30.3.12

Carta del amante inerme.



Las ranas lo dicen, falta poco para volver a verte, unas horas quizás, unos días, semanas, la eternidad. Necesito morfina para soportarlo, ginebra, humo que me obligue a olvidarte, pero ni todas las selvas del Brasil ardiendo pueden hacer que te olvide. Los informativos no hablan de nosotros, nadie sabe quién somos, no somos, no saben quién eres tú, no intuyen quién soy yo, no nos relacionan, pero algunas mañanas, como la de hoy, están llenas de terremotos y aún me duran los temblores. Quisiera que te peinaras como Ava, quisiera que me cantaras al oído el love me, please, love me como una Polnareff travestida, pero tu solo quieres estar inerme y yo no puedo hacer más que lo que hago. ¿O sí? Sí, puedo disfrazarme de Sean C., vestirme de buzo con escafandra, ponerme alas, desnudarme a pesar de las adversas condiciones climáticas, pintarte cuadros con los dedos mojados en tu saliva después de morderme. Me miro al espejo y veo a otro, suena el teléfono y no eres tú, te recuerdo y vuelve tu sonrisa abrigada con una gabardina sobre tu camisa nueva, tu cuerpo de siempre, el que amo, el que ansío mientras tú me guardas en el cajón de los llaveros encontrados, de los tenedores de plástico, de los cuchillos retorcidos, de las lenguas de gato. Coloco una piedra sobre otra piedra, sobre otra piedra, para poder atisbar detrás de la tapia. Quita el biombo, que quiero verte con tus medias de rayas, con tu falda con una abertura en el costado, con tu tanga rojo, con tu culo alto. Y jazz, mucha música de jazz; mira, ese del trombón es negro, y blanco, la batería suena así, el del piano es manco. Pero lo sé, sé que si me llamara Hawking no me querrías, no me pasearías con mi carrito eléctrico aunque te hablase sin cesar del rayo sobre la Gran Pirámide, de la deriva de los continentes, de la influencia de la soledad en las mujeres de mediana edad. Qué te importa a ti, tan atareada, con niñas haciendo de madres, con madres haciendo de supervivientes. Ah, y las melancólicas. No es broma, da idea de los compartimentos de tu mente aunque me obstine en saber donde estoy yo, en que caja me has metido, entre las hojas de qué libro me has abandonado, flor cansada de un verano lluvioso. Si yo fuese Dylan sabría que no hay respuestas en el viento, pero como no lo soy me obstino en bañarme en el cierzo, en revolcarme en la tramontana, en sumergirme en el levante gaditano, en nadar por tus alisios, braceando hasta alcanzarte, hasta llegar a ti, mujer inerme por decisión propia. ¿He entendido bien?¿te entiendo? puede ser que quererte me haya dejado en este estado en el que solo sé correr por mis propias indecisiones, arriba y abajo, firmando este contrato en blanco, esta impenetrable sensación de provisionalidad. Ser hombre cada día es más difícil. Y más descubrir mi parte femenina cuando tu actúas con la frialdad de un cirujano. Un día pasearemos por una playa, tú la eliges, y allí me lanzaré a nadar en la galerna; amor, nado muy bien, pero estoy cansado para llegar hasta el horizonte. Maga Morgana, diosa de mi mente, pirata que ha asaltado mi bergantín, madrugadora sin imaginación, amante que quiere que le amen como ella quiere querer, como ella quiere que le quieran, yo sí que estoy inerme ante ti, por ti, desarmado y cautivo como un ejército derrotado, lleno de cicatrices, las de recordarte pedaleando en tu bicicleta por una carretera bordeada de árboles de la desesperación. Mis ranas, una verde, la otra azul, son sabias, saben, y Miles Davis mientras toca la trompeta me obliga a recordarte, y Steely Dan, y Pániker, y la tortilla francesa que me ceno, y el vino que bebo, y mientras me cepillo los dientes todo me recuerda a ti y creía que mi día estaba lleno de lluvia pero tú lo has llenado de sol aunque te sienta tan mudable, tan desmemoriada, tan práctica, tan diferente. Mientras dejo salir mi tristeza a pasear recuerdo que te quiero, recuerdo que me querías. Fea.




29.3.12

Huelga general


Huelga general

Una huelga general o paro general es una huelga que afecta simultáneamente a todas las actividades laborales.
La huelga general es convocada por el movimiento sindical -sindicatos y centrales obreras- y dirigida al conjunto de trabajadores. La convocatoria y participación en la huelga general puede dirigirse exclusivamente a la clase trabajadora o ser más amplia y afectar a otros sectores y organizaciones sociales como estudiantesparados o desempleados, jubilados, pudiendo recibir apoyo de sectores no tradicionales del movimiento obrero cuando las reivindicaciones afectan a todo el conjunto social: reconversiones económicasreconversión industrialdeslocalización de empresas, crisis económicas y financieras, depresiones

]Notas históricas
A finales del siglo XIX, los movimientos obreros internacionales, de creciente influencia, defendieron la huelga general con fines industriales y políticos.
Por lo general en Europa, durante el siglo XIX, la huelga general se usó para demandar derechos políticos (sufragio universal) o sociales (legislación social y la reconocimiento legal de las organizaciones obreras). Dentro de la izquierda política la huelga general era también considera como el elemento que iniciaría la revolución social, al paralizar la actividad del Estado e implementar el control obrero de la producción y la administración estatal. Georges Sorel fue el principal teórico de esta forma de acción. En Reflexiones sobre la violencia(1908), señalando que el mito de la huelga general sirve para reforzar la solidaridad, la conciencia de clase y el espíritu revolucionario en la clase trabajadora.
Durante los dos primeros siglos de la Revolución industrial, sin embargo, la huelga laboral estuvo severamente penada, y no fue hasta la difusión de la socialdemocracia a comienzos del siglo XX cuando el derecho de huelga fue reconocido internacionalmente como un derecho esencial de los trabajadores constitutivo de la libertad sindical. Se trata de uno de los derechos de segunda generación, que se reconoce en la actualidad en la mayoría de los ordenamientos internos y en tratados internacionales de alcance universal como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
(De Wikipedia)


28.3.12

Diálogos de martes para el miércoles.



Hubo un tiempo, hace nada, en que estas cosas me preocupaban, me inquietaban, incluso me molestaban.

Ya no, he aprendido.

El camino se hace paso a paso.

No sé a qué te refieres.

Yo tampoco pero me gusta comentarlo.

Lo paradójico es que menos es más.

Es sorprendente.

¿De qué hablas?

Bah, cosas mías, me animo, me estimulo, me hablo al espejo.

¿Hace mucho que no pasas por la consulta?

Sí, este/ese es un caso perdido.

Pues nada, ánimo.

Gracias.

A ti.




27.3.12

Lo secuencial.

(Paolo Veronese -La infidelidad)

Viernes por la noche. Una reunión de amigos para celebrar el inicio del fin de semana. Hablábamos de muchas cosas, de nada. Cuando la conversación decaía recurrimos al tema de la fidelidad, éxito seguro.

Según se iban sumando opiniones los hombres sonreíamos y las mujeres se burlaban. Alguien lanzó la hipótesis de una teórica relación ¿sentimental?, ¿sexual?, entre integrantes del mismo grupo, es decir un cruce de parejas, o con terceros. También sí, en caso de ruptura, de separación, de ahí te quedas, de divorcio, quién continuaba en el grupo.

Se animó el tono, el fondo y la forma, las voces subieron de intensidad, como era la cuarta ronda de bebidas los ánimos estaban eufóricos. Ana, divorciada desde hace años, pedía castración en caso de infidelidad, cortársela. Carmen era más tolerante y decía que no, solo dejarle la maleta en la puerta, sea él o ella. Julia, maternal, pedía comprensión y perdón, tiene cuatro niños. Begoña no decía nada y sonreía. Cielo, levanta un poco la espalda que se me ha dormido el brazo.

Sacamos vino y aceitunas y seguimos entre risas y alguna cara seria. Juan contó anécdotas de su anterior matrimonio. Luis insistía en que el hombre es polígamo por naturaleza y la mujer monógama por educación. Todas, sin excepción, le abuchearon y le llamaron machista de mierda. Javier pidió permiso para confesar lo suyo, en su primer matrimonio, su pareja le dejó por un viajante de Sabadell, no le hacía ninguna gracia aquella charla. Nadie conocía esa parte de su vida. Cariño, échale un poco salero que con tanto hablar me desconcentro.

Vista la disparidad de criterios y que algunos empezaban a cansarse del tema Alberto sugirió cambiar de bar y salimos gesticulando, discutiendo sin enfadarnos y dando gracias porque en nuestra cuadrilla no podían pasar esas cosas. Bueno, preciosa, vamos al lío que he quedado con tu marido para preparar la excursión del domingo y   Conchi se enfada si llego tarde a cenar.




Laura Gibson - The Fire



26.3.12

No sé si era así.

Al hablarte me escuchas
desnuda de conceptos
renuncias a ti misma
para volverte aire
y al vuelo de mis pájaros verbales
concibes la palabra
siempre virgen y madre
vas perdurando los instantes
en tu cintura poderosa
algún día
cuando pierda al mundo
me harás permanecer.

Homero Aridjis.




Es lo que te digo, inventar para no recurrir a los recuerdos.

Aunque siempre puedo escribir del tintineo de sus pulseras cuando se quitaba la ropa, tan rápida que parecía que le iba la vida en encaramarse a mi ansiedad, tan evidente, tan automática, reflejo de Paulov, indicio físico de complicados procesos químicos. Etc.

Temblábamos los dos como petirrojos en mitad de un incendio, pegados el uno al otro durante toda la noche de experimentos y ahora así, ahora de esta otra manera, páginas 12 a la 53 del manual de posturas. Así.

Luego llegaba el día, ella volvía a su libro de venenos, yo a revisar los cajones con sombras, a intentar poemas en papeles de colores, con cintas rojas para el amor, amarillas para el duelo, negras para la ausencia.

Bah, sólo añoro cuando me mordía.

Cuando (yo) no mentía.

Vivir era un milagro.

Igual que ahora pero diferente.

No me preguntes más.



25.3.12

Et c´est la vie énorme encoré qui recommence.


...ciérrese el cielo, se oye un paso en el silencio,
marca el alba los fustes en el bosque sombrío,
¡y es la vida enorme que está en marcha de nuevo!

CLAUDE MONET. Woman with Parasol - Madame Monet and her Son, 1875,

Mi amada, quiero sentarme ahora a tus pies, abrirte el corazón, derramar todas las emociones que me produce tu presencia, el inmenso dolor de tu última ausencia, pensarte, lo que sé de ti, lo que aún ignoro, tus misterios, tus certezas, tus miedos, tu dulzura, desgranar uno por uno los temblores que me crecen en mitad de la cabeza cuando dices tiernas palabras, cuando tengo tu cara entre mis manos y sé que ahí empieza el mundo, que a pesar que no entiendo tantas cosas tú has cambiado mi vida, nada es igual desde que me maravillas, me atraes, me dejas al borde de una acequia de sombras, me rescatas, me elevas, cruel, me dejas caer desde lo más alto, me sacas del fondo del pozo, me das patadas en la cabeza para que me hunda, una y otra vez apareces como la hechicera que todo lo puede y, ay, no quiero pedirte clemencia, reina, que como estás tan sensible igual no lo digo bien y algo te raspa y no, eso no, que escribo a tientas porque no puedo estar callado, que se me escapan las palabras de puritas ganas de decírtelas, de que alguna se prenda en tu oído, te guste, te haga feliz y sonrías, añoro tu risa, niña de colores que me muero de ganas de amarte hasta que no podamos más y mirarnos ahí dentro, jamás he visto a una persona tan dentro como a ti te he visto, entrando por tus ojos que se quedan detenidos, inmóviles, deslizándome por la parte interior de esa mirada de luz como un tobogán hasta tu centro, allí donde quisiera llenarte de gardenias y claveles, de rosas rojas y orquídeas, de la hiedra de mi amor que te trepe y se lleve esos bichos que te muerden, que no te dejan, como quisiera pasar una puerta y estar en Roma, en algún lugar donde nadie más que tú y yo, cerrar el mundo en un abrazo y ya se me escapa la nostalgia y tu pides concreciones, es cierto, pero no puedo romperme el corazón cada día y seguir cuerdo, no puedo estar desnudo sin pudor, no sé, temo dejar el disfraz y no encontrarme. Nadie nos hablará nunca como nosotros nos hablamos.   

Inge Morath

24.3.12

Besos de sábado.





  1. Philippe Gautrand, RER Nation, 1982

Amore in Periferia, Milan, 1952 by Mario De Bias

Milano, anni Cinquanta, Mario De Bias


























23.3.12

Lo fractal.

" El sufrimiento es uno. Se habla de sufrimiento como se habla del placer, pero se habla de ellos cuando ya nos dominan. Cada vez que entran en nosotros, nos sorprenden como una sensación nueva y tenemos que reconocer que los habíamos olvidado. Son diferentes porque nosotros también lo somos: les entregamos cada vez un alma y un cuerpo modificados por la vida. Y sin embargo, el sufrimiento no es más que uno. No conoceremos de él, como no conoceremos del placer, más que algunas formas, siempre las mismas, de las que estamos presos. Habría que explicar esto: nuestra alma, supongo, no tiene más que un teclado restringido y aunque la vida se empeñe en hacerlo sonar, sólo podrá obtener dos o tres pobres notas. "

Alexis o el tratado del combate estéril (fragmento)
Marguerite Yourcenar


No sé si es más una sinfonía que una canción de cuna, no sé si tienen que ver. La lluvia deja borrosa la mirada a lo lejos, sin consistencia, un velo de ojos con cataratas, el porvenir es un taller con obreros enanos e indecisos de un cuento finlandés, una fragua de dibujos animados con animales que hablan y guerreros de robustos brazos asolando los villorrios de las colinas.

Se trata de buscar el modo de decir lo diferente, lo que antes no, aquí, de entender este recinto blanco en el que garabateo mis emociones, las imágenes entrando por rendijas abiertas a cuchilladas de voces en la pared de un nosotros que empieza desde que entras, es igual si desde google o curiosidad, malas lenguas o fantasmas en las almenas de un castillo de Disney.

No sabes que hay una trama oculta, una historia debajo de la no historia que intento sin fortuna una y otra vez. Puedo contarte un cuento. Puedo asesinar con mis manos un poema. Puedo callarme en un rincón de cara a la pared, con orejas de burro. Puedo dejarte en el refrigerador mi hígado en un tupperware azul. Puedo, de momento, mirarte a los ojos y sonreír, hola. Puedo decirte que no puedo y quedarme tan así, intentándolo, balbuceando, gritando, chillando, buscando una palabra, una frase, una idea, música, esa imagen que te toque, quiero tocarte, abrazarte, soy tan rematadamente ingenuo que todavía quiero, tanto, todo, quiero vivir de extremo a extremo de los días.    

Este es un muestrario de máscaras, un vehículo que exhala y absorbe, un enjambre  de voces sin compás pero firme, constante, un ropaje de diario para un baile de gala solo porque vienes tú, un vivero de inspiración para poetas mexicanas en el exilio, un diseño secreto para cautivarte, para sorprenderte, para buscar tu complicidad o tu mano, para sentarnos debajo de los almendros florecidos. Y así, aquí nos quedamos hoy, tan a gusto. Ciao.

People with vintage hats are just afraid of one thing….it’s pigeons!


22.3.12

Lo corporal/lo espiritual.

  

 Señora de mis pobres homenajes.
                                                     Débote siempre amar aunque me ultrajes.
                                                                                                                         Góngora

Mi amiga María es un espectáculo. Por dentro. Es dulce, sensible, tierna, enérgica, con las ideas claras, inteligente, obstinada, sentimental y otros muchos valores.

Mi amiga María es un espectáculo. Por fuera. Si no resultase incorrecto diría que es bella a rabiar. Lo es, guapa, alta, de ojos azules, rubia, de piel morena, esbelta, imponente.

Mi admiración por su fuera y su dentro.

A veces desearía columpiarme una y otra vez entre sus brazos, caminar y parar, hablar, compartir, tomar un café o bañarme en él junto a ella, disfrutar de abrazos en solarios solitarios o en catacumbas, en camas o piscinas, en playas o bosques, en su casa o en la mía, María, que llena de alegría el jardín al que llegan los buscadores de aves del paraíso, pájaros y hombres que se abrazan y yo, iluso, pobre hombre pensando que me lee, como los muchos que entran y pasan a esta página y ven o no ven, que seguro que a veces abominan de estos textos cándidos de canciones tan de amores y furores, qué sería esta página sin el misterio de los mares del sur desde  este brumoso norte que es de donde también es María, ay, qué mujer, qué regalo de ser humano, que uno es mayor para esas emociones tan fuertes y tenían que verme con la baba cayendo sobre el teclado cuando pienso en ella, que me emociono y solo falta que me cante/baile por bulerías y qué daría yo por empezar de nuevo, una jota, un tango, yo qué sé, que escucho la voz de María y se me alteran los pulsos y entiendo y me toca tanto,  qué pena que no haya un camino submarino para recorrerlo a pulmón libre de este a oeste, buscándola, peregrinando a su cama de algas o a su húmeda cuna, de rodillas y con cilicios haciendo ganas para perderme en su catedral de sal, si la hubiera,  en su ermita, qué sé yo, poniendo velas o compartiendo mesa y peces, amores y sed, lenguados y sardinas, que tiro los platos con espaguetis a manotazos y nos amamos como italianos frenéticos sobre los cuadritos azules y blancos del mantel hasta que se nos quede el culo a colorines, que nos comemos uno al otro en un festín interminable, ay que sí, que se me pasa la hora de comer, que me está entrando un apetito que no veas, flor, tiritritán, tan, tan ea, que aquí va la segunda, María.

Mi amiga es ingenua.

O se lo hace.

Que me cuenta el proceso de compra de un sujetador rosa. Cómo entra a una tienda y le atiende una amable dependienta que le sugiere modelo y copa, que se quite la ropa y  se vea, que se vean, cómo le queda, le tira aquí, y se acercaba, le sugiero este, pasemos al probador y uno no es de piedra y escucha estas cosas y las que siguieron, la descripción de pechos y acosos, de transparencias y sedas, de marcas del botón y la presilla en la piel, de ropa interior y mujer contra mujer y la intuición de fondo es el encuentro con la realidad, el encuentro con uno mismo, con los demás, es absurdo creer que la realidad se aparece así, sin más, como una virgen sobre una zarza ardiente y qué tendrá que ver esto con los pechos de María, pues todo, o nada, la realidad es esa, la que imagino. 

¿Ven?, la palabra sirve, también, para decir lo incorrecto, para desfigurar la coherencia, que todo iba bien, en la línea y se me ocurren  cosas de lo íntimo y María, si existiera, estaría sonrojada o maldiciéndome, llamándome por teléfono,  si lo supiera, la palabra, lo que pienso, lo que siento, lo que miento, lo que imagino, este blog, tú, yo qué sé, total no has llegado hasta aquí, bú. 

Ya está dicho/escrito. Ahora lo subo y se puede leer. Aquí y en Pernambuco. No es una obra de arte pero es. Lo del jueves. Las palabras dicen hasta donde permite la palabra. Sé decirlo mejor. Quizás, si supiera qué quiero decir. Pero quiero estar hoy también aquí y digo. ¿Vale? (con acento pijo). Pues eso, expresión entre horas, entre que voy y vengo. Escribir necesita calma. No la tengo. Sale así. Abstracto. Como que sí o que no.  Tractatus lógico-philosophicus 5.6, pues bien, lee a Wittgenstein y terminemos.

Por hoy.

Me estoy buscando.

¿Qué?



21.3.12

Lo elemental.

En 1209, en la cruzada contra los cátaros, tras la toma de Beziers (Francia),  preguntaron al legado papal Arnaud Amalric cómo iban a distinguir a los herejes de los que no lo eran, sentenció: “Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos”.



No sé seguir. No sé cómo, dónde reconocerme. Voy a trancas y barrancas. Se nota demasiado. No me faltan ideas, me falta impulso.

Era verano. La luna iluminaba la playa. Nos escondimos detrás de la arena, entre las hierbas. El calor de la noche nos animaba. Exploramos nuestros cuerpos y el deseo hizo el resto. Ni siquiera nos conocíamos. Ella apenas se movía, gemía y tenía los ojos cerrados. Dijo que era la primera vez. Luego gritaron nuestros amigos y nos bañamos desnudos en un mar en calma. Me sumergí y todo estaba negro, era una extraña sensación. Me dio miedo. Aún así nadé mar adentro, imprudente lo intenté de nuevo, busqué el fondo, no había límites, bajo el agua había una dominante oscuridad. Salí braceando, desorientado, quería respirar, buscar la luz, aparentando calma pero asustado, no controlaba la nada, la absoluta ausencia. Me vestí, para defenderme. Ella me esperaba, se llamaba María. Me tomó de la cintura y en silencio volvimos andando hasta el pueblo.

Ahora, hoy, como aquella noche, estoy bajo el agua negra de una playa que me vence. Me ahogo, tengo miedo, quiero salir a respirar, quiero volver, no sé dónde. Nadie me enlaza de la cintura.



20.3.12

Risas bajo el hielo de los relojes


 Se reían, no sé de qué pero se reían, como sanguijuelas nadando en un estanque se ocultaban bajo las briznas de hierba, bajo el hielo de los relojes que flotaban en la superficie del agua.

Reían mientras los niños tiraban piedras a las ranas, las madres criticaban a las mujeres con pestañas rojas y adornos en el pelo, los padres, en camiseta de tirantes, buscaban madera para el fuego de san Juan donde después quemarían sus dolores de todo el año, costumbres que no verán los nietos de sus nietos.

El amor se había difuminado como la estela de una estrella de agosto, las palabras se apilaban junto a los peces que boqueaban en el embarcadero, lenta agonía fuera del agua, dramática forma de morir bajo un sol maduro.

Risas de los pescadores, sobre la arena el cadáver de un idilio, corazones que intentan apaciguarse después del estremecimiento del final, asesinos impasibles mirando hacia otro lado, adolescentes saltando de charco en charco de la sangre detenida, no hay pensiones en los rascacielos de Manhattan, ni hoteles baratos, ni la espalda de ella soportaba hacer el amor en los montacargas, en las azoteas de la Piazza Navona, sobre los felpudos en los rellanos del quinto piso, el amor se fue secando como un geranio entre las junturas de la pared encalada por donde corren las salamanquesas de fugaces movimientos, se reían, no sé de qué pero se reían.



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