31.10.12

Cielo sin estrellas.

 De tal forma nos arde la mente que anhelamos
arrojarnos al fondo del abismo, qué importan cielo o infierno
al fondo de lo ignoto para hallar lo nuevo.

Baudelaire



Cielo sin estrellas. En la bajamar apareció un cadáver en la playa y nadie era. Misterio de la muerte en la arena. Naves en la niebla con las velas llenas, brisas y sonrisas en el rostro de los marinos. Guerreros esparciendo el pánico por las riberas de pescadores. Pastores en las alturas cubiertos con telas de vivos colores para espantar a los demonios de las cavernas del sur. El viento esparciendo humos de hogares de viudas. Niños bajo las sábanas. Cuentos de lo de ahí fuera. Juegos detenidos en un tiempo de fuego y miedo. Ánforas rotas en la fuente. Malos tiempos. Casas en ruinas. Banderas en las cimas. Los ciegos caminando en hilera. Un cuervo en la rama de un álamo. Caminos sin caravanas. El puerto saqueado una y otra vez. Plaga de dolor. Sangre sobre el altar de mármol. Lictores ausentes. Crece la hierba entre las piedras. Las vacas sagradas pastan ajenas a desarrollos y secretos, al tiempo que vendrá, a la utopía. Los sacerdotes invocan a los ángeles con alas doradas – no saben que hay que subir al cielo con las manos-.



30.10.12

Libros, Berlín y un poema.

“La fascinación es la percepción del ángulo muerto del lenguaje”

Pascal Quignard



Estoy leyendo  'Las solidaridades misteriosas' de Pascal Quignard, un libro curioso, extraño, complejo, para mí apasionante.

Encuentro esta entrevista en “El País” (Click)

Lo que dice me abre ventanas, conecta con tantas cosas que pienso.
Por ejemplo:

P. Se lo pregunto de otra manera. Parece que los estados de ánimo de sus personajes no guardaran relación con lo que sucede a su alrededor.
R. Quizá sea difícil entender para los más jóvenes lo que voy a decirle, pero es cierto. Quienes nacieron después de la guerra y no conocieron en primera persona sus desastres no tendrían razones para padecer las angustias de quienes sí los vivieron. Y, sin embargo, se apoderó de ellos un duelo inexplicable, como si los hechos y la manera de sentirlos no estuvieran sincronizados. He hecho psicoanálisis durante muchos años, pero no sé cómo explicarlo. Quienes nacimos después de la guerra vivimos nuestra infancia entre ruinas, y no es normal vivir la infancia entre ruinas. Tengo una enorme necesidad del pasado para constituirme un territorio, porque comencé con el pasado. Ya de niño lo pensaba.
La primera vez que visité Berlín me sorprendió, sobre todo, la puerta de Brandeburgo, también los magníficos edificios, las largas avenidas, la paz de sus calles, el Spree melancólico, las atareadas gentes, incluso que luciera el sol.

En alguna parte de mi cabeza conservaba un recuerdo negro formado por informativos, películas y revistas, de humo y destrucción, de ruinas, de dolor y muerte. Sin haber estado nunca, mi idea era la que dejaban escenas como esta.


O también dice Quignard.
P. Una especie de duelo retardado.
R. Todo lo que escribo tiene que ver con eso. Se pierde a la mujer a la que más se ha amado y no se siente nada. Siete años después, nos sentamos y comenzamos a llorar. No creo que los efectos psicológicos sean directos, inmediatos.
Esto debería pensarlo mejor, en principio no estoy de acuerdo. Soy más de llorar de golpe, siete años, luego paro y ya no lloro más (al menos por esa).

Se agita el corazón como si fuera
un órgano exterior clavado dentro.
Felices los niños que no saben lo que tienen
a ciencia cierta -sí lo que no tienen, por arte de magia.
Tristeza es descubrirse el corazón.

(Eduardo Milán)

Y es que no puedo estar a todo.
Aunque estoy disperso, si usted sigue el hilo es posible que saque algo en conclusión (avíseme, please). 

Puedo seguir pero será mañana porque tengo menos tiempo que cuando no tenía.
Estoy de guía por Bilbao y alrededores con una visitante especial.






29.10.12

Lluvia en sábado.



*Es posible ser sincero
pese al corazón expuesto
a la mordida del perro que pasa.
Siempre hay un perro que pasa
alrededor del sincero,
muy cerca, peligrosamente,
del corazón expuesto.

(Eduardo Milán)



  
Es sábado, llueve, a mares.

Imagino una mujer, su rostro, sus movimientos lentos, el contorno de sus caderas.

La amistad es un puente y un consuelo, un noray, un punto de partida, un refugio, un remanso, dar, puedo estar hasta mañana sugiriendo analogías, pero no.

¿Qué es el amor? No lo sé.

El tiempo es limitado, un suspiro, apenas recuerdo que pasó ayer, sé que es sábado, me acerco a la ventana y fuera llueve.

Un gorrión se esconde bajo el alfeizar.

Imagino.

Ahora puedo contar muchas historias, muchas, de hadas, guerreros y dragones, de lágrimas o risas, de barcos embarrancados en la marisma, de gitanos en el monte mirando el patio del penal,  de vecinos insinuándose en los callejones, de gatos temerarios y gaviotas en el puerto cuando entran los  pesqueros repletos de sardinas, de un olvido y tres recuerdos, de amantes acariciándose en una habitación de hotel en Roma, de mujeres desplumando ocas en una cálida cocina, de una niña que   suspira entre sábanas frías, del viento agitando las persianas, de un perro solitario rebuscando en las basuras, de un hombre caminando por la playa ajeno al temporal de poniente, de lo que siento cuando me pierdo en sus ojos, cuando apenas puedo defenderme de su mirada que me ve y levanta murallas. No contaré ninguna, no.

El tiempo es un enemigo que no ceja en la batalla, que no retrocede, que no se rinde, que siempre gana.

Llueve sin cesar.

Imagino.



28.10.12

De Pasolini.

“En toda mi vida jamás he ejercido una acción violenta, ni física, ni moral. No porque yo soy un fanático de la no-violencia. La cual, si es una forma de autocostricción ideológica, también es violencia. Nunca he ejercido en mi vida violencia alguna, ni física ni moral, simplemente porque he confiado en mi naturaleza, es decir en mi cultura...”(P. P. Pasolini)

La realidad(¿?), lo de ahora, lo inmediato, “la actualidad” nos ahoga, nos aprisiona, nos condiciona, nos etiqueta, nos encorseta.

La televisión invade nuestra intimidad, nuestro pensamiento, nuestras conversaciones, nuestras reacciones, parte importante de nuestro ocio, nos engaña, nos dirige, nos alinea, difumina nuestras capacidades críticas.

El 9 de diciembre de 1973, Pasolini publicaba en el Corriere della Sera un artículo incendiario titulado "Desafío a los directivos de la televisión". Su tesis era clara: en la sociedad postindustrial todas las ideologías están prohibidas menos la del consumo, y la televisión es el instrumento de imposición de esta nueva ideología. Una ideología que él define como "hedonismo neolaico, ciegamente olvidadizo de los valores humanistas y ciegamente ajeno a las ciencias humanas".( P. P. Pasolini)  

Lo dijo Pasolini hace ya muchos años, se adelantó, no ha perdido vigencia su premonición.  Solo existe ahora, la nostalgia es un ejercicio para los débiles, los perdedores, no volverá “lo de antes”, ni siquiera el futuro existe, está ahora, para vivir los días, para ser.

Quisiera seguir escribiendo pero creo que esta esquina ha perdido vigencia, me aburre hablar para mí mismo, además los estimulantes y un resfriado me tienen limitado. No me hagan mucho caso, muchas veces no sé lo que digo. Otras, sí.




El graduado

Perfecta para un domingo lluvioso y aburrido






27.10.12

Gestión del silencio



i. La escritura del poema no es la transcripción de una experiencia poética previa; es decir, el poema no es la anécdota de una revelación, es la revelación.
ii. La poesía no está antes del poema, sucede en la escritura del poema.
iii. La poesía es un relámpago agazapado en la textura del poema, y cuando el lector desteje esa red verbal, cuando lee dicho poema, libera el relámpago y queda traspasado por la poesía.
iv. La poesía es una experiencia verbal; no está antes del poema, está desde el poema.
v. El poeta cifra la poesía en el momento en que crea el poema.
vi. La mayoría de quienes acometen versos parecen ignorar estos axiomas. Si al menos los vislumbraran, dejarían de mentir: se resignarían a la evidencia de que no les fue concedido el don de escribir poesía. Pero como ni siquiera sospechan que les fue negado ese don, emborronan libros y más libros, y saturan el mercado literario al grado de confundir no sólo al lector medio sino al crítico, quien —muchas veces carente de la mínima sensibilidad para la poesía— legitima esa farsa verbal desde su prestigio crítico o desde la academia.

Felipe Vázquez




Al principio fue divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil, pero brutal. (Truman Capote – Música para camaleones)


Julio Verne tenía razón cuando en su "Viaje al centro de la tierra", el científico de la expedición le recomienda a su sobrino: "Observa y observa muy bien. ¡Hay que tomar lecciones de abismo!".

Hoy quiero aprender la gestión del silencio.

Lo que leo.

He leído este libro y me ha gustado.
Busco referencias en internet.
Encuentro una del 7 noviembre 2010  en el blog Los libros
(http://loslibros.wordpress.com/)

Seis sospechosos, de Vikas Swarup.

Me he divertido con esta segunda novela de Vikas SwarupSeis sospechosos, muy bien escrita, con una trama muy bien atada y con mucho sentido del humor; si ya me había gustado su primera novela, ¿Quieres ser millonario?, con esta otra demuestra que es capaz de mantener el ritmo del éxito alcanzado con la primera y que no se ha dormido en los laureles. La novela empieza con la presentación de los seis sospechosos de un asesinato de un importante hombre , Vicky Rai, un hombre en la treintena, que es propietario del Grupo de Industrias Rai y a la vez hijo del Ministro del Interior de Uttar Pradesh. Los seis sospechosos son de lo más variopinto, van desde una famosa actriz de Bollywood, hasta un aborigen que aún vive en una tribu que usan el arco y las flechas como elementos sustanciales para su existencia. Otros de los sospechosos son un ladrón de poca monta y un americano paleto que se desplaza a la india tras un amor conocido por medio de internet, también nos encontramos al típico funcionario corrupto, trastornado y avaricioso, que se cree que esta poseído por Gandhi, y no podía faltar el padre del asesinado, el político corrupto, déspota, que solo sabe usar a la gente en su beneficio. Como es habitual en este autor, en este libro aparte de la trama que encierra también hace una irónica crítica de la vida de la India, criticando el sistema de castas, la corrupción que impera por todo el país, la masificación de la gente en los grandes suburbios de las ciudades, pero también es un canto a la esperanza donde los derechos fundamentales del ser humano son protagonista en otros personajes que defienden con fiereza la dignidad hacia las personas, la tolerancia, y la ayuda al prójimo sin querer usarlo en beneficio propio.
Un buen libro que he leído con verdadero placer.

En general coincido con lo que dice.
Entro en los comentarios y el autor de la reseña indica.

Toronaga dice:
Anotaré Tigre Blanco para próximas lecturas, ya que tendré tiempo para leer y, la poca frecuencia por este blog es temporal, ya que estoy a punto de ingresar para una operación de pulmón y estoy con pruebas y toda la parafernalia que traen estas operaciones, espero que en un par de meses esté posteando en el blog como era habitual.
Sigo leyendo comentarios y encuentro este.

porta dice:
Hola a todos. Soy Juan el hijo de Antonio, el autor de este blog. He de daros la mala noticia de que Antonio a fallecido el día 15 de mayo.
Quería daros las gracias a todos los que visitabais el blog porque, este rincón de Internet donde se hablaba de su pasión, los libros, al que le dedicaba horas, le mantenía siempre alegre y estaba muy orgulloso, no solo del blog en sí, si no también de la cantidad de gente que lo leía y que escribía los comentarios.
De igual manera que él, este blog seguirá vivo para todo aquel que lo busque y lo necesite.
Un saludo y, una vez más, gracias a todos.


Dedico un recuerdo para el trabajo de este hombre, en su memoria.
Descanse en paz.

¿Dónde van los blogs perdidos?





Gottland

  • Mariusz Szczygiel
FRANCISCO SOLANO 30 DIC 2011
Narrativa. Este libro, de género difuso, que participa por igual del reportaje, del cuento, de la anotación histórica, de la anécdota, del chisme, del rigor del testimonio, produce unos cuantos desconciertos muy estimulantes. Lo primero es que su autor, nacido en Polonia en 1966, escribe sobre la República Checa como si fuera checo. Y parece saber tanto de ese país que el lector se pregunta si Gottland no será una metáfora de Polonia. Cabe pensar que sí, pero también que un europeo escribe sobre Europa, sirviéndose de un país que ha concentrado en su historia algunos de los aspectos más dramáticos y pintorescos del siglo XX. Su estructura, acumulativa y caprichosa, no se presta a una lectura convencional, pues Gottland es cualquier cosa menos formulario. Se podría decir que es un ensayo ramificado en cortas piezas narrativas que, sin embargo, parecen no querer contar historias, sino revelar que, detrás de toda historia, hay una manipulación política. Sin duda esta es la razón de haber elegido la República Checa, donde, por poner un par de ejemplos, el nombre de Kafka (nacido en Praga) durante años no era más que un susurro, y una periodista sin derecho a publicar, con un trabajo donde nadie podía dirigirle la palabra, habla con los enfermos de un hospital psiquiátrico "porque cualquiera podía decir allí lo que quisiera sin que le sancionaran". Solo el silencio o la locura son tolerables. En este sentido, Gottland recusa toda imposición política, pero no se presta a servir de denuncia, que sería consecuencia del régimen autoritario. No obstante, sus páginas son un catálogo de la barbarie y el fanatismo a que conducen las ideas, además de un minucioso registro de la estupidez humana. El libro incorpora las reacciones que suscitó cuando se publicó en la República Checa en 2007; allí se exigió su retirada. Después, en su traducción francesa, obtuvo el Premio del Libro Europeo. Y concluye con una declaración que revela la fuente de su erudición, el extraordinario acopio informativo con que ha llenado sus páginas: "En el mundo de hoy pasan tantas cosas que no hace falta imaginarse nada".

Un gran libro, original, diferente, extraño e intenso.
Para los que pasaron de largo por Praga, por ejemplo.
Para los que no sabían nada de su Primavera
Para mí, que me ha gustado, interesado, cautivado...


Un libro que se lee fácil, ingenuo, antiguo, curioso, bien escrito, un contraste. 





Creo que es un libro erótico, no sé, lo he leído esta tarde, en media hora.
Esta Andrea Hoyos sabe.
¿Es así?



Pascal Quignard (Verneuil-sur-Avre, 1948) traza en Las solidaridades misteriosas el retorno de dos hermanos, Claire y Paul, al lugar donde transcurrió su infancia. Tanto para uno como para el otro se trata de un abandono, de una huida de la vida confortable y relativamente exitosa que habían llevado hasta ese momento; un abandono, una huida que, en contrapartida, les permitirá ir enriqueciendo a través del reencuentro con diversos personajes el recuerdo esquemático que conservaban de aquellos años. También su propia relación fraternal, a la que alude el título de esta novela de Quignard

Es el libro que estoy leyendo ahora.
Para amantes de Quignard (lo soy)
No puedo ser crítico.



De la prensa.

DATOS DE LA ENCUESTA DE POBLACIÓN ACTIVA

5.778.100 parados

El 25% de la población carece de trabajo. Son ya 1,7 millones los hogares con todos sus miembros en paro

26.10.12

Parker, los números y la poesía.

¿Para quién habla uno?
Habla uno para uno, no para dos ni para tres.
Ni siquiera para uno:
para dos ojos brillando en la espesura.

(Eduardo Milán).



Parker olvido la poesía (1) y tiene un número guardado dentro de una caja de zinc, 16.444. Lo repite  como mantra, como liberación, lo invoca, entra en él, es y no es el número, no quiere serlo, es un orgullo y una condena, una cadena, nubes rojas, caminar al amanecer, jazz y leer bajo la parra un libro de Quignard.

Aún no es de noche, está en la puerta principal del penal, no quiere alejarse, no quiere volver a entrar, la libertad era esto y a pesar de estar lleno de resentimiento y palabras no quiere evocar el ácido y los pianos, no quiere hablar, solo le sirve el paisaje de una playa desierta, quizás también unos ojos azules que no le juzguen, que no le aconsejen, que no le compadezcan, que no le midan, que solo le miren.

Parker sabe que hay personas que no tienen números, ni cajas, ni sueños, que hablan inglés, alemán, euskera y no saben decir hola, o despedirse, o llorar.  Alguien mató el gato que nunca tuvieron y desconfían de los vecinos y de los ausentes, de los que llegan y de los que nunca han estado. Tienen el corazón asediado, las encías enrojecidas, por su frente pasa un río de resentimiento, de sus dedos se desprende un mortecino brillo de infelicidad.

Al compás de ese número glorioso, 16.444, deja bajo la piedra una secreta corriente de estrellas del sur, de almanaques rotos, de probetas y amianto, de odios y luchas, descubrimientos que se le incrustaron en una esquina del alma, que encendieron la perversa lámpara del desconsuelo. Parker sabe que es demasiado pronto y deja de jugar con la alquimia  y el azafrán, se asoma la balcón y mira el cielo, en el monte arden los bosques y en la ciudad hay un crimen cada 16 minutos. Llueven manzanas y jilgueros pero no es suficiente para apaciguar su espíritu, quizás sea mejor esperar.

Espera.

 
(1) Por ejemplo, cualquiera de la serie Parker, a partir de  

Ana Moura - Cansaço

 Por trás do espelho quem está

De olhos fixados nos meus?
Alguém que passou por cá
E seguiu ao deus-dará
Deixando os olhos nos meus.
Quem dorme na minha cama,
E tenta sonhar meus sonhos?
Alguém morreu nesta cama,
E lá de longe me chama
Misturada nos meus sonhos.
Tudo o que faço ou não faço,
Outros fizeram assim
Daí este meu cansaço
De sentir que quanto faço
Não é feito só por mim.




25.10.12

Fondo

Amor que todo lo pides
y nada das que no sea
a cuenta de usura, alegre
fuente que todo lo secas. (*)

De un lodoso fondo surgió el poema y hasta su medida en cíceros trazó una irregular línea quebrada por tiempo y peripecias.
La débil memoria perdió los caminos y las huellas, el empeño de la censoria alienista, el placer que yacía en los silencios, en compartir lo íntimo, la verdad, que a nadie le importa, tendida entre palabras desnudas.

Ellos, los transformados,
nunca volverán al lugar original,
a aquel momento en que amor
les señaló. (*)

Insistir en el psitacismo para no olvidar, torpeza de la memoria, frágil disciplina sobre la bóveda del firmamento, banderas rotas en los mástiles de nunca.
Amor insomne encaramado en la proa de los días, vigía que atisba. Y todo esto, ¿por un sueño?
Bah, juego de estómagos satisfechos mientras ahí fuera reina la miseria.

Conforte te bebo, Tiempo.
Voy comprendiéndote. (*)

(*) Poemas de Luisa Castro.
(Dibujos: Kenton Nelson)

Vainica doble









24.10.12

Herida




A la estéril fuente del recuerdo
entraba la luna a cuchilladas,
abriendo los ojos de la noche,
un manantial de luz derramada.

Transparente se tornó la memoria,
mudos los mirlos, campos blancos,
árboles quietos -¿eran álamos?-

En la ebriedad incesante, solitaria,
dije la palabra exacta -vuelve-.
Y la herida se cubrió de rosas.


23.10.12

Anamnesis



Era el límite de mi territorio, bajaba la ría, melancólica y oscura, entonces todavía volaban gaviotas sobre las aguas revueltas. Por poco dinero, Nazario y Txomin cruzaban en sus barcas a los pasajeros de una a otra orilla.

Esperaba a Carmen sentado en un banco junto a las escalerillas. Cuando llegaba, sin decir nada, me ponía a su lado y en ese breve trayecto apenas nos mirábamos. Luego ella seguía por la alameda, con sus libros bajo el brazo, yo iba al taller.

Un día le di los buenos días, me contestó y desde entonces hablábamos, no demasiado, sobre los Beatles, sobre los hippies, cosas de entonces.

Otro día le di la mano para ayudarle a subir a la barca y ya no se la solté. Tampoco me la soltó ella cuando llegamos al otro lado. Así caminamos durante semanas.

Era junio, aquel día vino con su padre, un señor alto y serio. Al llegar a mi lado me dijo, amenazante, nunca más, ¿te enteras? Solo eso, sin más explicaciones.  Era vienes y el trabajo se me hizo interminable.

Carmen no volvió a cruzar la ría sobre la barca de Nazario.

Me duró hasta septiembre, me ahogaba sin verla, aquel verano ni siquiera fui a la playa.

Luego supe que a su padre le habían destinado a Burgos y ahí terminó mi espera.

Fue justo el día antes de conocer a María Jesús.



Bien, vuelva el jueves a la misma hora– dijo él.

Perfecto, gracias- dije.

Y me fui.

Aquello era absurdo, no volví a la consulta.

Tampoco estoy curado.


Anamnesis (del griego αναμνησις, anámnesis = traer a la memoria) significa 'recolección', 'reminiscencia', 'rememoración'. La anamnesis en general apunta a traer al presente los recuerdos del pasado, recuperar la información registrada en épocas pretéritas.
En medicina, la anamnesis es el término médico empleado en los conocimientos y habilidades de la Semiología clínica, para referirse a la información proporcionada por el propio paciente al médico durante una entrevista clínica, con el fin de incorporar dicha información en la historia clínica.
En filosofía, palabra utilizada por Platón al referirse a la capacidad que tiene el alma para recordar la esencia que ésta pierde al entrar a un nuevo cuerpo. Éste fenómeno se presenta mediante el uso de la dialéctica.
En psicología es la recopilación de datos sobre el paciente para poder reconstruir su historia personal y situar sus síntomas en la dinámica de la evolución individual. Desde el punto de vista del paciente puede referirse a la traída a la memoria de las ideas de los objetos o hechos olvidados. Se estructura en dos fases: una es la objetiva que se realiza con los familiares y allegados del paciente. La otra es la subjetiva que se realiza directamente con el paciente y que se llama así pues los datos del paciente están o pueden estar cargados de datos subjetivos. Es importante revisar el estado premórbido del paciente para conocer su tipo de vida antes del problema psicológico o médico que padece.



22.10.12

Obispos

¿De qué lado están los obispos en esta crisis?

Por:  22 de octubre de 2012
Rouco
Foto: VÍCTOR LÓPEZ (EFE)
José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, expresó hace unos días su preocupación ante la crisis espiritual de los jóvenes españoles, la mitad de los cuáles declara no creer en Dios. Si además fueran preguntados por la Iglesia Católica y por su credibilidad como institución social, los números serían todavía más bajos. Sencillamente, sienten que laIglesia se ha convertido en una institución irrelevante para buena parte de ellos, carente de atractivo y ajena a las cuestiones que hacen sus vidas más difíciles e inseguras.
Yo iría un paso más allá: en medio de una crisis devastadora que ha disparado las cifras de pobreza y desigualdad en nuestro país, la incapacidad de los obispos para articular un mensaje social claro y contundente les sitúa del lado de los culpables y frente a las víctimas. Es un pecado por omisión. Los primeros traicionados por la posición de los líderes de la Iglesia son la miríada de organizaciones religiosas que trabajan cada día en las trincheras contra la exclusión social, con inmigrantes, hambrientos, desahuciados, sin techo y enfermos. Son parte de la misma Iglesia, pero habitan universos paralelos.
Monseñor Munilla lo sabe bien, porque él ha sido una de las pocas voces de la jerarquía que se ha expresado con claridad en este sentido. Una simple homilía el pasado verano, en la que cargó contra “los escandalosos beneficios anuales [de los bancos], sobre unos cimientos de una economía irreal, ficticia e insostenible”, se convirtió en noticia nacional.
¿Por qué fue noticia algo tan evidente? Porque, entre los obispos y cardenales, estas declaraciones son la excepción y no la regla. Un repaso a los documentos y notas de las Asambleas Plenarias de la Conferencia Episcopal desde 2008 ofrece orientaciones sobre el amor conyugal, la inscripción en los ficheros diocesanos, la Jornada Mundial de la Juventud o las lecciones de San Juan de Ávila. Hay referencias a la crisis, estaría bueno, pero muy escasas y siempre con ese lenguaje melifluo y enrevesado en el que resulta difícil comprender exactamente lo que se está diciendo. Hablando de la respuesta a la crisis social, por ejemplo, Monseñor Rouco dijo el pasado mes de abril: “sin fe no puede haber verdadera caridad, capaz de despejar los obstáculos para esa imprescindible libertad espiritual que da frutos abundantes de justicia, solidaridad y paz”. Pero, ¿esto qué es? ¿Por qué se le entiende tan bien cuando carga contra los matrimonios homosexuales y el aborto, y sin embargo utiliza este galimatías cuando se trata de la crisis y de sus responsables? ¿Realmente tiene algo que decir?
La actitud de la jerarquía eclesial española en este ámbito contrasta amargamente con la que han desplegado los obispos católicos en otros países, como Estados Unidos. Consulten, por ejemplo, la declaración publicada con motivo del Día del Trabajo, que en EEUU se celebra a principios de septiembre. En plena campaña electoral, un texto sobre el “trabajo decente” y los riesgos de un modelo económico “quebrado”: “Como personas de fe, estamos llamados a estar con los que han quedado atrás, ofrecer nuestra solidaridad y unir fuerzas con los más pequeños de estos para ayudar a satisfacer sus necesidades básicas. Buscamos una renovación económica nacional que ponga a las personas que trabajan y sus familias en el centro de la vida económica”. He aquí un lenguaje que todos pueden comprender.
Aunque hace ya algún tiempo que tiré la toalla con la institución de la Iglesia, soy una persona creyente y comprendo los riesgos de una sociedad que vive de espaldas a la espiritualidad. En materia de moral sexual o de educación los obispos tienen posiciones legítimas que yo no comparto, pero eso es irrelevante. Mi pregunta es por qué no es posible hacer más de una cosa al mismo tiempo. Si la pobreza y el sufrimiento de quienes viven dentro y fuera de nuestro país les preocupa –y no cabe en la cabeza lo contrario-, lo menos que pueden hacer es decirlo alto y claro. No solo respaldarían el irremplazable trabajo de sus bases, sino que ejercerían el tipo de liderazgo y pedagogía públicas que tanto se echa en falta en este momento y que no ofrecen partidos ni sindicatos. Tal vez entonces la sociedad recupere su respeto por la Iglesia y Munilla encuentre menos razones para estar preocupado.


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