29.2.16

Hanne Darboven


Leo/veo parte de la obra de Hanne Darboven, sus construcciones numéricas. Intento tocar su artificial lenguaje universal. Doy vueltas por una sala gigante donde Picasso mira, su cabra mira, yo miro y remiro este siglo, el anterior, los contrastes, los míos en el álbum de fotografías amarillas, las de blanco y negro, las de color con ese espigado barbudo bronceado corriendo por una interminable playa desierta.

Ese era yo, una y otra vez. 

Uno, por la misma playa, tres, por el mismo símbolo, cinco, seguridad de la rutina, ocho, de lo repetido, diez, un niño que crece a mi lado, doce, la playa se llena de gente, trece, de casas al fondo, quince, de medusas en el agua verde que oculta tesoros que custodian tritones musculosos.

Aún cerrado, del álbum de la memoria salen figuras retorcidas ascendiendo como un haz de luz que ilumina otras playas con palmeras, con risas, sin niños, con arenas tan blancas que hieren la mirada cansada del camino, de los números de Hanne Darboven que traen a la orilla del tiempo las verdades, las certezas. 

Y la búsqueda.

Como ahora, después, siempre, buscando al Otro por los callejones, por barrios remotos de un Berlín oscuro, de un Estambul de mezquitas magníficas, por bosques gallegos, en Cádiz, en New York, en tantos planos que creo que no es a otro, que me busco sin perderme antes, que aún estoy en el quién soy y el futuro es la incertidumbre.

O algo así.

(Que cada uno lo interprete como quiera)

28.2.16

¿Ves?




¿Ves?, así de sencillo, que leo y veo y no encuentro eso que me dé la vuelta como a un calcetín, que haga que me sienta nuevo, otro, con otra mirada.

Alto, quieto, no creas que, me veo dentro, me siento, me examino y pienso que soy razonablemente feliz por tanto como tengo, por cada articulación que me permite andar, correr, inclinarme, sentarme, apoyar mi espalda en la pared, por cada emoción que siento al ver amanecer, la luna, la sonrisa de mis hijos, una carta que dice, el aroma de un plato que aprendo a cocinar, su sabor, el orgullo de caminar pasito a pasito hacia mi autogestión, me falta tiempo para dejar la lista, posiblemente también ganas, que las palabras se me escapan por los poros de los días, que toreo de salón y en mitad del ruedo, que de los toros me como hasta los cuernos, bah, no me hagas caso, cosas mías, ni yo me entiendo, que a veces me doy cuenta que se me ha saltado un perno, tornillo o arandela, que se me ha parado la máquina, que no sé leer, o sí, ahí, debajo de las palabras de otros, con absoluto cariño, con mimo, aunque a veces, o por eso, se me enquiste el silencio del tiempo, de su falta, un desaparecido en combate, por aburrimiento, ya te digo, que me sobran ventanas que ya está uno en ese periodo que le gusta todo, o casi todo, o bastante, o nada, que recuerdo un abrazo en un pueblo perdido de Galicia y me rindo, que me miran así y me derrito, porque los abrazos son también espirituales, la emoción es táctil, tan fuerte, el deseo sigue vivo, eso no contrasta con el perfil de persona acostumbrada a la responsabilidad, a cuidar de otros, de tantos, a cumplir y cumplir, la tentación de la libertad, la naturaleza, los montes, el paisaje interminable, las estrellas, el cansancio, comer aquí, dormir allá, el sentimiento, la libertad, eso, que estoy pasado de rosca pero vivo, contento, animoso, vivo (¿ya lo he dicho?), enérgico, fuerte, potente, que me miro al espejo y me digo ¡bien!, que doy gracias a todos los dioses por todo lo que tengo, que soy consciente de ello (de todo lo que tengo).

Léeme si quieres palpitando desde un púlpito, que aquí puedo escribir sin disimulos, sin juegos de manos, sin afeites, estudio las turbulencias en los líquidos y en los gases, pero como no existe una teoría matemática que las fundamente me aburro.

¿Ves?, así de sencillo. 

27.2.16

Ecuaciones de Navier-Stokes.



Ecuaciones de Navier-Stokes.

Existe desde el siglo XIX un conjunto de ecuaciones que permite estudiar las turbulencias en los líquidos y en los gases, sin que exista una teoría matemática que las fundamente. El desafío consiste en encontrar tal fundamentación.



Ahora pienso que a pesar de la intensa lluvia aquí las aguas bajan mansas (aquí es solo por la superficie), las Ecuaciones de Navier-Stokes me traen de disgusto en disgusto.

Y es que por dentro la vida va demasiado rápida, sin tiempo para nada, con muchas obligaciones. Quisiera dejarlo todo y marcharme al monte, a uno desierto, mejor a una playa, al fin de la tierra.

Pero sigo pensando y sé que no es posible, que necesito a los otros, hablar, comunicarme. Sobre todo necesito amar a alguien, to love somebody que cantaban Bee Gees.

Estoy pasando un periodo de transición, entre y hacia.

Me leo y no, me leo y sí.

Así estoy.

Pero tú no me leas palpitando desde un púlpito, que aquí puedo escribir sin disimulos, sin juegos de manos, sin afeites (casi nadie me conoce), hasta que me doy cuenta que no entiendo lo que escribo (creo que yo no me conozco) .

Me da que me aburro.




Las ecuaciones de Navier-Stokes reciben su nombre de Claude-Louis Navier y George Gabriel Stokes. Se trata de un conjunto de ecuaciones en derivadas parciales no lineales que describen el movimiento de un fluido. Estas ecuaciones gobiernan la atmósfera terrestre, las corrientes oceánicas y el flujo alrededor de vehículos o proyectiles y, en general, cualquier fenómeno en el que se involucren fluidos newtonianos.
Estas ecuaciones se obtienen aplicando los principios de conservación de la mecánica y la termodinámica a un volumen fluido. Haciendo esto se obtiene la llamada formulación integral de las ecuaciones. Para llegar a su formulación diferencial se manipulan aplicando ciertas consideraciones, principalmente aquella en la que los esfuerzos tangenciales guardan una relación lineal con el gradiente de velocidad (ley de viscosidad de Newton), obteniendo de esta manera la formulación diferencial que generalmente es más útil para la resolución de los problemas que se plantean en la mecánica de fluidos.

Como ya se ha dicho, las ecuaciones de Navier-Stokes son un conjunto de ecuaciones en derivadas parciales no lineales. No se dispone de una solución general para este conjunto de ecuaciones, y salvo ciertos tipos de flujo y situaciones muy concretas no es posible hallar una solución analítica; por lo que en muchas ocasiones hemos de recurrir al análisis numérico para determinar una solución aproximada. A la rama de la mecánica de fluidos que se ocupa de la obtención de estas soluciones mediante el ordenador se la denomina dinámica de fluidos computacional (CFD, de su acrónimo anglosajón Computational Fluid Dynamics).

26.2.16

Ne quid nimis.



Ayer comentaba a Marie que hay una evolución desde la elipse hasta la espiral, desde aquí (aquí) o allí (allí), hasta el no (ni aquí ni allí). 

Por eso la relación Mt1 – p3 = no! es una visión desde el balcón, parcial, el alzado queda oculto.

Pero es la mía.

Es una percepción desde el tálamo, unilateral, misionera, el contraste no se produce –now-, pero es lo que es, lo que no es.

No recuerdo qué día es hoy, mucho menos que día fue ayer, no recuerdo quién seré mañana, de momento me voy a pasear (no trabajar da mucho trabajo). 

(En nada, demasiado).

25.2.16

La Conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer.

La Conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer.

Aún cuando ya sabemos que no existen métodos generales para resolver las ecuaciones diofánticas tal como decía el décimo problema de Hilbert (demostrado en 1.970 por Yu. V. Matiyasevich), sin embargo, la conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer afirma que en el caso de las soluciones de las ecuaciones diofánticas generales, cuando éstas son los puntos de una variedad abeliana, el conjunto de los puntos que son soluciones racionales de las mismas depende de la función zeta, z(n), asociada, de modo que si z(1) = 0, hay infinitas soluciones, y si z(1) no = 0, el número de soluciones es finito.



Entre lo ginecológico y lo psiquiátrico, que a mayor abundamiento de la materia del tiempo y papeles, menos posturas.

| La relación es Mt1 – p3 = no! | 

-No digo que siempre, pero // no digo que Marie, aunque -

Esta es una reflexión de actos no reflejos. 

¬Digo actos y digo su omisión (. .) Digo su omisión y digo inmovilidad¬. 

Desde entonces y hasta que (&).

Paciencia.(#*[^#)


Los matemáticos siempre han estado fascinados por el problema de describir todas las soluciones de x,y,z a ecuaciones algebraicas como Euglides da una solución completa a esta ecuación, pero para ecuaciones más complicadas se convierte en algo extremadamente difícil. Realmente, en 1970 Yu. V. Matiyasevich demostró que el décimo problema de Hilbert no tiene solución, por ejemplo, no existe un método general para determinar cuando estas ecuaciones tienen una solución en números enteros.

Pero en casos especiales se puede suponer que sí. Cuando las soluciones son de puntos de una variedad abeliana, la conjetura Birch y Swinnerton-Dyer dice que el tamaño del grupo de puntos racionales es relacionado con el comportamiento de la función asociada zeta z(s) cerca del punto s=1.

En particular esta increíble conjetura dice que si z(1) es igual a 0, entonces hay un numero infinito de puntos racionales (soluciones), y en oposición, si z(1) no es igual a 0, entonces hay solo un numero finito de dichos puntos.

24.2.16

La Hipótesis de Riemann.


 La Hipótesis de Riemann.

La función zeta de Riemann ζ(s) está definida para todos los números complejos s ≠ 1 y posee ciertos ceros "triviales" para s = −2, s = −4, s =


Conversación con Juan (30.01.2015)

Es bella, tanto que cuando paseamos por la calle soy invisible.

No solo eso, es inteligente, simpática, dulce, buena compañera, sabe, ella sabe, más que yo por supuesto.

Me envidian mis amigos, los vecinos, los desconocidos con los que nos cruzamos. Una vez escuché “¿qué hará una mujer tan guapa con un hombre tan vulgar?”. No me ofendí, qué sabrán ellos.

Está enamorada de mí, soy afortunado, tanto como lo es ella.

Llevamos cuatro años juntos, quizás son ya demasiados. Parece perfecta pero hay un problema en nuestra relación, la cama.

La verdad es que al principio me interesó por su cara, por su cuerpo. Después me cautivaron sus muchas cualidades, pero en la cama, ay, creo que le pesa la educación de las monjas, el tiempo que estuvo en el internado. Es una sosa ¿qué quieres que te diga? Hace demasiado tiempo que me deja frío, que no me atrae.

Bueno, bueno, creo que estás exagerando…

Pero Juan, ¿qué sabrás tú? Vaya amigo que estás hecho. Calla que no te cuento nada más.

Resulta que sí lo sé.

¿Cómo dices?

(Nos empujamos, no llegamos a las manos, pero desde entonces no nos hablamos.)


Reflexión (06.09.2015)

Jamás se lo pregunté a ella.
Sobre todo porque se convirtió en una amante perfecta.



Conclusión (15.01.2016)

Se marchó con Juan.
No he vuelto a saber nada de ninguno de los dos.
Mejor.

 Postdata.

¡Soy un gilipollas!
¡¡¡Vuelve!!!


Los números primos son algo caprichosos. En determinados intervalos se juntan y en otros, apenas hay alguno. Así, predecir cual es el siguiente número primo es algo que para los estudiosos de la teoría de números es inalcanzable hasta la fecha. 

Los números primos son aquellos que únicamente son divisibles por sí mismos y por 1. Encontrar un patrón que los pueda predecir es algo que se lleva buscando mucho tiempo.

Pese a todo, la respuesta podría estar escondida en una simple función, una que parece ser enormemente complicada de entender correctamente. La función (zeta) de Riemann, contiene la clave para hallar la distribución de los números primos. Pero los matemáticos llevan trabajando en resolver sus entresijos desde 1859, año en que Bernhard Riemann formuló su famosa hipótesis sobre ella (Ueber die Anzahl der Primzahlem unter einter gegebenen Grösse) y hasta ahora, nadie ha sido capaz de demostrarla.

La función de Riemann tiene una expresión relativamente sencilla:
Esta función, expresada mediante una serie infinita, es convergente y analítica en la región .En cambio, la función en general está definida en el campo de los números complejos, y es aquí donde reside su potencial. La hipótesis de Riemann es una proposición sobre la distribución de ceros de la función .

23.2.16

Problema del P.



Mi vida iba del 1 al 9, sin decimales. Hasta que descubrí el 0. Me descolocó, no sabía si iba al principio o al final. Optamos por dejarlo en la mitad. Creo que ella fue la que optó, la que me permitió entrar en su agenda primero y en su vida después. De mi perspectiva de 1 más 1 igual a 2, pasé al enigma del P, quise colocar el 0 en otro estante para evitar coincidencias no deseadas, aunque el deseo…

Perdón, ¿ella es el 0?

Ella era el 10 pero mi biblioteca tiene pocos estantes, mi conocimiento no abarca demasiadas materias, mis variables son apenas 2 y yo no sé si soy 1 o nada, si sé algo o he olvidado todo, si meterme en jardines hará de mí un jardinero o me convertirá en un aprendiz de parterres, riegos, abonos, gladiolos…

Quizás no hablas a tus plantas.

Se me está olvidando hablar y mi voz de cabra no ayuda al diálogo, por eso escribo, ensimismado, aunque nadie (del 1 al 0) me lee. Por eso sin estridencias, en silencio, así, como si nada, ha terminado una era y no se ha rasgado el cielo...

Ahora no te entiendo.

Ni yo mismo me entiendo. "Me siento acosada". Me quedé anonadado, acosada, nunca acaba uno de entender. Entre el microscopio y el telescopio me falta perspectiva y tanto colirio deja mi mirada turbia, borrosa, las letras retorcidas no me permiten entender, consulto enciclopedias y diccionarios, problema del P en julio, ya, un año galopante, mezcla de ignorancia, impotencia, insuficiencia, intolerancia, impaciencia, urgencia, ausencia, inconsciencia, resistencia al cambio y marzo tiene una bandera en la cima, una esperanza en el faro del fin de la tierra, un interrogante en el proceso de ordenar del 1 al 9 y si el cero desordena las sumas contaré con los dedos…

O sea, como siempre ¿no?

Pues eso, ya te digo. Hasta mañana.

(El post de hoy me parece muy triste pero no le diré nada porque le veo ausente, desorientado, quizás necesite cambiar de aires)

¿Decías algo?

No, nada, hasta mañana.


Problema del P (difícil de encontrar) contra el NP (fácil de verificar)

En el cálculo computacional pueden presentarse problemas en donde el número de alternativas posibles para una determinada condición de proceso es tan grande que ni siquiera con supercomputadores inexistentes aún en nuestra tecnología se podrían afrontar en toda la vida de un ser humano, pues no tendría para ello el suficiente tiempo (es el problema P). En cambio, la verificación de que una determinada alternativa verifica la condición de proceso es algo prácticamente instantáneo (es el problema NP).

Si, por ejemplo, queremos colocar 6.000 libros en 200 estantes, de modo que se cumpla la condición de que no estén juntos ciertos libros de diferente materia, nos encontramos que el número de alternativas posibles podría superar al número de átomos de la Vía Láctea, con lo cual, el determinarlas todas (problema P - difícil de encontrar) es precisamente eso, muy difícil. En cambio, el verificar una de estas alternativas como válida (problema NP - fácil de verificar) es inmediato

El desafío consiste en encontrar una respuesta, una ley, que permita generar todas las alternativas.

Más información: Stephen Cook, de la Universidad de Toronto


22.2.16

La teoría de Yang-Mills.


La teoría de Yang-Mills.

Hace casi 50 años, los físicos Yang y Mills descubrieron ciertas relaciones entre la Geometría y las ecuaciones de la física de partículas que luego resultaron de gran utilidad para unificar tres de las interacciones fundamentales de la materia en una sola teoría. A pesar de ello, nadie ha demostrado que las ecuaciones de Yang-Mills tengan soluciones compatibles con la mecánica cuántica.



Demostrar que las ecuaciones de Yang-Mills tienen soluciones compatibles con la mecánica cuántica es uno de los siete enigmas matemáticos pendientes de resolver. Una cuestión compleja.

Jugar muchas partidas de ajedrez no te hace más inteligente, simplemente te entrena para jugar al ajedrez.

Escribir cada día algo en un blog no te ayuda a hacerlo mejor ni, por supuesto, te convierte en escritor, simplemente te entretiene.

Estar rodeado de personas, incluso relacionarte con ellas, no te hace sentirte acompañado, es posible que además, en muchos casos, acreciente tu sensación de soledad.

Aunque digas claramente amor, incluso deletreándolo, no significa que quién lo escucha no entienda roma, mora, ramo, omar (Sharif), armo, arom(a), (h)orma, etc. Es así y no hay nada que hacer.

Hacerte viejo no significa hacerte sabio, es más, a veces significa saber menos, encerrarte en un círculo del que no sales, das vueltas y vueltas como un burro en una noria, siempre con el mismo paisaje, con las mismas vacas viéndote pasar. Una esperanza, hay excepciones.

Saber sumar, haberlo aprendido cuando eras niño, no elimina la posibilidad de que, de pronto, uno más uno sean tres, que los dedos de una mano sean suficientes para contar las personas que amas (lo malo es cuando, además, te sobran cinco dedos) o que las ecuaciones de Yang-Mills tengan soluciones compatibles con la mecánica cuántica.

Por si no ha quedado claro, insisto:

Existencia y "mass gap" en la Teoría de Yang-Mills.

Este es un problema para los físicos; o de los físicos. Lo que se pide es un modelo matemático que satisfaga los axiomas de cierta Teoría Cuántica de Campos conocida como Teoría de Yang-Mills o "Teoría gauge no-abeliana".

En física se reconocen cuatro tipos fundamentales de interacciones entre partículas, que gobiernan todos los procesos conocidos. La fuerza gravitatoria, la fuerza electromagnética y los dos tipos de fuerzas nucleares, "fuertes" y "débiles". La fuerza gravitatoria no tiene efectos apreciables en el mundo atómico y además es conceptualmente difícil de compatibilizar con los postulados de la mecánica cuántica. Por tanto se excluye de manera explícita en el llamado "modelo estándar" de la física de partículas.

Las ecuaciones de Yang y Mills, introducidas en 1954, son en pocas palabras una generalización no conmutativa de la electrodinámica cuántica (QED), la cual a su vez es la versión cuantizada de la teoría electromagnética clásica de Maxwell. La QED es la teoría que modeliza las interacciones electromagnéticas en el contexto cuántico, y ya estaba ampliamente asentada y aceptada en los años 50. Esencialmente, las ecuaciones de Yang-Mills se reducen a la QED cuando las partículas portadoras del campo no tienen masa (como es el caso de los fotones, portadores de la energía elcetromagnética) y difieren de la QED sólo cuando los portadores tienen masa (como es el caso de los bosones W y Z, unas 100 veces más pesados que protones y neutrones, y portadores de las fuerzas nucleares débiles). En este sentido, la teoría de Yang-mills es una pieza clave en la unificación de la QED con la teoría de las interacciones débiles: la llamada teoría electrodébil formulada en 1968, que valió el premio Nobel de Física de 1979 a sus creadores, Sheldon Glashow, Abdul Salam y Steven Weinberg. Hay que aclarar que la existencia de los bosones W y Z y el valor de su masa no fueron explicados sino predichos por la teoría electrodébil, y no detectados experimentalmente hasta los años 80. Uno de los problemas más importantes en física de partículas es encontrar una teoría que unifique de manera satisfactoria la teoría electrodébil y la "cromo-dinámica cuántica" que regula las interacciones fuertes.

El reto que plantea el Instituto Clay puede tener relación con esta futura teoría unificada, aunque se plantea como un problema puramente matemático. Explicado de manera imprecisa, se pide "avanzar en el conocimiento matemático de la Teoría de Yang-Mills en dimensión cuatro". En términos más precisos, se pide demostrar que para todo grupo simple compacto G, hay una Teoría de Yang-Mills en R4 que tiene a ese grupo como grupo gauge y que además, esa teoría tiene una "brecha de masa" (mass gap). La brecha de masa significa que no puede haber excitaciones con energía arbitrariamente pequeña sino que hay un valor mínimo D >0 para las mismas. Es una propiedad fundamental en el contexto físico. Explica, por ejemplo, por qué las interacciones fuertes, aún siendo las más fuertes de la naturaleza, son las de más corto alcance.


21.2.16

In situ.



En estos días todo sucede muy rápido, tanto que no sé si soy Alan Ladd o Jack Palance, en qué parte de la vía estoy, si he ganado o si estoy en bancarrota. Hay cosas que pueden decirse, y es cierto. Pero esto que no puede decirse es lo que se tiene que escribir, dice María Zambrano. Por eso me sumergía en el sentimiento como un buzo entusiasmado, como un nadador por las profundidades, contando lo que veía, lo que fui, evitando levantar la sabana del hoy, la travesía de ahora la disfrazaba, es cierto. 

Coincidiendo con lo que veo, veo que en estos días en los que todo sucede muy rápido ya no pasa lo que pasaba, estoy investigando si vengo o si voy. Aun así subo y bajo escalones intentando armonizar los brillos, la doble imagen, quién aquí viene es varium et mutabile (Eneida, IV, 569) y aunque sunt lacrymae rerum. (Eneida, I, 462) tampoco es este el lugar para contarlas. Entre nosotros, quantum mutatis ab illo. (Eneida, II 272) pero los que quedamos, llevamos tanto tiempo que la cuestión es el tránsito, ir, venir, estar en movimiento, no dejar de pedalear cuesta arriba o calle abajo, tampoco nos va a causar otra alteración que un mayor estímulo. 

Pectus est quod disertos facit y de eso ando sobrado, sobre todo ahora que después del último milagro lo veo todo con ojos nuevos pero con la misma mirada. Con todo, Cartola lo canta, preciso me encontrar. Gracias por tu visita.

Deixe-me ir
Preciso andar
Vou por aí a procurar
Rir prá não chorar...

Quero assistir ao sol nascer
Ver as águas dos rios correr
Ouvir os pássaros cantar
Eu quero nascer, quero viver...


(Cartola)

20.2.16

Desánimo.




...espero que sea un momento puntual, que pase pronto, que no deje marcas, quizás el frío que ya ha llegado, las expectativas no cumplidas, el día a día, los errores, qué sé yo, pero ahí está, sentado en el centro de la habitación de al lado, le adivino serio, mirándome a través de la pared con cara de pocos amigos, me asusta ese semblante que imagino, le escucho golpear repetidamente el suelo con el pie, -clap, clap, clap- temo que de un momento a otro se levante, venga y la emprenda a golpes conmigo, estoy acobardada, la puerta de la calle está abierta pero temo salir, temo que lo de fuera sea peor, en otro tiempo me hubiera enfrentado, ahora me siento débil, ni siquiera me atrevo a pedir ayuda, espero que pase pronto este momento, quizás si cierro los ojos, si me duermo, si no lo veo no existe, tiemblo, se ha levantado, puedo oír su fuerte respiración, ahora sus pisadas por el pasillo, ay, aquí viene...


Año 2015: 64 mujeres asesinadas en España por violencia machista.


19.2.16

Ruego.



Que se dilate el atardecer, que no llegue tan pronto la noche sobre los huesos rotos, sobre la sien herida de premoniciones. 

Serenidad ante las criaturas que danzan en una selva de llamas, unicornios acuchillados, hombres vestidos de mujeres y una dulce languidez. 

El corazón quebrado, ciego, inminente soledad, súplicas sobre la piedra del sacrificio. 

Me pesa el frío y hasta este pozo no llega el llanto de los amantes, navío alejándose en un horizonte gastado y gris.

Que no llegue mi noche, que no llegue.

18.2.16

La conjetura de Hodge.




 La conjetura de Hodge.

Esta conjetura afirma que para ciertos espacios particulares denominados Variedades Proyectivas Algebráicas, las partes llamadas Ciclos de Hodge son realmente combinaciones de Ciclos Algebráicos.



 Lunes: un día negro, un día dentro de un ciclo de Hodge. 

Llamó Carmen desde New York, llegó bien, una alegría. Caminé durante horas bajo la lluvia con música de Zelenka, de Eric Séva, de la Macanita, cierto. Pero con todo sufrí un fuerte revés moral que mencionar me/lo es la fórmula que escojo para liberar lo/me.

Aviso: es posible que me queje de puro vicio, que esté mal acostumbrado.




Martes: adaptarse a lo que hay, a lo que es, quizás esa sea una manera inteligente de superarlo, quizás.

O decir que me importa un bledo, je m´en fous (pero me importa, por supuesto, de lo contrario no estaría aquí contando me/lo

No soy un tipo inteligente pero sí un individuo visceral, no me resigno sin pelea. Hoy estoy arriba, soy ese que se mira al espejo y puede, nada más y nada menos, tanto como cualquiera y no menos que nadie.

Otra vez será, se lo digo a mi amigo alemán. Él dice “es tut mir furchtbar leid,aber das geht nicht mehr (lo lamento muchísimo pero eso ya no sirve). Lo que me ha ocurrido (o lo que no me ha ocurrido) me sirve, claro que me sirve, con las manos desnudas, con determinación, con alegría (aunque el gesto en mi cara indique lo contrario), con fuerza. Seguro que me equivoco (otra vez), pero acertar siempre es aburrido. Voy a por todo y si hace falta a por todos (espero que no sean muchos).

Lamento no ser más explícito, esto es un blog no un diván, posiblemente una de las causas es que de niño mi madre me dijo que era un príncipe (ay, qué cosas, con el tiempo que ha pasado). O lo que dijo mi psicoanalista favorita de mis tías paternas y los sueños con indias apaches que me ataban y esas cosas.



Miércoles: basta ya de quejas, este soy, estamos en invierno, hay un tiempo para disfrutarlo, salgo a buscarme.

Cuidado con las combinaciones de Ciclos Algebráicos


17.2.16

Tarot.



Fui allí por una apuesta, una broma a mí mismo.
Una tras otra, la presunta adivina desplegaba las cartas mientras, sin mirarme, mascullaba su letanía.

No creía sus palabras, lo que decía, nadie sabe, nadie puede saber.
Aquella impostora solo pensaba en qué pedirme, cuantas viles monedas por aquel engaño consentido a pesar de mi escepticismo.

Monótona, arrojaba sobre mi incredulidad naipes que contenían la suma de romances gastados, prodigios pretéritos, pasiones de ahora.

Levantó otra carta, la última, entonces sí, me miró.
Temblaban sus párpados, su voz cuando dijo –Cuidado, hombre, veo el abismo... y tú estás dentro.-

No lo creo, o lo creo, es igual, desde entonces no puedo dormir.


16.2.16

Florituras.

Fuiste el amor que redimió
al que no fue.



A veces se me olvida contar la historia y me pierdo en el cómo.

Problemas de ajuste de la máscara, el nudo de las cintas en la nuca, centrarme en la no-historia para soportar vivirla. 

O para disfrutarla.

15.2.16

Vacaciones en Praga.



Estoy aburrido de los destinos de vacaciones que busca Marie.

De vuelta al hotel vimos varios soldados muertos. Tenían los uniformes desgarrados y un tiro en la nuca, posiblemente desertores, ajusticiados (un término, como mínimo, sarcástico)

Durante la cena apenas hablamos, manteníamos las cabezas inclinadas, mirando los platos que el camarero dejaba sobre la mesa con mano temblorosa.

Alrededor, nuestros vecinos tenían el rostro serio, con gesto de preocupación. 

En cualquier momento podía comenzar el bombardeo.

Un hombre grueso se levantó gritando –no, no, no- y salió del comedor a grandes zancadas. Su acompañante, una bella joven rubia, le siguió después de pedir disculpas a los presentes.

Marie me hablaba sobre armas bacteriológicas pero apenas le presté atención, demasiado ocupado en dominar el miedo, en aparentar tranquilidad.

En la calle, cerca, sonó un disparo. Alguien apagó las luces. Contuvimos la respiración. Pasados unos minutos el recepcionista nos informó que fuera estaba tranquilo, que no ocurría nada.

Justo entonces se escucharon, aviones, muchos. Las sirenas atronaron el aire llamándonos a los refugios.

Corrimos, después todo fue confusión.

Debo decir a Marie, si la encuentro, que Praga no me está gustando nada.

(12.09.1938)




14.2.16

Cuestiones sencillas

“A veces digo en broma que el éxito es el gran riesgo de los escritores actuales, en el siglo XIX era el problema.•”. (Ricardo Piglia)



La cuestión es bien sencilla, uno/a está aquí (en el blog) por decisión propia. Lo modifica, llena o vacía al ritmo que él mismo se impone. Uno está aquí por la misma voluntad del que entra o del que sale. Nadie obliga a nada, ni a una cosa ni a otra. O eso cree. Uno, una.

A partir de estas premisas no hay quejas que valgan. Queda expuesto lo que escribes y cuelgas, lo leen los que quieren. Es más, lo leen cuándo quieren y lo interpretan cómo quieren (faltaría más).

Si no te gustan algunos comentarios siempre tienes la opción de prescindir de ellos. Si admites la posibilidad de comentar es tu responsabilidad aceptarlo. O borrar lo que no te agrade.

Si te molesta que comenten más las fotos y la música que los escritos, es tu problema, con no ponerlo, arreglado. ¿Que quedaría más triste? Sí. Por consiguiente es mejor seguir dando color y sonido a la página.

Si el día catorce te dejas los hígados con ese poema azul y no te lee nadie y en cambio arreglas un post en diez minutos y te entran hasta por la ventana, ¿qué?, ¿quién tiene la culpa?, ¿hay una confabulación judeo-masónica?, ¿es un complot?, ¿casualidad?, ¿son los titiriteros?  No, la ley del mercado, esto es voluntario, gratuito, hoy por ti mañana por mí, solo falta que quieran venir ahora a poner normas.

Es lo mismo que cuando dejas un texto que te cuesta horas (a veces días) escribir. Pueden pasar inadvertidos, no eres capaz de comunicar con ellos. ¿Y qué? solo falta que encima que te leen, te entiendan (cuando la mayoría de las veces no te entiendes ni tú). Bastante que no te insultan (o sí, pero en silencio).

La cuestión es que nos miramos mucho al ombligo - yo, mi, me conmigo-, que estamos mal acostumbrados, que dedicamos demasiada energía, tiempo e ilusión a un medio tan limitado, que nos ocurre lo que les ocurre a casi todos, que damos demasiadas vueltas a las cosas. Y más historias. Esto es lo que quería contar hoy, ya ves tú. 

Eso.


Como muchas veces me dice mi hija: y con esto ¿no aprendes nada? , adáptate al medio, sé breve, no te enrolles, no es el sitio.

Aquí ando, todavía, buscando mi sitio. 



13.2.16

Amanha


(Foto: Andrea)

Lloran los indios, los gatos, los canalones, el cielo (o sea lo que se dice llover), todo dios llora. Es una mezcla de pena y de orgullo (con porcentajes diversos, incluso cambiables, movibles) mientras se juntan lo obvio, lo lógico, incluso lo deseable con ese rescoldo ADN de la cueva y la protección de la especie, el cultivo de las esencias y la resistencia al paso del tiempo, al ayayayayay esto es lo que hay y que peso me has quitado de encima que me había cortado a mordiscos la capacidad de pensar para no agobiarme con el recuerdo trasplantado (al ahora) de aquel hotel de Marqués de Pombal con putas en recepción, de aquellos patibularios patilludos de Alfama, con Pessoa escribiendo poemas desesperanzados en los mármoles de un café junto al Río, Amália Rodrigues cantando fados y el ascensor dichoso de las postales, tópicos para defenderme de la realidad que brilla desde el inicio de esta nostalgia ante su ausencia lusa, sus palabras inteligentes, lúcidas, su voz enérgica y las fotografías que me envía y demuestran más que lo que representan, o así.

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