Glup 2.0


 photo ra1_zpsczgcmpzb.jpg


30.4.12

08




Dibujar con tiza pájaros azules, dejarlos volar por las paredes. Entrar con ojos limpios en la noche, dentro de la noche está una verdad. Mañana es esperanza.

Cubrir con lonas oscuras a los muertos inocentes, quemar palomas en su homenaje, gritar hasta que la garganta sangre. Gritar dignidad y hambre y miseria, cortar el cuello del universo, descuartizar la primera idea.

Estar triste, es decir, estar. Romper el silencio, ser el silencio. Este soy yo. Hablo. Ser todo. Ser. Rasgar la cortina y mirar a otro. Ser Otro, Otros. Cumplir el ciclo, luego morirse.

Llegar a ser el que eres. Inocencia perturbadora, la vida en las palabras que no viven. Decir lo que no dicen. Miedo. Miedo. Miedo. Apenas queda tiempo. Digo tiempo y digo no soy. Digo tiempo y digo miedo. 

Digo miedo y digo el poema. Escribo el miedo y el poema.

Después la tarde cae como una bestia pacífica, enorme, bamboleándose por el camino a ninguna parte, la veo desde la ventanilla del carruaje que me lleva a no sé dónde. Los ojos en zozobra. El viento en la frente. 
Embriaguez de frutas Agujas enhebradas.

Anochece.

He perdido la mirada, he perdido la palabra.

No sé volver.



29.4.12

Hermano lobo.

Hermano Lobo fue una revista española de humor fundada el 11 de mayo de 1972, con Chumy Chúmez como principal impulsor, inspirado en el semanario francés Charlie Hebdo. Constaba de 16 páginas de 29x36 cm, con dos grapas a caballete, papel de mucho gramaje y mayor mano, impresa en dos tintas, poco texto e ilustraciones de gran tamaño. Pronto se convirtió en la revista de humor de referencia del tardofranquismo, arrinconando a una envejecida La Codorniz, que empezó un acusado declive en las preferencias de los lectores.
ForgesJaume Perich y Manuel Summers, colaboraban como dibujantes, y Francisco UmbralManuel Vázquez Montalbán y Manuel Vicentcomo colaboradores literarios. Otros destacados colaboradores fueron un jovencísimo Ops (El Roto), que debutó ilustrando la portada del número 1, y Emilio de la Cruz Aguilar, que con su sección "Las cassettes de Mac Macarra", junto con el peculiar y revolucionario lenguaje de los personajes de Forges, crearon un paradigma léxico de los jóvenes españoles de la década de 1970.
Esta revista publicó 213 números hasta el 6 de junio de 1976.

(De Wikipedia)










28.4.12

Lluvia de sábado



Vuelvo hoy también al escenario. Sin pudor. Salto al laberinto y clavo mensajes, números en cada esquina. No se pierdan, no se escuden en la venda, no se fíen de las premoniciones, no estén tan seguros del desenlace. Sean ustedes mismos. Mantengan esa inquietud. Y la fe. No lloren por las ausencias. Búsquense. Búsquenme.

Levanto una maquinaria de hojarasca difusa, una sinuosa estampa de armonía, una telaraña en la telaraña. Mientras las naves viajan a Titán, nosotros continuamos temblando, perdidos en el desamor, en las preguntas, en la babélica y trivial malla sin reglas, en universos interactivos intuidos desde la cocina de nuestra casa, en métodos tecnológicos de los que no comprendemos más allá del on/off.

Descubro una mujer desnuda en mi cama y las cortinas se abren al amor de la mañana. Ella me dice que lleva ahí varios años, tumbada, esperándome, con las caricias detenidas, con la dulzura embalsada, con los besos a punto de florecer. Amo a esa mujer. La amo desde siempre y hasta el final del horizonte. Me levanto y mi cabeza golpea contra el armario donde guardaba la impaciencia. Me despierto.

Vuelvo a leer lo que he escrito y me siento como un caníbal melancólico, como un equilibrista de la peripecia, como un pulcro mentiroso ejerciendo su oficio. Pero deben saber que el bosque de tantas manos agitándose desde las estaciones, desde los aeropuertos, desde el borde de los caminos, me distraían. Las he cortado, todas. O estoy en ello.

Es sábado, llueve.



27.4.12

Cumpleaños feliz.

“Mírame. Nunca más tendremos para
nosotros otro tiempo como éste:
después seremos otros,
seremos esos dos que no se recuerdan,
seremos esos dos que ya nos temen...”

(Ernesto Pérez Zúñiga ).

Topper 1963 Say hello to the hand.

Recibí ayer esta carta:

“Muchas felicidades. No recuerdo cuantos años cumples, no me importa, me importa que aún te quiero. Dices que tú eres de dentro y yo de fuera pero, qué paradoja, te lo digo y sin embargo lo preservo, lo guardo en lo más íntimo, dentro, lo oculto incluso a mí misma.

No te puedo regalar este amor por tu cumpleaños, lo siento, este amor es tan profundo que es solo para mí. Cuando te amé pasé a otro estado de vida, traspasé una puerta,  otro mundo, se hizo la luz en mi interior, vi tesoros que desconocía  pudieran existir, brillar así. Por eso aún te amo incluso a pesar de ti.

Entre nosotros todo ha sido complejo, una paradoja, tú te dedicas a ayudar, a sanar y yo casi pierdo la salud, la razón, la alegría, la razón de vivir. Era demasiado joven, no tenía armas, no sabía, no conocía las reglas. Prenderme, entrar en ti me desarmo, me construyó, me hizo nueva, sacó de mí tanta emoción, tanta belleza, me vació. Me ha costado mucho tiempo volver a encontrarme, reconocerme, llenarme. Por suerte ahora soy una mujer nueva.

Esta fecha está marcada en un rojo intenso, la dibujo como un puente, me da la excusa para atravesarlo, me da pie a decirte lo que callo, tengo la seguridad que me vas a leer, me permite felicitarte, enviarte mi reconocimiento, mis mejores deseos. Me reconcilio cuando te escribo con ironía y lo notas, oh, lo notas, sigues vivo, me dedicas tu atención. 

Lo sabes, dentro, fuera, como te parezca, pero como cada año de corazón, este día te deseo toda la felicidad, mis mejores augurios, te regalo mi recuerdo intenso y este beso.  

Pero el amor lo guardo para mí, tú me enseñaste que ser egoísta es lo bueno.”

Lástima, la carta no viene firmada, no sé quién la ha escrito.

Además mi cumpleaños fue en enero.



26.4.12

75 años del bombardeo de Gernika


Memoria de bombas y niños

Se cumplen 75 años del bombardeo de Gernika. Los supervivientes se salvaron por los numerosos refugios repartidos en el pueblo. El asalto se saldó con 153 muertos y muchas familias exiliadas

   (El Pais)



Eve of Destruction




Huecas oraciones de olvido, las amargas lágrimas retenidas, el cansancio de la risa en la emboscada de los días.

Hoy (es decir ayer)

Por si acaso nos callamos, renunciamos a lo evidente, enjaulamos el gesto y coqueteamos con el disimulo, cubrimos las muecas con el abanico, aprendimos la seña de treinta y uno, la de pares, el guiño cuando la partida nos era favorable y solo apostábamos por la victoria -que era la huida-, señalamos el norte desde la proa de un barco varado en la arena, burdo decorado, carcasa de papel, los músicos con laúdes y chirimías sobre carromatos de cartón, el camino al exilio de nuestra propia dignidad.

Ayer (es decir, nunca)

¿Llegará este gobierno al verano?

Mañana (es decir, hoy)








25.4.12

Bloffshochzzoppgccc

Prueba formal

Sabes tú morir sin el permiso del nadador
si respondes sí
tú eres el hombre anunciado por la ley
el hombre audaz de labios de elefante
el mentiroso puesto a prueba por el hierro y el fuego
el sabio demoníaco que convertirá el mundo en hilos de sangre
el infierno de pez en donde caerán los seres milagrosos
que encuentras cada tarde al salir del teatro
minas de sal
avenida decorada con flores silvestres
tormenta sexual
para disuadir a los conquistadores de la Gran Rueda

De "Le grand Je"
(Versión de Manuel Álvarez Ortega)

Benjamín Péret.



Cariño, no te aclaras, ya, no te aclarabas antes de tantos cambios conque fíjate ahora que los continentes se mueven y nada es lo que parece excepto que no parece que leas a Faulkner (¿alguien lee a Faulkner?) o a James Salter (¿alguien sabe quién es?), parece que te dedicas a leer blogs de poetas locales, entendiendo por local lo universal, nueva forma de concebir lo literario , el arte, necesidad, dedicación y salero para escribir algo que interese, conmueva, emocione, sugiera, crispe, ralle, enseñe, incomode, altere, te invite a pensar, soñar, actuar, copular, ir, volver, suspirar, entrar en otros mundos que estén en este que es pequeño y está lleno de muros, barreras, aduanas, prevenciones, colores, idiomas y ahí, sorprendidos, estamos mirándonos las diferencias sin saber que ese que llora somos nosotros, ese que mira también y el que muere, el que está colgado en la valla, este es un espejo circular en el que no se libra nadie y las palabras son ceniza que cubre el hastío, el mío (¿y el tuyo?), están huecas, explotan bajo la lengua llena de cicatrices, salen torcidas de la boca, no dicen, no transmiten, humo y bloffshochzzoppgccc.


(Las 2 ilustraciones son de George Tooker)

24.4.12

Despertares.

Terry Richardson

"Se despertó y no estaba enamorada" me dice que diga, sentados bajo un oloroso magnolio, presintiendo el mar, la tormenta y después el verano. Aún.

No puedo permanecer indiferente, soy un ingenuo. Creo en el misterio de los números primos, lo aliento, escribo para no entender. Por eso digo que los pájaros nocturnos se esconden bajo las cornisas del miedo, que evitan volar entre las pesadillas que flotan bajo los párpados de los amantes, que rozan los labios de aquellos que se besan de madrugada. Carcajadas, lágrimas, sábanas húmedas y nadie les despide en la furtiva huida, la chaqueta enrollada en el brazo, los zapatos en la mano, la cabeza quién sabe dónde.

Esta es una incierta técnica de luces rojas de aviso y constancia, de escalofríos y un niño que aún sueña con aquel escenario de tambores y plumas, pieles rojas ciertos, caras pintadas con colores de guerra, desde el sexo presentido en sueños pueriles hasta la muerte sentada en un sillón y visitándonos por riguroso turno, como en las charcuterías. Tengo el número siete. 

Ya no duele el perro dormido ayer junto a los que se amaban. Tampoco la mujer  de hoy, trampas de lecho, voceador de imágenes, nada por aquí nada por allá, tejemaneje,  torero desplazado, brindando, al quite, sin banderillas, sin meterme bajo el peto, ¿qué pasa? Quién quiera leer que lea, quién quiera ver que vea, quién quiera peces que se moje el culo.

Quiero peces, por eso aquí estamos/estoy, jugando las bazas contra el tahúr del tiempo, ganando días, saltando a Fosbury sobre la soledad, inventando un ahora de techos altos y gemidos en pijama. Ya no (me) importa que pasen de largo por el pasillo, qué más da, pasen y vean, este es un espectáculo gratuito, un cantar de ciego, una perorata sobre el acantilado indiferente y sin embargo se mueve.

En esta página puedo, entre otras cosas: razonar, manifestar, explicar, declarar, contar, narrar, relatar, describir, detallar, informar, expresar, afirmar, comunicar, decir, articular, conversar, pronunciar, deletrear, chismear, chismorrear, modular, silabear, enunciar, alegar, citar, nombrar, precisar, chapurrear, observar, señalar, formular, asegurar, proferir, opinar, enumerar, reseñar, pormenorizar, extenderse, verter, transmitir, exponer, argumentar, atestiguar, aclarar, esclarecer, elucidar, definir, especificar, objetar, apostillar, rebatir, rechazar, desaprobar, argüir, revelar, mear fuera del tiesto, confesar, indicar, departir, conferenciar, parlamentar, entrevistar, testimoniar, sugerir, corroborar, demostrar, puntualizar, comentar, glosar, parafrasear, recitar, declamar, entonar, salmodiar, confirmar, repetir, insistir, perorar, discursear, arengar, proclamar, platicar, dialogar, asentir, departir, contestar, responder, argumentar, disentir, endilgar, enjaretar, endosar, espetar, discutir, negar, cagarne en todo lo que se menea, oponer, vetar, impugnar, mantener, sostener, criticar, censurar, calumniar, retrucar, proferir, exclamar, prorrumpir, protestar, jurar, chillar, gritar, vocear, insultar, ofender, aclamar, vitorear, parlotear, charlar, chacharear, cotorrear, cotillear, comadrear, cuchichear, chapurrear, farfullar, murmurar, susurrar, balbucear, rezongar, mascullar, barbotar, tartamudear, bisbisear, canturrear y sin embargo, dejo una fotografía como la de hoy y como si me opero. Añado otra posibilidad: jugar.  Y mi sonrisa. Os entiendo.




23.4.12

I don´t like Mondays.


Leonard Freed


"Fui donde el Ángel y le dije que me diera el librito.
Y me dice: Toma, devóralo; te amargará las entrañas,
pero en tu boca será dulce como la miel-." (10.9)



Este es un encuentro diario, una fiesta, que me visto con camisa blanca sin pliegues y levanto la frágil copa para brindar por tanto y tanto, afortunados habitantes del tejado, equilibristas nocturnos de las chimeneas,  taciturnos amantes sin amar, pesadilla de búhos lujuriosos y música de Telonius Monk.

No es casual escoger esta hora enmascarada, el retroceso de la indolencia, el cuchillo que hirió las mejillas de la belleza, las luminosas huellas del arcángel, el ritual de amar en los portales del alma, el manto de la noche escarchada, trazar signos misteriosos en un bosque encantado de palabras, sentirlas en la piedra.

Escojo el aire de mi tierra, las hogueras en la cima de los montes bocineros, los mensajes, las señales, el humo, el vuelo de aves negras. No hay amnesia, ni corderos bajo el retablo, hay un agua estancada donde se refleja el crepúsculo, hay una lluvia de plumas y el porvenir se instala en la tráquea del sonámbulo.

Digo lo que digo, no sé, certeza de visitas erróneas o voluntarias, descarnada realidad dibujada en las tapias junto al chalet, una borrosa figura, aún así reconozco al heraldo, la profecía, el ventisquero de lo que vendrá, mi amor embalsamado que picotean las perdices, es hora de seguir. Reconozco el ahora.


22.4.12

Nouvelle Vague












Nouvelle vague (Nueva ola) es la denominación que la crítica utilizó para designar a un nuevo grupo de cineastas franceses surgido a finales de la década de 1950. Los nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras que el cine francés imponía hasta ese momento y, consecuentemente postularon como máxima aspiración, no sólo la libertad de expresión, sino también libertad técnica en el campo de la producción fílmica. (de Wikipedia) (leer + aquí)




El elefante del rey.



Corinna y el Rey



La morbosa realidad de Corinna y el Rey sale a la luz como un tsunami.



21.4.12

Póker.



Jugábamos al póker, entre amigos. Era adictivo. Empezamos como de broma pero la cosa se fue complicando ya que cada envite doblaba el anterior. Había bastante dinero sobre la mesa. Tenía prisa por terminar porque había quedado con Marie cerca de la playa.

Alguien propuso tomar unos cubalibres. Era muy pronto, después de comer, no me apetecía nada pero menos me apetecía quedarme atrás. Tomamos esa ronda mientras seguíamos jugando. La partida siguió con altibajos, ganabas, perdías. No estaba a gusto porque había quedado con una chica deliciosa y se echaba la hora encima.

Segunda ronda de cubatas y en dos manos seguidas empecé a perder. Por entonces trabajaba en una consultoría, me ganaba bien la vida, pero aquello se me había ido de las manos y perdía bastante dinero. Algunos ya se habían retirado. Ya no llegaba a la cita ni en sueños.

Juan lo dejó,  Eduardo también. Una ronda más y me voy- pensé. La suerte se sentó a mi derecha. Gané tres juegos, equilibré mis pérdidas. Me voy– dije, y salí corriendo para el autobús.

Llegué al lugar de la cita con dos horas de retraso. No tengo ni idea porqué quedamos en un sitio tan lejano. Por el camino me encontré con Marie que volvía. Quise disculparme, pero entonces era demasiado tonto y presuntuoso como para ser humilde. Quise ser gracioso y fui además un metepatas. Marie me miró sonriente, en apariencia no se enfadó, pero con su silencio cerró todas las posibilidades de diálogo. Siguió caminando sin volver la cabeza, con su amiga qué, por cierto, no recuerdo quién era.

Allí me quedé, con dolor de estómago por los cubalibres tempraneros, con la decepción conmigo mismo por haber sido tan maleducado,  tan estúpido,  con la certeza de que aquella extraordinaria chica no me perdonaría jamás.

No se lo digas a nadie, pero Marie me gustaba mucho.

Ya entonces me quedó la duda. ¿Qué hubiera ocurrido si llego puntual a la cita?

(El pasado no se puede cambiar)

(El futuro, a veces)



Cargueras.


Cargueras y sirgueras de Bilbao

Olga MACÍAS MUÑOZ, Universidad del País Vasco

La Ría de Bilbao contaba a finales del siglo XIX con 14 kilómetros hábiles de muelles y diques desde el Abra en su desembocadura hasta el Arenal bilbaíno. A lo largo de esta estrecha franja de tierra se agolpaban las actividades portuarias, entre las que se incluían la carga y descarga de buques, trasbordo de las mercancías de éstos a las gabarras y, también, el arrastre de estas últimas hasta los puntos de descarga en las inmediaciones de los almacenes comerciales. Es ineludible asociar la figura de las cargueras y de las sirgueras a estas actividades. Ambos colectivos femeninos constituían un desbastador ejemplo del penoso trabajo realizado por estas mujeres, más cercano al de bestias de carga que a los principios de equidad laboral que se estaban abriendo paso por toda la sociedad finisecular. Tanto cargueras como sirgueras constituían dos elementos básicos del engranaje portuario de Bilbao. Desde el punto de vista económico, realizaban labores que serían más costosas para las casas consignatarias si tuviesen que ser realizadas por los hombres o por animales de tiro. El desamparo sindical en el que trabajaban estas mujeres no hacía más que ahondar más, aún si cabe, sus duras condiciones de trabajo llegando a extremos hoy en día inimaginables y sin comparación posible con las actividades reglamentadas de sus compañeros varones a través de las sociedades de cargadores y trabajadores de los muelles de Bilbao.

Cargueras.
Cargueras.

Las cargueras constituían según el cronista Argos una de las carreras especiales cuyos estudios se hacían únicamente en las plazas y calles de Bilbao. Este título se alcanzaba, a juicio de este articulista, a fuerza de sudores y de zurriagazos, y a cambio de no pocos arañazos y de medio moño, en las lides de un trabajo que era un gran recurso para las aquellas mujeres que no poseían más propiedad que una cesta. Proverbiales eran las reyertas entre dos o más cargueras por conseguir un viaje de más o de menos y, con ello, unos céntimos más para su exiguo jornal. Argos recordaba que había visto cómo luchaban a brazo partido y mano puerca, y se arrancaban el moño, se cascaban las liendres, y se acariciaban con otros desaguisados, dos o más de aquellas bravas amazonas. Dejando a un lado las literaturas, el trabajo de carguera había sido tradicional en un Bilbao en el que la Ría y las actividades portuarias vinculadas con el comercio de la villa eran fundamentales para su devenir económico. Dentro de una jerarquía gremial, en torno a 1860, las cargueras estaban divididas en tres categorías, aquellas que tan sólo se encargaban de llevar el dinero de las transacciones comerciales, las que se dedicaban al transporte del bacalao y, por último, las que se afanaban de la carga de mineral y arena.

En efecto, las cargueras de la primera clase eran aquellas mujeres de entera y probada confianza del comercio de Bilbao, que tenían bajo su responsabilidad la de llevar el metálico procedente de las transacciones entre los barqueros y los comerciantes. Las había que también ampliaban sus haberes con la limpieza y barrido de los escritorios y de los almacenes. Se les pagaba por cada entrega de dinero un real de treinta y cuatro maravedises, y por el barrido y limpieza de los escritorios, veinte reales mensuales. Estos precios eran fijos y no había necesidad de convenio alguno ni ajuste para su pago. Entre la más escogidas de esta aristocracia de las cargueras, las había que también actuaban como figurantes en las representaciones teatrales de Bilbao. En comedias como La Romería de San Roque, Un inglés en Olaveaga y otras compuestas ad hoc, actuaban Francisca la Buena Moza, Paula la Salada y Pucheritos, entre otras.

Cargadoras. Uribitarte.
Cargadoras. Uribitarte.

La segunda clase de cargueras estaba compuesta por aquellas que se dedicaban exclusivamente al transporte del bacalao, desde el muelle a los almacenes, a las que se les abonaba cuatro maravedises por viaje de cuatro arrobas, siempre que el trayecto no pasara de Barrencalle. Entre estas cargueras las disputas por hacer más viajes eran habituales, y no faltaban las que por amistad o cosa así con el capataz embalador o encargado de la cuadrilla, hacían más viajes que las demás sin necesidad de guardar turno. Antes de que llegara el gabarrón al muelle, una hilera de cestas esperaban a que llegara el turno de sus dueñas para trabajar. Los abusos por parte de los capataces no se ceñían exclusivamente a zurriagazos dados a diestro y siniestro, el peor castigo que podía sufrir una carguera era que el encargado arrojara su cesta a la ría, dejándola sin trabajar hasta que conseguía otra. Mientras, las recomendadas de los capataces hacían sus viajes de ida y vuelta sin tener que guardar turno alguno, por eso se les llamaba las joan eta etorri, e incluso, llegaban a tener amigas que hacían sus veces (ordecoac). Sin embargo, el cargo de capataz no era exclusivamente masculino, hubo famosas capatazas que contaban con una reconocida autoridad y respeto en los muelles, tanto por los consignatarios, como por los trabajadores. Algunos nombres nos han llegado hasta nuestros días: la Sañuda, María la Caporala, Pepa Sapur, Siete-delantales, Marilumo, la Señorita Caramelo, la Gallarda y Ojo de Perdiz. Para terminar, la última clase de cargueras, casi postergadas del gremio, eran las venaqueras, aquellas que se dedicaban a la carga de mineral y arena desde la gabarra al muelle y cuyas condiciones de trabajo presagiaban lo que sería en un futuro no muy lejano la situación generalizada de las cargueras de los muelles de Bilbao.

Huelga carboneros.
Huelga carboneros.

Efectivamente, en 1886 la situación de las cargueras se había deteriorado de tal manera, que algunos forasteros enviaban comunicados a los periódicos bilbaínos mostrando la mala impresión que les había causado ver en un país tan culto, afanarse en la descarga del carbón de un vapor anclado en los muelles de la Sendeja, a un hormiguero de mujeres, unas embarazadas, otras ancianas, algunas madres que dejaban a sus hijos de pecho envueltos entre guiñapos, acostados sobre unas piedras que había en la rampa y que hacían las veces de cuna. A pesar de ello, el forastero que hacía estas afirmaciones constataba y no sin cierto asombro, que aunque estas mujeres no estarían bien alimentadas, el buen humor las sobraba porque se desgañitaban cantando. Añadía, que bastante de esto ocurría también en Inglaterra, país donde abundaban las sociedades protectoras de animales. Este matiz farisaico también aparecía reflejado en la prensa obrera de la época. Cuando se hablaba de los cargaderos de mineral de Basurto y del trabajo que allí realizaban las mujeres se abría la veda a todo tipo de consideraciones sobre las llamadas cargadoras del muelle. Para los gacetilleros de La Lucha de Clases estas mujeres ponían de manifiesto la gran corrupción moral que imperaba en la sociedad bilbaína de 1897. Desdichadas mujeres, pobres seres femeninos, desventuradas obreras, eran algunos de los epítetos que se les adjudicaban a las cargueras, que con sus cantes indecorosos y dicharachería libre, vestidas con inmundos harapos, degradadas hasta lo sumo, sin pudor, sin vergüenza, mujeres inmoralmente hombrunas, de formas extravagantes, de aspectos grotescos, que ríen y charlan y gesticulan y blasfeman, acometen la rudísima tarea que ha matado en ellas en flor todas la nobles afecciones inherentes al bello sexo. Se completaba este atroz retrato aseverando que muchas de estas mujeres no eran madres ni esposas, porque la dura vida que llevaban les había incapacitado para ello, sin olvidar, por supuesto, las lacras del alcohol y del vicio.

Huelguistas Bilbao.
Huelguistas Bilbao.
Sin llegar a una descripción tan cruda, en un artículo que apareció en El Liberal de Bilbao en 1902 sobre los trabajos de la mujer en el muelle, se hacía un análisis más cercano a la realidad social de este colectivo. Se prologaba este escrito con una breve reseña de la labor de la mujer en los puertos pesqueros, cuya tradición continuó en los trabajos que realizaba en los muelles de Bilbao. Acostumbradas a andar desde pequeñas por los muelles, casadas con trabajadores del puerto, hechas a trabajar sin descansar, sabían bien cuál era su obligación y la cumplían sin vacilar y sin formular la menor protesta. La escena habitual era ver a una media de setenta mujeres descargando un vapor, con un cesto sobre la cabeza llevando cuatro arrobas de carbón o de mineral. Con la cara sucia, pañuelo raído a la cabeza, sayas remangadas hasta media pierna, calzado amplio, tipos desgarbados y aspectos famélicos, invocaban compasión. Trabajaban, hiciera lluvia o sol de justicia, de seis de la mañana a seis de la tarde, con un jornal de diez reales al día, a cinco céntimos el viaje. Este salario era inferior que el de los hombres, y sus exigencias también. Por el contrario, la descarga del bacalao se realizaba a destajo, y cada mujer recibía por cada viaje una chapa que equivalía a cinco céntimos, por llevar una carga de cuatro arrobas. Llegaban a ganar de 16 a 18 reales diarios y algunas hasta 20. No tenían horario fijo y acudían al muelle según sus obligaciones domésticas se lo permitiesen.
Dentro del colectivo de las cargueras, una de las figuras más emblemáticas de los muelles de Bilbao era Trini la Sañuda. Capataza de la descarga de los barcos de bacalao, era una mujer muy conocida en la villa. De gran prestigio, dirigía este tipo de trabajos con gran habilidad y pericia, muchos hombres se inclinaban ante ella. Participó varias veces en política como representante de Víctor Chavarri. Se decía de ella que era conservadora… de sus caudales, y no era chufla porque se había enriquecido gracias a su trabajo. En época de elecciones se presentaba como candidata chavarrista por uno de los distritos que mayores atenciones y peligros ofrecía para el partido conservador, y en el que los prohombres bilbaínos invertían elevadas sumas de dinero que la Trini se encargaba de administrar en la búsqueda del ansiado voto. Su participación en importantes mítines fue muy comentada, si bien, dejó la política activa y continuó con su trabajo en los muelles.

Cargadoras. Grabado.
Cargadoras. Grabado.
Para finalizar, una de las realidades más duras de la zona portuaria de Bilbao era el trabajo de las mujeres que trabajaban en la sirga. Este trabajo consistía en una cuadrilla de mujeres, en torno a cuatro, que arrastraban en hilera las gabarras mediante unas maromas que llevaban ceñidas al cuerpo con un tirante. En toda la prensa bilbaína, del signo que fuera, se clamaba en contra de este trabajo. A veces, se trataba de disculpar estas labores buscando su origen en la tradición del trabajo femenino en las provincias del norte, realizado a la par que el del hombre. Es más, se hablaba de que en este país la mujer, y sobre todo la madre de familia, ejercía en la vida doméstica un predominio frecuentemente excesivo por cuanto se sobreponía al del marido. En efecto, se afirmaba que en estas provincias la influencia en el hogar del sexo femenino más bien pecaba de sobra que de falta, pero que si la mujer tomaba parte en los trabajos más rudos y penosos realizados por el hombre, era porque participaba del hábito del trabajo que era general a ambos sexos. A pesar de estas afirmaciones, la prensa bilbaína calificaba el trabajo de las sirgueras de repugnante por su rudeza y por sus condiciones antihigiénicas.
Otra justificación más que se sugería en la prensa cuando se hablaba de la sirga era la necesidad de este tipo de trabajo para el comercio bilbaíno. Efectivamente, los buques de cierto calado no podían pasar de Olabeaga, por lo que era preciso trasladar las mercancías en gabarras desde este punto hasta los muelles de los almacenes que estaban situados a lo largo de Bilbao. Desde el mismo Noticiero Bilbaíno, órgano de expresión de los comerciantes de la villa, se alzaban voces en 1881 con el propósito de prohibirse este tipo de trabajo. Se consideraba que las mujeres debían de ser sustituidas por yuntas de bueyes, si bien, reconocían que en algunos tramos, dada su dificultad, se deberían alternar ambas fuerzas, femeninas y animal. Sobra cualquier comentario al respecto.
En 1905 la situación seguía siendo igual para las sirgueras y, en su especial por el 1º de Mayo, el rotativo La Lucha de Clases dedicó un artículo a estas mujeres. Para muestra el siguiente retrato que de ellas se hacía: pelo enmarañado y sucia la cara y las manos y hasta las pantorrillas, mal cubiertas por los jirones del pingo con pretensiones de falda que llevan pendiente de la cintura. Muchas carecen de domicilio. Comen donde y lo que pueden. Dormir… allá en un tugurio de los barrios altos. ¿Ropas? Se acuestan vestidas.
Este ha sido a grades rasgos el perfil de cargueras y sirgueras, ejemplo de una realidad que por muy denunciada que fuera reflejaba las contradicciones internas de una sociedad que se movía entre las ocupaciones tradicionales y los avances de los nuevos tiempos.

(Tomado de Euskonews&Media)



20.4.12

Levon Helm

Adiós a Levon Helm, el latido cautivo de América

Por:  20 de abril de 2012
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Auténtica sangre norteamericana. Resonancias míticas de una tierra bastarda, de espíritu indio, orgullo herido negro y músculo osado blanco. El sueño de un lugar bajo el sol, la supervivencia pésima del recién llegado de muy lejos. Si alguna vez América necesitó transformarse en “el sonido que hace el viento entre los matojos del camino”, como recordaba Woody Guthrie en su autobiografía, o en “el susurro de las voces del viento en el trigo encorvado”, como concluía Truman Capote en A sangre fría, fue con la música deThe Band, se dejó sentir con el estremecedor toque de batería y el desesperado canto deLevon Helm, fallecido ayer a los 71 años en un hospital de Manhattan, Nueva York, tras no superar un cáncer de garganta contra el que luchaba desde 1998.

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Es el agónico adiós de un patriarca de la música norteamericana de raíces, después de que su familia anunciase el martes, a través de un comunicado, que Helm estaba“en la etapa final de su batalla contra el cáncer” y pidiese “las últimas plegarias” para su viaje. Un viaje sin retorno que, sin embargo, como las grandes estrellas, deja una de las estelas más luminosas e impactantes del firmamento de la música popular estadounidense. Un legado ya inmortal no solo porque, a día de hoy, se multiplica en casi cada canción deWilco, Fleet Foxes, The Felice Brothers, The Black Crowes o toda formación que necesita acudir a la inspiración de The Band para hallar la síntesis perfecta de los sonidos genuinos norteamericanos, sino porque, al mando de su sobresaliente carrera en solitario, Helm guardaba la esencia del mejor folk.

Nacido en Arkansas e hijo de granjeros, Helm creció escuchando los cuentos y leyendas de los indios Chickasaw a los que pertenecía su abuela, así como los sonidos rurales del blues del Delta, el country y el bluegrass de la región. A los 11 años, tras formar un dúo con su hermana, fue contratado como baterista por el músico de rockabilly Ronnie Hawkins, quien le formó y se lo llevó a Canadá donde creó su banda de acompañamiento, conocida como de Hawks, embrión de The Band. Para su cruzada de pasar del folk al rock, Bob Dylan pidió a los Hawks que le acompañasen y estos se embarcaron en una de las grandes aventuras musicales del siglo XX norteamericano, aunque Helm, harto de recibir silbidos y abucheos, estuvo fuera de la banda voluntariamente entre 1965 y 1967.
The band

A su regreso en 1968, los Hawks pasaron a llamarse The Band y, bajo el amparo delAlbert Grossman, manager de Dylan, grabaron su primer disco, Music From Big Pink, una asombrosa apuesta por las raíces en pleno auge contracultural del pop, con la psicodelia californiana y los Beatles del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Junto con el siguiente, The Band, sellaron dos obras maestras del folk-rock con himnos como The weight o The night they drove old dixie down. En palabras de Helm: “Fue nuestra rebelión a la rebelión”. Dueño de un ritmo embriagador, lleno de sentimiento, Helm fue a las baquetas para el ecléctico rock americano de The Band lo que Ringo Starr fue para el pop universal de los Beatles. Fue el corazón.



En 1976, el guitarrista Robbie Robertson dio por terminada The Band, algo que molestó muchísimo a Helm con quien tenía varios encontronazos por las fuertes personalidades de ambos. Ningún epitafio ha sido más celebrado que el que protagonizaron rodeados de amigos y admiradores como Dylan, Eric Clapton, Neil Young, Dr. John, Van Morrison oMuddy Waters durante su concierto de despedida filmado por Martin Scorsese y llamadoEl último vals. Una cinta de culto por fans y músicos pero odiada desde el primer día por Helm por el excesivo protagonismo que recibió Robertson.


Verdadero forjador de sonidos genuinos, el baterista siguió su carrera en solitario con magníficos trabajos como American son (1980). Apartado de los focos de la fama, aunque hizo sus cameos en diversas películas como Quiero ser libre, basada en la vida de la cantante country Loretta Lynn, Helm se dedicó a su familia y a tocar por placer en su casa de Woodstock. Eran las conocidas reuniones informales en su granero, conocidas como Midnight Rambles, donde tocaba junto a compañeros que le iban a visitarle comoEmmylou Harris, Kris Kristofferson, Larry Campbell, Allen Touissant Buddy Miller.


En 1998, le diagnosticaron cáncer de garganta. Pasó duras sesiones de radioterapia. Lo normal hubiese sido que perdiese la voz y, sin embargo, la recuperó para plantarse en el siglo XXI dando clases musicales con álbumes excelentes como Dirt Farmer (2007) yElectric Dirt (2009). Recibió premios y el reconocimiento de todos. Estaba pletórico. Afónico pero feliz. Sabio y vitalista, era un viejo chamán. Era Levon Helm, el batería de voz rota, el latido cautivo de América.   



Rotura.

Tempestad

Puedo sobrevivir con poca cosa y ahora,
cuando preveo que la tormenta traerá
perfumes tal vez turbadores, me preparo
para ofrecer un poco más de resistencia.
Del desamor que me rodea, alguien, lejano
como el ojo remoto del tiempo, se aprovecha
para inventarse un amor hecho a medida.
Está bien complacer y es cansado. Tantos límites
por transgredir agostan las palabras.
Salgo a la calle y nadie me espera.
Ahora pasa más gente por el puente y me parece
que todos están más atareados
que antes. Hace mucho que truena
por el lado de poniente, pero el aguacero
no llega nunca. Cerraré a cal y canto
el cajón de los proyectos. Tanto da
compartirme conmigo mismo pues
no hay esperanza ni retorno ni viaje.

Miquel Martí i Pol,
(Llibre de les solituds, 1997.)



En un semáforo.

“Crack, algo se ha roto pero te entiendo,  vaya si te entiendo, eres una mujer del siglo XX viviendo en el XXI, se han caído las hojas del calendario que tenías en la cocina y solo sabes que este es tu año y dibujas los límites del sí y el no, del ya veremos.

Se rompen las normas y ya no me importa quién lee, qué entiende. Solo sé que te miro y te veo bella. No eres la niña que conocí hace quince años, eres una mujer nueva y eso es mucho, demasiado, me desborda, tanto que me has pellizcado desde un extremo del corazón y ahí me tienes, amigo, admirador exclusivo, el que te llama, el que te habla, el que ha despertado de algunos sueños, el que te ha abierto puertas a ti misma.

A veces me asustas, te has hecho dura, egoísta, tajante, fría, inaccesible. Lo peor es que entiendo que no me aproveches, que creas que todo es para siempre. Nada es para siempre, todo tiene un tiempo.

Desde el accidente soy un gallo desplumado, un duro de corazón blando, un hombre que ha aprendido a llorar, que llora, que a veces necesita algo más que silencio, o miedo, o yo qué sé. No soy el que era, han pasado los años. ¿Qué debo hacer para que me creas? ¿Qué debo hacer para que me veas por dentro? No sé lo qué digo, pienso demasiado tiempo en ti, no me conviene, estás dentro, aquí dentro. No sé cómo no entiendes que necesito tu ternura.”

-Perdone ¿decía algo? ¿Quiere que le ayude a cruzar?

-No, no, disculpe, hablo solo, ya me arreglo. Gracias.

Y camina en dos muletas.



Este es el cuento del viernes, raro.

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