31.12.13

Dragomán, trujamán, intérprete.

En la playa de Torremolinos (Málaga) A.G.M. un anciano de 72 años y con domicilio en Sevilla, se ahogó mientras se bañaba a pesar de que en esos momentos ondeaba la bandera roja que prohíbe el baño. (De la prensa). 



Allí no había reloj, estaban el sol y las mareas. Y ella.

Tanto caminar y al final terminaba en aquel lejano lugar donde confluían los ritmos de signos que apenas recordaba. También las ausencias, incluida la mía.

Todo estaba decidido. Lo primero que hice fue cambiar los cuadros en la pared, cortar la hierba para dejar libre el camino, clavar un cartel de bienvenida y preparar café. Después llené su habitación de nardos.

De mañana fui a buscarla a la estación. Nos besamos en las mejillas. En el coche apenas hablamos, emocionados, inquietos. Con voz suave tanteaba por los resquicios de su mirada curiosa, algo burlona, como si ella no supiera demasiado bien que esperar del monje milagrero en que me había convertido.

Al entrar en casa escogió sentarse en una sonrisa, yo me tumbé en una lágrima. No supimos cómo comenzar la conversación y buscamos lugares comunes: el levante, el calor del mediodía, las chicharras alborotando fuera. Al rato, el silencio nos dejó con la mirada perdida, viendo por la ventana volar los chorlitejos, las garcetas y los charranes, aves de marisma, pretexto para no mirarnos dentro, curiosidad ante esos futuros días juntos, prevención por si nos habíamos equivocado en la decisión. Miedo.

Con un gesto le indiqué cual era su cuarto y llevé allí sus dos maletas. Se sorprendió con las flores y dejó la puerta abierta mientras se cambiaba de ropa. Desde el pasillo vi su espalda desnuda. Cantaba, bajito, cantaba, lo interpreté como un buen presagio.



Salimos a pasear por la playa, donde se rompe el agua, los cielos azules, nos dimos la mano para caminar, niños jugando, señoras gruesas bajo las sombrillas, un barco a lo lejos, el mes, nuevo, diferente, para nosotros dos.

Aquella noche, solo en la cama, añoré a mis hijos. Y a S. No pude dormir.

Ella, en la habitación de al lado, tampoco dormía, lo sé.




30.12.13

La gran belleza.

(Te sugiero que pares la música de arriba y escuches esta otra música mientas lees)


"Viajar es útil, ejercita la imaginación
Todo lo demás es desilusión y fatiga
Nuestro viaje es enteramente imaginario
Ahí reside su fuerza
Va de la vida a la muerte
Personas, animales, ciudades y cosas, todo es inventado
Es una novela, nada más que una historia ficticia
Lo dice Littre, él no se equivoca nunca
Y además, cualquier puede hacer otro tanto
Basta cerrar los ojos
Está en la otra parte de la vida"

Louis-Ferdinand Celine -Viaje al fin de la vida-


Hace mucho tiempo que no puedo, no sé expresar mis emociones, demasiado tiempo. Me he acostumbrado a fingir que siento, que sé, que estoy bien, que estoy volviendo de un viaje largo y tortuoso en el que los nombres y las sombras se escapan por una puerta que da a ninguna parte. Me he convertido en un técnico de la mentira, del autoengaño, manipulo las palabras y la sonrisa para que no se vea mi miedo.
Es así.
Termina el año y apenas queremos darnos cuenta, siempre son tristes los finales. En enero fui al funeral de mi amigo Fernando, lloré por él y por mí. El pasado viernes fui al funeral de la madre de un antiguo compañero de trabajo, 92 años, una vida larga. En estos doce meses he ido a bastantes más. Procuro no pasar cerca de un hospital. Me alejo cuando hablan de enfermedades. Me inquieto cuando siento una opresión en el pecho. Me veo desde fuera cuando camino por las mañanas, sé que ya no soy aquel que corría junto al Guggenheim. Miro al calendario y me asombra estar en el 2013, ha sido este un año duro, amargo para muchos, no quiero olvidarlo.
Y sin embargo.
Busco el sentimiento, la emoción, lo íntimo, la belleza como paliativo a lo rutinario, a lo usual, a lo que ya conozco, para complementarlo, para crecer, para saber que hay esperanza. A veces la encuentro en el lugar y en el tiempo equivocados.
Aún así no me resigno.

Hace un rato he visto una película, “La gran belleza”.
Me ha removido, emocionado, sorprendido, conmocionado, me ha agitado, me ha puesto contra la pared de mí mismo, me ha gustado, me ha hecho sentir, pensar, reflexionar, comparar, conocer, mirar la pantalla sin pestañear, me ha dejado tocado.
Es solo una película, sí.
Quizás no guste a muchos.
No la estoy recomendando.
Digo lo que yo he sentido viéndola.
  

El miércoles empieza un nuevo año pero sigue la vida. Será tan nueva como queramos. Habrá circunstancias, muchas, que no podremos controlar, es así, siempre ha sido así. Aún no es el momento, el mío al menos, de hacerme una colección de buenos propósitos, la haré cuando esté seguro. Estoy en el ahora, todo es ahora. Hace frío pero abro todas las ventanas, es posible que la casa se llene de humedad y de pájaros, no me importa, estoy buscando mi gran belleza.



El camino no elegido

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo, 
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie 
Mirando uno de ellos tan lejos como pude, 
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente, 
Y habiendo tenido quizás la elección acertada, 
Pues era tupido y requería uso; 
Aunque en cuanto a lo que vi allí 
Hubiera elegido cualquiera de los dos. 

Y ambos esa mañana yacían igualmente, 
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día! 
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante, 
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos. 

Debo estar diciendo esto con un suspiro 
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, 
Yo tomé el menos transitado, 
Y eso hizo toda la diferencia.

Robert Frost
Versión de Agustí Bartra
  


29.12.13

Game Over.//.Insert Coin.


Lo sé, nadie me invitó a esta fiesta, lo acepto. Puede incluso que no haya fiesta y esto sea solo una reunión casual de transeúntes apresurados que dejan su tarjeta de visita y se quedan el tiempo suficiente para soplar las velas, oler las flores y decir eso de qué bueno era y siempre se van los mejores.

Digamos que es así. Digamos lo contrario. Digamos lo que digamos siempre alguien estará sentado fuera del círculo, con los gatos, ahora que la vendimia terminó y Celentano canta tan raro. Bajo los soportales, mirando la lluvia, sacando la lengua para atrapar las gotas, se me juntan las teclas, se me está olvidando escribir, no contesto los correos, no abro las ventanas, se me está llenando la casa de humo, del cerebro, estoy abúlico, con resaca, pegando por las paredes carteles con los nombres de los desaparecidos, con las fotografías de sus manos cortadas, con ramos de margaritas a los pies de las estatuas, con caballos por las alamedas que llevan al alba. Y el reloj.

Dejo aquí poemas, cuentos, me cuento, me invento, dejo horas y amor en mis dedos pasando por una espalda desnuda, quién dice espalda dice corazón, quién dice corazón dice un punto indefinido entre el alma y el ombligo, dejo también colores que robo bajo el agua, ladrón sumergido en el Abra pintada de luces. ¿Puedes oírme ahora?

Este es un extraño reino sin rey, con solo un bufón triste dando volteretas ahora que todos se han ido y el castillo arde ahí en la altura, con los arcos derrotados, con tapices enrollados bajo el portón a ninguna parte, con dioses antiguos vestidos de aire y se ha derramado la leche, madre, los perros hambrientos lo celebran.

Me comentan los comentarios, la portada, el tamaño de las letras, el brillo de la plata, la música de otros, los ángeles que pasan sin quedarse. Estoy ahí ¿no me ves? ese que hace señales desde el escenario, soy yo ¿no me escuchas? A esta película se le ha borrado la banda sonora, los pianos se han quedado mudos y solo queda hacer muecas, gestos, arrugar la nariz, subirse a un tren de madrugada y adivinar los puntos cardinales mirando las estrellas. Angustia de no ser y de haber sido, angustia de ya no y de tanto tiempo, angustia de enfrentarme cada día al qué dirán, dejando lo que soy en un cuenco bajo esa lluvia que dije, con una vela que apaga el viento, este de hoy que se lleva los balcones, las señoras asomadas a sus vidas, las chimeneas con el humo de mil fuegos, las tejas que defienden el pudor de tantos techos vacíos. Y así.

Extraño lugar sin sitio en los mapas, sin marcas amarillas en el suelo, sin señales que orienten y me he perdido, tanto hablar y no sé decir ahora: por favor ¿puede indicarme la salida?





28.12.13

Serrat

Serrat que ahora tiene 70 años

Hoy viernes el cantautor cumple siete décadas y casi medio siglo de carrera musical

En 1964 cantó por primera vez en el programa 'RadioScope' de Radio Barcelona



Joan Manuel Serrat presenta 'Hijo de la luz y la sombra' en el Teatre Grec en 2010. / MARCEL.LI 
Fue el primer intérprete que proyectó la Nova Cançó en las listas de éxitos con una canción en catalán y el fenómeno de los fans entre Els Setze Jutges. Serrat confirma la aparición de un nuevo modelo de cantante que ha sido enunciada por Raimon y que gracias a él, por su proyección popular, pone el cartel de “No hay entradas” en teatros y auditorios. Desde aquellas primeras canciones ingenuas y de factura naïf, Una guitarra, Ella em deixa, la lírica serratiana desembocará en el grito generacional de Ara que tinc 20 anys y la adhesión a un paisaje catalán y mediterráneo con Cançó de matinada. Creaciones como La Tieta y Cançó de bressol señalan su primer Everest coronado. Como el Dylan de Like a rolling stone Serrat ensancha con ambición su horizonte estilístico.
Después de Raimon con los versos de Salvador Espriu y Paco Ibáñez con los poetas clásicos y contemporáneos de la lengua castellana, Serrat traslada la lírica de Antonio Machado –siguiendo los pasos de Alberto Cortez- al cancionero popular. Una musicalización de factura descaradamente pop que le reporta las críticas de los más puristas y el agradecimiento del Gremio de Libreros de Madrid por haber colaborado en las ventas de los libros del poeta hasta aquel momento minoritarias. Poetas como Rafael Alberti, Joan Salvat-Papasseit, Josep Carner, J.V. Foix, Mario Benedetti o Miguel Hernández se sumarán progresivamente al álbum serratiano.


Serrat, Núria Feliu y Raimon. / ORIOL MASPONS
El franquismo lo condena varias veces al ostracismo o en su caso al veto televisivo, entre otras prohibiciones, pero la figura de Serrat saldrá siempre victoriosa de los desafíos y censuras. Al otro lado del Atlántico países como Argentina, México o Chile lo acogen como uno de los suyos desde su primera visita a finales de la década de los sesenta. Se le compara con Gardel y se le abren los teatros hasta entonces vetados a la música popular. Durante los años más duros de las dictaduras latinoamericanas las canciones de Serrat se convierten en refugio o botiquín de primeros auxilios para muchos hombres y mujeres. Serrat es el cantor de la esperanza y la libertad.
Serrat cumple setenta años con el aval de ser uno de los intérpretes que ha colaborado en la transformación cultural de un país. La figura de Serrat ilumina estas casi cinco décadas de música popular como la de los grandes creadores que han ayudado a cambiar la sensibilidad de su tiempo y su sociedad. Un cantante y autor, a la vez, culto y popular. Las canciones de Serrat enlazan con la sentimentalidad y argumento de una canción popular española, la copla, y al mismo tiempo, contemporáneas de una canción europea de acento lírico. Es el Serrat que se reconoce en Aznavour y Rafael de León, en Brel y Concha Piquer, en Carlos Gardel y la Chanson francesa. Una cocina melódica que ha acabado dando esa mezcla de sabores irresistibles para una diva como la italiana Mina o una voz como la de Silvia Pérez Cruz.
Su penúltima aventura ha sido a bordo del Titanic y en compañía de otro soñador –también en otro tiempo como él de pelo largo- y ahora de barba canosa. El dúo Sabina y Serrat ya forma parte de la historia y el futuro vuelve a ser una página en blanco para escribir. Quizás es el momento de ir pensando en ese medio de siglo de canciones sobre los escenarios que espera al girar la esquina…

Diez canciones en la memoria sentimental

Desde hace casi medio siglo los temas de Serrat han acompañado a varias generaciones


Ara que tinc 20 anys

En el año 1966 aparecía el segundo disco de Serrat encabezado por una vibrante proclama de afirmación biológica. Serrat seguía la estela existencialista del Raimon pionero que proclamaba su primer grito juvenil a los cuatro vientos. Ara que tinc 20 anys lo perfila como uno de los abanderados de la Nova Cançó y señala en clave afirmativa aquella “juventud divino tesoro” del poeta de ultramar que recorre con alma rebelde la década de los años sesenta. Serrat reivindicaba por primera vez su fidelidad identitaria a un paisaje y un mar “tan nostre”.

Cançó de matinada

En la primavera de 1967 saltaba esta canción a las listas de éxito. La composición constituye para Serrat su talismán y confirmación profesional. El estudiante de Biológicas deja atrás un futuro académico por un presente en interrogante y musical. En la sociedad española de los años sesenta que se entregaba en cuerpo y a plazos a la sociedad de consumo, Serrat fijaba su atención en un mundo rural que se abría de par en par a las primeras horas del amanecer lejos del mundanal ruido…

Poco antes que den las diez.

Con el título de “no radiable” la censura franquista etiquetaba esta canción y la dejaba fuera del paraíso radiofónico. Serrat sacaba a luz uno de los tabúes y mandamientos de la moral española: El toque de queda de las 10 de las noche como muro de contención de la virginidad femenina. Un hombre y una mujer acababan de mantener una relación sexual, a partir de este instante, la secuencia completa de una despedida amorosa con las señales de un reloj marcando las diez de la noche como punto final de la historia.

Cantares

En el verano de 1969 un terremoto sacude los modernos hit-parades y la llamada Canción del Verano. Un disco con poemas musicalizados de Antonio Machado, poeta de aquella España republicana y vencida, se coloca entre los más vendidos bajo el sol y el olor de bronceado. La llamada canción de autor cruza la línea Maginot y temas como CantaresLa saeta modulan esta nueva sensibilidad con ecos pop. El golpe a golpe acabará imponiéndose finalmente al chi-ri-bi-bi-po-po-pon.

Mediterráneo

Álbum y canción donde se funden todas las caras serratianas: Romántica, sofisticada, social, popular…Serrat se hermana al Georges Brassens de la Supplie pour être enterré à Sète y a la tradición –rozando el kitsch- sentimental del cancionero español. La canción acaba cohesionando un disco que no respondía a ninguna voluntad unitaria o conceptual, Serrat construye su álbum solar y el tema viajará uniendo a varias generaciones.

Para la libertad

Los versos vigorosos de Miguel Hernández le sirven a Serrat para postular su cara más antifranquista y comprometida. Despues de haber desafiado al franquismo con su negativa a ir a Eurovisión y su condena de las últimas penas de muerte impuestas por la dictadura, Serrat se erige al otro lado del Atlántico como el símbolo de la lucha contra las dictaduras argentina, chilena, uruguaya…

Pare

A finales de 1973 Serrat se colocaba en primera línea haciendo sonar la alarma ecologista. Una canción de evocación ambigua -figura familiar o deidad panteísta- con aire de romance trovadoresco recorre toda la cadena ecológica avanzando hacia un clímax final dramático: La llamada general a la defensa de la tierra que cierra momentáneamente un combate que solo ha hecho que empezar.

Cada loco con su tema

Solo hace poco más de un año que se ha producido la gran victoria socialista en toda España. Serrat proyecta en sus canciones ese deseo de cambio y transformación que recorre la sociedad española. Conciertos multitudinarios en plazas de toros y palacios de deportes testimonian esta convergencia de intereses y deseos entre el intérprete y el público. Serrat vuelve a definir sus puntos cardinales: “Prefiero los caminos a las fronteras, y una mariposa al Rockefeller Center…”.

Hoy puede ser un gran día

La frase atribuida al padre socialismo Pablo Iglesias es el saludo de bienvenida o el canto de despedida con el cantante invita a su público a no renunciar a los sueños ni a dejarlos en manos de los mercaderes. Es el Serrat que había proclamado sus deseos de vivir para vivir y convida a subirse al Carrusel del Furo para viajar al País de la infancia. El Serrat que cada día viste su pesimismo con su mejor traje de optimista.

Paraules d’amor

Una noche de verano regresando de un concierto Serrat se detuvo en un pueblo de L’Empordà que estaba en fiestas. En la verbena una orquesta tocaba sus Paraules d’amor. La canción finalmente había llegado a su destino. Desde hace más de cuarenta años que “les velles paraules d’amor” viajan en el corazón de diferentes generaciones señalando esa estación donde se cruzan las puertas cerradas y prohibidas por primera vez.



27.12.13

Ella no come amigos

 -  ¿Por qué no estáis juntos?
 - Porque ella come amigos. 
 - ¿Cómo que come amigos?
 - Si, me dijo: "te quiero, pero como amigos"




Ella no come amigos que yo sepa, sé que en un tiempo me comió entero y  entonces no me enteré, sé que hace no tanto me mordió el corazón, muy fuerte, hizo que se tambalearan mis límites y mi historia, mi sentido de lo que era norte y de lo que era sur, no se debe entrar a una gruta sin saber si dentro vive el oso salvaje del amor y menos si uno es propenso a dejarse devorar por la belleza, que era complicado pensar en ella mientras iba y venía por esta vida que a veces es muy sencilla y a veces endiabladamente complicada, imaginarla, imaginarnos mientras lo de fuera se obstinaba en ser como era o como debe ser y quién pone barreras al deseo, a las ganas de vivir, a tanto como hay por descubrir.       

Mis respetos enfurruñados a su casi santidad, a su castidad, a sus decisiones, a su vida,  a sus opciones, a sus silencios o a sus largas descripciones de lo que hace o cómo lo hace o a lo que no hace.

Mis respetos absolutos a la distancia, a la ausencia, a todo lo que ella quiera, quiero seguir siendo su amigo, aunque me coma.

Pero sé que a eso no se atreverá. 


Y yo, tampoco.



26.12.13

Bordados celestiales.


Hablamos de devastación cuando hay un saqueo que se extiende a todo, que no termina, que no conoce límites y es en función de esa estructura que un hombre puede ser la pareja-estrago de una mujer, para lo mejor y para lo peor, porque en la palabra ravage (estrago, devastación) hay ravie (deslumbrar)... Entonces un hombre puede ser una devastación para una mujer, pero puede ser también el modo por el que acontece su deslumbramiento. (Jacques- Alain Miller)




Hoy ya no puedo hablar, el cruel silencio esquimal me abraza con su manto blanco. Sentado en el zócalo, en el centro de la derrota, a contracorriente de aquello que amo, de aquellos que me amaban. Buscando un grito con filis que despierte al mundo qué, quieto, me mira dubitativo sin saber si continuar girando o perderse en los agujeros de otro universo, explotar o resbalar por el borde de lo infinito. Inocente, cándido mundo que daba volatines alrededor de unas ideas, absorto en su estrella única, convencido que estas ideas eran la suma de las constelaciones, el todo.
Esta es otra página de la herida. Extiendo el antídoto de la caricia, del recuerdo amoroso por sus esquinas desamparadas, con sangre seca y estéril, la carne rota, clavo una rosa espinada en lo íntimo de su latente dolor. Un serafín filósofo, filantrópico, con estrabismo y acné, toca la trompeta sentado en una cornucopia, ajeno a esta trivial debilidad humana.

Se me ha ido la cabeza a pasear y no sé si volverá para la comida. Lástima, Françoise Hardy tenía mucha ilusión de que estuviéramos todos juntos a la sombra de la luna, celebrando que ayer fue Navidad y además –noticia- mis espermatozoides negros ya han superado su complejo y chatean despreocupadamente con los blancos (o eso dicen ellos).
Sin embargo lo real es este silencio, señor airado, hueco, espacio sin nada, el vacío, lo que no es. También en él hay belleza, esperanza, melocotones, ruegos, incienso, lirios, invisibles arpones clavándose en la ballena varada en la playa de un amor agonizante.
Oh, l´amore ci cambia la vita.

Aquí estamos, es jueves y he pasado una noche con insomnio y suspiros, con oscuros pensamientos que se diluyen en la alborada.



Me sangró, madre, el otoño, me quemó la nieve;

Busqué mi corazón para que llore, encontré el aliento, ay, del verano;
era como tú...
Me vino la lágrima. Tejí el pañuelo.

(Paul Celan)

25.12.13

25/12/13



25 de diciembre, así, como si nada, sin darnos ni cuenta. Unos están felices, celebrando no saben bien qué, o sí, otros no celebran nada, o se celebran, optan por dejar pasar los días de una fiesta que para ellos no lo es, yo qué sé, cada uno en libertad a lo suyo, lo mío es de manual, abrazaros, qué queréis, me da cariñosa, si estás leyendo es que algo hay, que te vaya bien, aguantaremos hasta el día 31, y más.

Ahora me suelto de ese abrazo y sigo con lo mío que tengo mucho por hacer y todo no va a ser estas esquinas del aire que lo mismo te dejan constipado de silencios como que te alivian de palabras. 

Estas son las mías para hoy.  

Guapas/os


Ciclogénesis explosiva.



23.12.13

Mensaje del No



No quiero escribir. Ay. Es el impulso del No. Tengo aún cosas por decir, pero no ahora. Se me rebelan los dedos, se me llenan del polen de diciembre. No, no quiero, no. Fuera canta la noche, azules luces navideñas, transeúntes apresurados bajo la arquitectura del pensamiento, algunos gritan, otros callan, calla el que mató el poema, la que negó la flor, los de la boina y la gasolina, los herejes, los que incendiaron su alma. Por eso, No. Puedes pensar lo que quieras pero este es el momento del No mayúsculo. Se me ha caído la necesidad de contar, púas verdes rozan las cuerdas de este no. Aunque se manifiesten los cazadores de la afirmación ahí está el espejo y si quieres nos miramos pero ahora no escribo. Que no. Ahí está el río y si quieres nos tiramos – a pesar del frío- pero escribir, no. Tampoco lo voy a explicar ahora, lo del amor y eso, amor bajo cero, lo de la súbita aceleración del ritmo cardiaco, lo de la pasión, no, lo siento, aunque en realidad no lo siento, pero no porque no, sino porque No. Es una dilatada época de crisis, un periodo, un tiempo, un paraíso restringido con acceso limitado. Hubo un instante Sí, lo recuerdo. Ahora mis córneas rechazan el sí. Son las modas. Moda de sufrir, moda de amar, moda de callar, moda de ser dueño de un destino, ¿tú crees? Ahora toca el No. En Bulgaria un sí es un no y este tranvía no se detiene en ninguna estación, uno lo debe tomar en marcha, se sube y se baja en cualquier parte del trayecto, y rápido porque en cualquier curva se sale del carril y entonces ¿qué? Por eso ahora el itinerario pasa por No y no se para aunque le hagas señas desde la cómoda acera donde están sentados los plácidos jubilados del ya veremos, los que ven pasar el tren, las vacas, los postes de la luz, los anuncios de burdeles, los que están dentro y fuera, aquellos a los que no les gustaban los Beatles, los dormilones, los astutos, los que esperan su turno en la cola del cine de barrio. Un hilo de voces traducidas en negativo, un alfabeto del no, una falsa tersura en la negación, mastico regaliz y menta mientras digo no. Oiga usted, no se corte las orejas. Eh, amigo, no se duerma en los portales. Y ustedes, señoras, hagan el favor de esperar, si todo vuelve, si solo es un rato, cierren los ojos, cuenten hasta mil y ya, ¿ven?, llegará la primavera. Y aquí hay otro problema, otro más, teníamos poco con el No y resulta que mientras aquí hace un frío atroz, graniza, truena, nieva, las carreteras están imposibles, los automovilistas están sentados en la cuneta y esperamos una mejoría en el tiempo, ese mismo tiempo ahí -¿dónde es ahí? – es soleado y pasa sudoroso y a ritmo de bossa nova -tan plena de pudor que vive núa-, o de corrido –préndeme fuego si quieres que te olvide-, de tango-hoy te evoco y veo que has sido- y así es difícil entenderse porque como vamos a entender ese concepto del No si tú estás con hambre de Sí, o con otro hambre, o si la boca atrapa un anzuelo que era para otro pez y resulta que debajo del agua te ahogas o eres una sirena melancólica o un tritón airado y furioso que se molesta por la libertad que me tomé de pasar esta puerta en una sola dirección: la del No, ya sabes. Por eso repito que este escrito empieza y acaba con No y que salga el sol por donde quiera, preferentemente, si me lo permites, por donde solía, más que nada porque estamos acostumbrados y es engorroso cambiar. Por cierto, insomne sobre el altar del no con nocturnidad tengo guardado ese sol dentro de una caja de cartón sin etiquetas. Qué te crees, ¿que a mí no me duele el No?, pues sí, si me duele y mucho, que uno no es de piedra, que uno era así y te muerde el No y es de No, mientras dure, y con alegría que son cuatro días y ya, ya sé que es difícil, pero es para todos, hala, hala, no te pongas así, te dejo mi paraguas, mi pañuelo de lunares Teresa Busto, mi telescopio, mi llave del cuarto oscuro, te invito a pasar la noche mirando por la ventana, otra noche, que esta noche está oscura, con nubes y que este sea un momento No, no significa que no recuerde, que no tenga deseos de tranquilidad, de prosperidad a pesar de esa televisión con Rajoy y toda esa banda de gobernantes y aspirantes, de mercaderes del voto, de presuntos mentirosos con los ojos muy abiertos que no me impiden que os envíe besos a montones, que añore poder dar la mano y mirar a los ojos a cada uno de los que me leen- mejor a cada una- , decirles que es bello conocerlos aunque sea así por este sistema del No, qué, en el fondo, es hablarnos por cartas volanderas, por palabras viajeras que no sabemos si van o vienen o si realmente existimos aunque las fotos y ¿si fueran otros?, ¿si fueran falsas?, ¿si ya no fuéramos esos que sonríen, ese rostro detenido? no sabremos jamás que ocurriría si nos viéramos, quizás un hola, un beso de cumplido, conversaciones intrascendentes, no es como me imaginaba y escribir es un ejercicio saludable y fácil, ¿ves?, se dice lo que se quiere, puedes leerlo o no, pero decirlo es sencillo, basta con teclear con -Italo Calvino dice- levedad, exactitud, visibilidad y multiplicidad, factores estos que junto con el amor,-oh, el amor siempre el amor-se convierten en un factor que niega el No."El destino tal vez consiste en eso: / ser una sombra más de un retrato en grupo / en el que nadie sepa recordar nuestro nombre". Aunque tantas cosas niegan hoy el No, yo me obstino, me vas a perdonar pero el silencio es consecuencia del No, quizás porque hay tantos Si mordiéndome las piernas y tantos manos aferradas a mi mano que ya no tengo brazos para nadar, no hay barca que me pase a la otra orilla, no hay orilla y ni siquiera hay un perro que me mire con ojos de perro, puestos a desvariar ni siquiera hoy es 23 de diciembre y todo esto no es más que la necesidad del No que pugna por no serlo, que se arrepiente de pecados olvidados, que se estremece porque quiero entender este No omnipresente y rebelde, enfurruñado y rasgar el velo del sagrario y entrar en él como un peregrino sin tiempo, como un caminante cansado de caminar, como un campanero sin catedral, como un hombre viviendo en el No y sin embargo nos han contado tantos cuentos, nos han mentido tanto, mi versión es la 7.0.3 no está actualizada, no me llega el correo y esto es culpa de la rueda, de todas las ruedas girando y girando por tantos caminos, no se me pierda, vuelva, esto es el camino del No y aunque rían las hienas la ruleta está en marcha y en cualquier momento puede cambiar, el pasado sigue nuestras huellas de futuro, furtivo en lo imposible, pared para no ver más allá del ayer, eso, que pronto llegarán las vacaciones, no sé cuales, algunas y la vida sigue. En el No. 




22.12.13

Íntimo(%)...



Despierto en el día que terminó mi vida.
Ocurrió una tarde, después de una tormenta de verano, pero pudo ocurrir de noche, o en enero. Entre la vida y la muerte quedó un instante detenido, una eternidad fugaz, una intuición. Había terminado mi niñez y el futuro era el desierto de amar sin esperanza, la agonía de esperar lo inesperado, la utopía de que al fin me mirase (dentro).

Ahora, como un insecto xilófago bajo la corteza de un árbol milenario, no me atrevo a desatar mi instinto y canto, con los grillos, melodías de la alameda donde me he perdido.

(El aroma de una panadería de un pueblo del norte).

La tarde cae bajo una cortina de sardinas de terciopelo con reflejos de anémonas.
A veces escribo tan fuera de la realidad que me cuesta nadar hasta tierra firme.
Soy un lunático encarcelado entre palabras con cactus, entre sentimientos que cuelgan de las vigas, con los pies en el techo junto a una lámpara que alguien apagó.
A mi espalda, un hombre vestido de negro mastica mi sombra.

No era esto, no lo era, pero me siento obligado.
Que estupidez.



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