. Sin sensor, espero, ya no sé si es casualidad o intuición, pero te llamo por teléfono y siempre te pillo en un antes, durante o después, quitándote las medias, cambiándote de ropa para salir o porque entras, medio vestida, o en la ducha, desnuda. No me lo digas, miénteme, di que estás con abrigo, con un gorro de astracán. Ay, olvidas que he acariciado tu cuerpo, que te he besado sin brújula, que me quedo extasiado cuando te abrazo, que sueño con estar acostado al lado de tu cuerpo desnudo. Y Amy Winehouse y tú me decís que no, eso no, no, no. Por eso Jean Baudrillard y yo debemos Recobrar la ilusión radical, ya que la ilusión no tiene historia. La forma estética sí. Pero por tener una historia tiene además solo un tiempo, y es ahora, sin duda, cuando asistimos al desvanecimiento de la forma convencional, de la forma estética del simulacro incondicional, es decir, en cierto modo, de una escena primitiva de la ilusión por la que retrocederíamos a los rituales y fantasmagorías inhumanos de culturas anteriores a la nuestra. Pero así, ¿dónde vamos? Tirar cabras desde un campanario, ver películas codificadas, un campeonato de escupitajos, o de quién mea más lejos, quién la tiene más larga, una carrera de zafiedad, una increíble escalada del mal gusto, una competición de brutos, supervivientes que adelgazan hasta no caber en sus bikinis de marca, comer carne cruda, rebozarse en sus propios excrementos, programas extremos, emociones extremas, placer inmediato, se nos ha ido la olla. “Anunga ranga, andaua, andaua” lo próximo es la comunicación por gruñidos, ugh, grrrf, grrrf, brrhch. Ya en Corintios se lee: cuando era niño hablaba y pensaba como un niño. Cuando me hice mayor aparqué mi infancia. Y ya que estaba aparcada, ayer estuve en Rusia con Javier. Hablamos y hablamos. Después vinieron M y otras muchas personas conocidas. La tarde noche formó un tapiz de humanidad tan bello que regresé a casa sintiéndome partícipe de la gran aventura de estar vivo. Aunque conocí tantas historias reales que las que imagino aquí se quedan en cuentos para niños y es tiempo para que Ana Rosetti y yo te recitemos al oído eso de dime, en dónde, en qué avenida tus pies,/ por dónde el rastro, en qué sendero/Tus piernas, esas cintas que el vello deshilacha / y en la ojiva, el pubis, manojo de tu vientre,/la dovela./Crece en tu torno el gladiolo,/llave anal, violador perenne,/ y tres diosas/quieren morder contigo la manzana./La negra mariposa se entretuvo en tu pecho,/en la brizna más rosa ya tiernamente liba./Y tu rostro, en lo alto, ignora todo el fruto/que tu mano contiene./ No lo ignores, pero relájate que, sí, de tanto encogerte por frío y recuerdos malos te vas a absorber por el ombligo y te vas a dar vuelta, una madeja de señorita, un recuerdo de la chica que reía con la cara iluminada, de la mujer hacia la que se volvían todas las miradas playeras, con burka o bikini, con pamela o con el pelo al viento de no saber que estamos de paso, que la tensión se sube a la cabeza y lo mismo se te va el santo al cielo y esto es un infierno imposible de salir sin guía o báculo, sin mapa o piedras blancas dejadas por el último caminante del bosque en que se convierten los pensamientos negros, esos que te muerden algunas noches cuando dejas en la balanza que dos horas gozosas no compensan semanas de espera de no saber qué, o quién, si ya todo está dicho, escrito y ni te imaginabas que de una llamada iban a salir tantos problemas, este agobio de un macho en celo, que no celoso, que te requiebra y quiere prender la hoguera mientras tú aplicas extintores de sentido común y calma, mordiéndote los hígados, ya lo sé, pero en tu puesto, digna como una abadesa de un monasterio burgalés, estoica como una santa Teresa del Niño Jesús, señora como la que más, estaríamos buenos si nos dejásemos llevar por nuestros más bajos instintos, quiá, prudencia y serenidad, cilicios y codos en el pecho del bailarín, distancia y alambres de espinos si hace falta, que no lo hará, pero por si acaso, el amor en un pedestal, la amistad en una urna, nosotros tonteando como chiquillos sin saber donde nos lleva y tú, ahora, dentro de un rato, a yoga, a relajarte con Meyrowitz que se preguntaba: ¿Por qué y cómo las tecnologías que crean nuevos vínculos entre lugares y personas pueden llevar a un cambio fundamentalmente en la estructura de la sociedad o en el comportamiento social? Y es que esta tecnología no impide que cambie el viento de los días, hoy sopla fuerte, mal, torcido, raro, bullicioso, se mete por las orejas, por la nariz, nos despeina el alma, nos llena de presagios, de inquietud, de algo negro ahí sentado, esperando, inquietante, una presencia intuida detrás de la pared del tiempo. Caminamos con la cabeza entre los hombros, las manos en los bolsillos, la bufanda cubriéndonos la boca del sentir, los pies esquivando los charcos de la tormenta interior. No quiero que hoy sea una de esas veces porque no es extraño que John Cage dijera de McLuhan: En sus escritos me gusta el modo en que salta de un parágrafo al sucesivo sin un nexo lógico (...) deja un espacio, un intervalo que permite al lector, estimulado, razonar por su propia cuenta. Saltando así llegué a la conclusión de que esto es muy fuerte para la mente, en serio. Sin decir nada del cuerpo, desmadejado y tenso, frío y caliente, lleno de contrastes, mi cabeza luchando con mis muslos, con mis manos que acarician el aire. No entiendo cómo se puede desear así. Y es que, Bella, cuando nos amamos, de forma natural se juntan en ti la imagen de una niña ávida de sensaciones nuevas, la mujer experimentada que me acaricia sin pudor, la hembra que gime, la experimentada que selecciona posturas, la dulce que musita ternuras, la recatada que junta sus muslos sin querer mostrar sus tesoros, la descarada que obedece a mis dedos ansiosos que te surcan y tocan, que te llevan del espejo a las sábanas, del borde de la cama a la almohada conteniendo tus pechos que beso con tanta ternura que no sé cómo no me desmayo. También está la generosa, la que me pide que goce con ella, que la disfrute, ay, sin saber que estar a su lado, así, es el máximo disfrute, eres un regalo de los dioses, un privilegio, un milagro de los que ocurren una sola vez en la vida, un problema para este pobre hombre que sueña con besar tu cuello, seguir con mis labios hasta tu ombligo y de ahí que sea lo que dios quiera. Pero tu NO de ahora es mi NO y uno es un caballero –lástima- y me quedo con este velo de deseo en la garganta, este cuerpo alborotado y la cabeza dando vueltas a los recuerdos de tu cama. Lo peor es que te has vuelto mala y me tientas con voces tiernas, siguiéndome la corriente, dándome alas para después cortarlas, dejando que me haga ilusiones, doy un paso, dos y me cierras la puerta ¿Quién te ha enseñado estas cosas? ¿En qué manual has aprendido? Seductora. Por eso con Marguerite Duras pienso con frecuencia en esta imagen que sólo yo sigo viendo y de la que nunca he hablado… Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. Para que no se haga tarde y podamos regresar a casa -en eso andamos- por si os habéis aburrido de este intento, lo seguirá recitando en la televisión un presentador con voz gangosa, cada día más gangosa, está claro que este buen hombre ya no cree nada de lo que lee, aunque si Pawels y Bergier piensan que las ondas magnéticas atraviesan la Tierra ¿por qué no puede viajar un pensamiento? Si todos los cuerpos emiten fuerzas invisibles, ¿por qué no pueden emitir un cuerpo astral? Si existe una cuarta dimensión, ¿será ésta del dominio de los espíritus?. Madame Curie, Crookes, Lodge, hacen bailar los veladores. Edison intenta construir un aparato para comunicarse con los muertos. Marconi, en 1901, cree haber captado mensajes de los marcianos. Simon Newcomb encuentra perfectamente natural que un médium materialice conchas frescas del Pacífico. Un temporal de irrealidad fantástica derriba a los buscadores de realidades. Eso es, buscar realidades, lo decía Clarice Lispestor al principio de este intento entre puentes: crear no es imaginación, es correr el gran riesgo de poseer la realidad. ¿Lo es?









13.12.09

Paréntesis

POESÍA




hace
falta
mucha


desesperación


insatisfacción


y
desilusión


para
escribir


unos
pocos
buenos
poemas.


no todo
el mundo
puede


ya sea


escribir-
la


o siquiera


leer-
la.


Charles Bukowski


ANTES.

Silencio.
Desde aquí.




























Hasta aquí.

DESPUÉS

12.12.09

Antony Beevor.


 
Antony Beevor

Datos biográficos 

Estudió en el Winchester College y en la Real Academia de Sandhurst. Siguiendo las huellas de uno de los más célebres historiadores sobre la Segunda Guerra Mundial, John Keegan, Beevor es autor de numerosas obras que para algunos son controvertidas, e innovadoras para otros, en particular sobre las batallas de la Segunda Guerra Mundial (Stalingrado, Berlín y Creta), pero también una historia de la Guerra Civil española que ha recibido igualmente críticas, por parte de la derecha española, u otras obras sobre el siglo XX en general.

En tanto que antiguo oficial del 11º Regimiento de Húsares del Ejército británico, ha tenido acceso, tanto para la batalla de Stalingrado como para la de Berlín, a los archivos soviéticos, inaccesibles para los investigadores hasta 1991. De este modo ha renovado en profundidad la Historia militar y política de la Segunda Guerra Mundial.

Sus trabajos más conocidos, los bestsellers Stalingrado y Berlín 1945 - La caída, explican batallas de la Segunda Guerra Mundial entre la URSS y la Alemania nazi. Han sido celebrados por su estilo vibrante y preciso, y por el uso de los archivos soviéticos recientemente puestos a disposición de los investigadores para su consulta. Por el libro Stalingrado recibió el Samuel Jhonson Prize, el Wolfson History Prize y el Hawthornden Prize.

Sus obras hablan de las atrocidades cometidas por ambas partes en conflicto, pero resultan especialmente remarcables por su estudio prácticamente exhaustivo de los crímenes menos conocidos cometidos por el Ejército Rojo desde su entrada en territorio alemán, incluyendo el pillaje y la violación masiva y sistemática de mujeres alemanas.

Otro de sus libros trata sobre Creta durante la guerra: Crete: The Battle and the Resistance (Creta: la batalla y la resistencia), y por el que recibió el Runciman Prize. Mientras que en El día D. La batalla de Normandía, sostiene que, tras el desembarco, la inhumanidad de los nazis (ejecución de prisioneros, mutilaciones, quema con lanzallamas de paracaidistas atrapados en los árboles) fue contestada por los aliados con igual «salvajismo», denunciando así las matanzas sumarísimas de alemanes y los bombardeos aéreos indiscriminados sobre poblaciones normandas, que acabaron con miles de civiles franceses.

En septiembre de 2003 relevó a Philip Pullman como presidente de la Sociedad de Autores. En julio de 2004 recibió el título honorífico de Doctor de Letras de la Universidad de Kent.
Es miembro del comité de la Biblioteca de Londres y profesor invitado de las Cátedras de Historia, Ciencias de la Antigüedad y de Arqueología en la Universidad Birkbeck de Londres.

Está casado con Artemis Cooper, nieta de Lady Diana Cooper.
De Wikipedia

No tenía nada escrito para hoy. Mi vida y mi imaginación no dan para tanto. Os recomiendo estos libros de Beevor. Son francamente buenos. Dejaros de blogs, de este al menos, entrar en la historia, en la buena literatura. 


Vivo en un cuatro por dos, con una pequeña ventana que da a ninguna parte. Tengo contados los pasos de esquina a esquina. Pocos. También llevo la cuenta de los días que llevo aquí. Muchos. He aprendido a soñar. En blanco y negro. No me relaciono con mis vecinos, ni en el patio. Tengo miedo. No es nuevo, siempre lo he tenido. Quizás por eso estoy aquí, quizás no solo por eso.

Lo bueno de esta soledad es escuchar fuera lo que no tengo dentro, vivir en otro mundo del que vivo. Lo escribo para que no se me olvide. Lastima de paisaje truncado, de horizonte tan cercano, de este asco que vive en mi garganta desde que despierto hasta que intento dormir. Llevo demasiado tiempo sin verme, no tengo espejos, ni eco, me ignoro, estoy olvidando quién soy, o quién era, mejor eso, ahora soy nadie, ni siquiera un número. Sin embargo estoy vivo. Si esto se puede llamar vida. Tránsito lo define mejor. Me estoy quedando sin palabras, poco a poco las estoy olvidando. Se me rompen entre la lengua y la garganta. La humillación de no saber, de una memoria cansada, de esta oscuridad sin grillos ni pájaros, sin cangrejos ni nubes, sin melodías ni belleza en el andar de una mujer. Apenas las recuerdo, a las mujeres, ni sus voces, ni la marca de su ropa interior en un pantalón ajustado mientras seguía sus pasos, la curva de unas caderas. No sé que es una caricia. Hace dos vidas que nadie gime en mi oído. Hace tres siglos que nadie me dice te quiero. Sin embargo…
Abren la mirilla, es hora de comer.
Hasta mañana.




11.12.09

Inés.



Hace calor en Buenos Aires, pero no demasiado. Esta mañana he salido a pasear por la Avenida del Libertador. He recorrido la verja de la Escuela de Mecánica de la Armada, con sus impolutos edificios blancos -¿qué maldad se escondió dentro?-. Después he ido a la Recoleta, he tomado cerveza en La Biela, en el Café de la Paix, he leído Clarín bajo un gomero y he almorzado en Lola.

¿Donde estará? La he buscado sin cesar. Con la fotografía de aquella noche de fiesta he preguntado a los transeúntes. Nadie la conoce, nadie la ha visto. ¿Existe? Plantado en la calle Posadas, justo en la esquina Schaiffino, con los brazos en cruz, en una mano la foto, en la otra su nombre, he comenzado a recitar a Juan Gelman:

Esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas
que lava con furor
con sangre
con olvido.

La gente me ignora, se apresura, no me ve -¿no me ve?-.Algunos dejan una moneda a mis pies. Quizás mi aspecto les intimida. Quizás mi calva me confiere un aspecto de fiereza que no disipan mis palabras, mis preguntas. Un hombre, elegante, serio, de edad incierta, me mira, mira la foto, me toma con suavidad del brazo y me retira de esa esquina. Comienza a llover y el hombre me sugiere el Florida Garden. Allí tomamos una copa, se presenta, me pregunta, le cuento, me cuenta, hablamos, tomamos otra copa, no la conoce, no conoce a nadie, yo no conozco a nadie, Buenos Aires es una ciudad inmensa y la vida ha comenzado a fluir por otras calles, por otras gentes, por otro mundo. Después de beber puedo continuar con Gelman:

La esperanza fracasa muchas veces
el dolor jamás.

Ese hombre me mira desde sus años de no saber y llora, sin aspavientos, lágrimas limpias corriendo por su rostro que ignora. Me invita a cambiar de sitio, me sugiere buscarla en otros escenarios. Salimos, mareados. Un taxi nos lleva por calles interminables, desconocidas, muchas, una eternidad de avenidas, esquinas, barrios. El coche se detiene en el fin del mundo, un extrarradio, en la divisoria entre Pompeya y Parque Patricios, cerca de la cancha del Huracán. Entramos en el bar del Chino, lleno de humo, las paredes con fotos y carteles amarillos, muchos de Gardel, claro. El Chino regenta el local, atiende las mesas y a veces canta tangos en un extremo de la barra. Bebemos, más, rodeados de extraños compañeros de este viaje entre las botellas con polvo. Al fondo una mujer mayor canta milongas mágicas, antiguas. Nos abrazamos, sin recato, sentimentales perdidos.

El hombre desaparece, no sé quién era, no sé quién soy, hace tiempo que me he perdido, el alcohol me ha borrado la búsqueda, sólo me queda este lento discurrir del tiempo, este preguntarme que hago aquí, esta incertidumbre de cómo volveré, de adónde volveré, de quien soy, de quien es ella, de por qué la busco, de por qué esta cama se ha vuelto tan ancha de repente, se mueve tanto y el sol entra por la ventana con esta rabia de mediados de diciembre.






Artículo 26.

• 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
• 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
• 3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.


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