Glup 2.0

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30.9.16

Envidiada Marie



Se herrumbra el ancla melancólica allá en el fondo de anémonas y deformados peces con antenas, un fondo sin luz, sin referencias, con tiburones rastreando entre las piedras pardas, raíces de Atlántidas que no conocimos y el silencio. No se puede descender sin riesgo de colapso en la esperanza, de golpe al esternón de un barco hundido, aquel que transportaba especias, anhelos, esclavos del placer, encadenados, timoneles enfermos de lujuria, marineros con pendientes de coral, corrientes submarinas que transportaban celos, mustios placeres, lentos movimientos de buzos hostiles, de ansia extranjera, caía despacio el imposible retorno, bajo el agua no hay invierno.

Te envidio, Marie, envidio tu mirada limpia, tu candor, la fuerza de mirar el luego, verlo, modelarlo con tesón, con caricias de seda, sin desmayo, ser tú, tan libre, así, como eres.





(Aquí me quedo con la cosa que no he terminado bien el post de hoy. todo sea por la brevedad)




29.9.16

Lánguida Marie




Lánguida Marie, hermosura, imaginas que mi lengua te recorre, te estremeces en el lecho, desmadejada, como náufragos braceamos en el agua lenta y taciturna de un imposible idilio. Dame el confuso sol que nos caliente, el bebedizo que nos vuelva a la infancia, las escenas que guardas en la memoria inquieta, imágenes confusas en el destierro de nuestra distancia. Sentados en el ocaso junto a la fuente de cuatro caños hablamos de tu antigua rabia contenida, del óxido de la derrota, de la victoria de tu constancia, de soledades próximas, de rescatar el mundo sobre el que tenías derecho, de conquistar olores y sabores, colores que te fueron negados. Descubres en un laberinto de emociones el mundo que te era ajeno, descubres palabras que descorren la cortina del placer, aprendes, sientes, vives. No quieres defenderte, no lo necesitas, la epidemia está controlada y miras al destino directamente a los ojos. Erguida en un cerro, cercana, con un estandarte blanco, tu vida te pertenece

28.9.16

Bella Marie



Pasan los días, trastabillados, sin la intensidad ni turbulencia que aventuró el augur. Pasan sobre ascuas, silenciosos, época oscura escondida en un arcón, en los cajones del orgullo herido. Por decisión propia me acomodó en los recuerdos, me enrosco en la prudencia de haber sido, de estar, de saber que detrás de la pared de hoy no hay nada.

Bella Marie, quedándote desnuda aún vestida, mirándome a los ojos mientras el mar furioso se lleva la playa, las marismas, las garzas que anidaban en la bruma, tiendes las manos al sentimiento que nos baña, te das, te defiendes, te bajas del tren en la estación del miedo, levantas murallas ante tu carne despierta, sigues el cauce de la húmeda culpa, no dejas que se enturbie lo que es, lo que fue, antes del miedo, antes de ser otra, la que eras. Eres.

27.9.16

Dulce Marie




Tomo el pulso de este otoño de hojas y ceniza, de árboles muertos y la lluvia, inclemente, azotando los amores rotos, rompiendo la imagen de sueños imposibles, incumplidos, derribándose como un castillo endeble, suena el viento en el bosque de aun septiembre, lo llena de remordimientos agrios, busco el sol en la noche, lo imposible, dioses inquietantes agitando un mundo inseguro, hostil, desde que aprobé el cursillo de genuflexión me duelen los riñones, me duele el alma desde que sé que la tengo, aspiro la fragancia del deseo, una voz inaudible me inquieta, no la entiendo, afilo las orejas y un siseo me vuelve a lo de ahora.

Dulce Marie, no me quisiste nunca, te gustaba, quizás, lo desenvuelto de mis besos, que te cantaba al oído, que te enseñé a jugar al ajedrez, el jaque mate, me enseñaste el cartel de los Beatles de tu cuarto, con naturalidad, llegó tu padre y no pasaba nada, era imposible, bailábamos y esa era la máxima cercanía.

Con todos mis respetos, sentado en el mantel de nuestro ahora maldigo la virginidad que defendías. Cuanto amor perdido, cuanto tiempo derrocado.

Dice la monja que mañana no podremos pasear por el jardín, que está todo encharcado.

26.9.16

Parker y la contradicción.




La mañana es fría, con un limpio cielo azul, el día perfecto para eliminar a Pedro. Como por la tarde no podrá escribir, Parker maquina la forma más elegante de prescindir de quién le inventó. Durante semanas lo ha estado pensando, está aburrido de ser un personaje sujeto al humor del aprendiz de escritor, quiere la independencia, todo el mundo quiere la independencia.

Consulta con personajes de ficción de otros blogs, con protagonistas de seriales, de cuentos, de sueños, de historietas, de comics. Llega a varias conclusiones, necesita una bandera, un himno y fronteras. Tiene el motivo, el hastío por repetición. También tiene el enemigo, Pedro. Solo necesita un arma. Recorre varias armerías y en todas le niegan pistolas, navajas, tijeras. Decide que le matará  a mano. Le esperará escondido en el río, cuando baje a beber se lanzará sobre él y dará fin a esta historia que dura demasiado.

¿Acabará con él?
La solución...pronto.

25.9.16

Parker y la ficción.




La mañana se levanta fría, hasta los termómetros están asustados. Dos personas caminan por la alameda, van muy abrigados, apenas se ven sus rostros. Entre la niebla flota su voz.

Parker: Estoy muy enfadado contigo. Me has inventado como un personaje triste y sombrío, preso de imposibles amores, siempre en el borde de lo inalcanzable, del desamor, serio, circunspecto. La primera parte fue más o menos poética, pero en esta segunda me has vestido con galas funerarias.

Pedro: No te he inventado, chaval, estamos aquí hablando de tú a tú. Tienes derecho a réplica, en general los personajes inventados cumplen sin rechistar  y mírate, aquí, quejándote, públicamente además.

Parker: Es cierto, pero con cautela. Sabiendo cómo eres te creo capaz de borrarme de un plumazo, cambiarme el nombre o el destino, hacerme desaparecer o atribuirme tormentosos idilios con damas imaginarias.

Pedro: No tienes ni idea de cómo soy, eres un presuntuoso, juegas a psi y no te has parado ni un momento a pensar la causa por la que estás aquí.

Parker: Bueno…bien…parece que me atribuyes aquello que temes que se asocie contigo, tu parte gris, lo que puede empañar lo que piensas de ti mismo, romper la imagen que has creado de tu propio personaje.

Pedro: Que no, que no te enteras, Freud de pacotilla, mira, escribir es un ejercicio vulgar, hay millones de blogs, millones de personas escribiendo sus historias, sus aficiones, sus sueños, sus miedos, lo que piensan, sienten, temen, sus opiniones, sus gustos y disgustos, lo que…

Parker: Ya, ya, no te enrolles, calla un poco no me líes, tienes que tener algún problema para estar aquí todos los días…

Pedro: En absoluto, al contrario, estar aquí todos los días me trae algún que otro problema. Pero las alegrías que me da lo compensa. Preocúpate porque voy a prescindir de tu presencia.

Parker: No, si eres vengativo, ahí, escondido en ese glup de las narices y dejándome en primer plano, Parker por aquí y Parker por allá, todos los palos para mí. Tienes que tener algún problema grave en la cabeza.

Pedro: Te estás pasando.

Parker: O en el corazón.

Pedro: Eres injusto.

Parker: Cuando ya no sabes qué colgar en la página me resucitas, me utilizas para compensar tus traumas, tus oscuridades, eres patético.

Pedro: No tienes respeto, eso lo primero. Lo segundo, te la estás jugando, no estoy de humor. Lo tercero, te voy a bajar a los infiernos de una Ofelia que te vas a enterar.

Parker: Uy, qué miedo, cuenta, cuenta lo tuyo mejor y déjate de invenciones, sé valiente, da la cara, escribe con las tripas como te dice M.

Pedro: Lo mío va por un lado y lo que imagino va por otro. Mi vida es tranquila y sin sobresaltos. Escribo para imaginarlos, para pintar el tedio de los días.

Parker: Ya, escribes para liberarte…

Pedro: No.

Parker: Escribes para curarte.

Pedro: Tienes la mente enferma.

Parker: Sí, pero estás aquí hablando con un personaje que tú mismo has dejado en libertad. Tú sí que estás mal de la cabeza.

Pedro: Se acabó, voy a borrarte de todos los post atrasados. Eres un peligro.

Parker: Tendrás que inventarte otro Parker.

Pedro: ¿Borrarte?, no, voy a castigarte con las siete plagas de Egipto, voy a escribir los pasajes más tristes para que estés todo el día lloroso y dando lástima…

Parker: Tus lectores me compadecerán y te odiarán.

Pedro: Vale, se acabó, no saldrás más.

Parker: Tendrás que captar la atención de los posibles lectores.

Pedro: Lo haré.

Parker: No tienes tiempo, andas siempre agobiado para salir aquí cada día.

Pedro: Lo buscaré.

Parker: Algunos lectores me han tomado cariño.

Pedro: Son muy amables, sí, pero ese será mi problema.

Parker: No me borres.

Pedro: Sí.

Parker: Por favor.

Pedro:  Haberlo pensado antes.

Parker:  Por favor.

Pedro:  Bueno, lo pensaré.

 Y las dos figuras se pierden en la niebla de este clima raro de los últimos días de septiembre en el que ya no saben qué decir y buscan argumentos en los planteamientos más absurdos, investigando incluso en la cooperación del otro yo que no es uno pero podría serlo. 
Qué cosas.  




23.9.16

Parker y la ingenuidad.

No amor, como na guerra, nunca oímos o tiro que nos alcanza 



Pasan los días tan rápido que en nada diciembre, verás,  está aquí mismo, Navidad, otro año, otra etapa.

Seguimos soñando que encontramos una puerta que se abre a un mundo nuevo, diferente, luminoso, allí donde seremos felices, un lugar sin cabida para el dolor, las frustraciones, un espacio de amor donde podremos ser nosotros mismos, donde no tendremos tantas obligaciones, donde los días estarán abiertos a nuestra libertad.

Somos de una ingenuidad infantil.

Estas cosas piensa Parker.
Y otras.

Vendrá el frío como un perro rabioso pero como diría el poeta eso solo significa que la primavera está más cerca.





Na viaxe nocturna que emprendemos
polo interior dun corpo diferente
unacto de amor é un fluído urxente

(Los fragmentos de poemas son de Lois Pereiro)

22.9.16

Parker y la realidad.



Fue para Cris (que no recuerdo quién era).




El escenario podría ser New York. O no. Un día, en el museo Guggenheim, Parker acude a la cita con una bella mujer. Se encuentran, se reconocen, se miran, se hablan, educados, correctos, como nuevos/viejos amigos. Deciden pasar al parque cercano (¿Central Park?)

Allí se produce un efecto curioso, están sentados tomando un café y alrededor el mundo se ha parado. El sol anima la escena pero todas las personas están inmóviles. Los dos van dejando sobre la mesa voces, risas, señales de entendimiento, complicidad, confidencias y planos con apuntes de otros caminos sin explorar. Las obligaciones están plegadas en un bolsillo, el reloj está debajo de un zapato, pero está. Suenan las campanas de una iglesia cercana y vuelve el movimiento, los niños juegan, el camarero hace equilibrios con una bandeja, una señora de pelo blanco discute con un anciano con gorra roja que le mira con gesto aburrido, pasan gorriones perseguidos por estúpidas palomas y Parker y la bella mujer se despiden asombrados, ilusionados, admirados porque aún se produzcan milagros. Trenes, barcos y aviones, distancia. Fundido en negro.

21.9.16

Cambio de plano.




.. entre as sabas revoltas
polo feroz presente
de dous corpos que esquecen


Cambio de plano.

La realidad es terca, se impone a las ensoñaciones, a los espejismos, al deslumbramiento ocasional de soles de otoño. Al final siempre llueve, hace frío, truena, nos quedamos tiritando, ateridos en la intemperie del invierno, de nuestra verdad.

Sin embargo.

La realidad viene impuesta, por utilizar un término suave, nos encorseta, nos aprisiona, nos ahoga, nos deja a los pies de los caballos de la mentira propia, estamos encarcelados en nuestra realidad. Ahora bien, al menos parte de ella la construimos nosotros mismos, la envolvemos de esperanza.

Pues eso.


Namorado outra vez
do amor que levo dentro
a sede enfurecida dun futuro...


(Los fragmentos de poemas son de Lois Pereiro)


20.9.16

Suena el teléfono



-¿Dígame?
.
-Sí, soy yo, ¿quién es?
.
-No, no reconozco su voz.
.
-Perdone ¿es una broma?
.
-Le he dicho que no conozco su voz.
.
-No, no recuerdo a ninguna Carmen.
.
Vale, te tuteo, pero no sé quién eres.
.
¿Qué? No, no recuerdo haberme acostado con ninguna Carmen hace cinco años. Tengo mala memoria pero lo recordaría
.
Oye, ¿quién eres?, me estás tomando el pelo, ¿no?
.
¿Sí, sí?



-Hola, Carmen.
.
-No, aún no te recuerdo.
.
-Es muy tarde, como se te ocurre llamarme ahora.
.
-Tampoco yo puedo dormir.
.
-Creo que te lo has inventado, no recuerdo haber dicho que te quería. Te aseguro que no sé quién eres.
.
-No te estoy llamando mentirosa pero quizás lo has imaginado. ¿Dónde vives?
.
-No llores.
.
-Intenta dormir.
.
-¿Carmen?




-Buenos días, Carmen.
.
-Sí, tranquila, estaba despierto.
.
-¿Cómo?
.
-Ya, no, no te preocupes.
.
-Lo entiendo, sí, no era yo, de acuerdo, me has confundido con otro.
.
-En serio, no pasa nada. No, no creo que estés loca.
.
-La verdad, casi te había recordado, hasta me hacía ilusión.
.
-Bueno, pues encantado, que te vaya bien.
.
-Adiós.




-¿Dígame?
.
-Sí, soy yo, ¿quién es?
.
-No, ya tengo ADSL, no me interesa.
.
-No, muchas gracias.
.
-¡Le he dicho que no me interesa!

19.9.16

Parker da vueltas sobre el agua de barro.



Parker da vueltas sobre el agua y el barro, camina entre las olas de su tormenta, pliega y despliega su alma, los lugares que conocía, el viento, algunos nombres escondidos debajo de una piedra negra, el encanto de una voz familiar, sus propios pasos penitentes, el infinito se reduce a estas inútiles horas, nada, la vida es un tormento ciego, el desamor. Suena el teléfono.

18.9.16

Parker está solo




Parker está solo, desventurado al borde de la quiebra, del no va más, del sufrimiento de las rosas, de las espinas en el exilio, de no ver a quién ama, está aquí y allí, en ningún lado, sin horizonte, sin brújula, estepa infinita, una voz, su voz, llenaría de hierba y flores este desierto de hielo, mirando como un perro a una luna que asoma en otro universo, astronauta girando en el misterio, las manos acariciando las sílabas, una a una, llamándolas, convocándolas, exorcismo de extraer luz de la sombra anidada en lo profundo, sin alas, deshojado, un penitente sin gusto por la vida, una estatua de sal, petrificado en el encanto sin música, ni playas, ni damas con sombreros imposibles. Suena el teléfono.

17.9.16

Angelina Gatell


Qué inaudita tu voz, qué misteriosa
la reverberación de sus metales,
el rastro que dejaba en la arboleda
apócrifa del aire.
Era como
un suavísimo adorno
de la tarde inclinada sobre el río,
cayendo nota a nota en el acero
intranquilo del agua.

Y yo como naciendo en una
dimensión ignorada de mí misma,
todo lo más augurio, nebulosa,
girando en el espacio, extraviada
en el dulce dominio del asombro,
respirando palabras como flores
confusamente abiertas
y en los parterres de la tarde.

                       (Amor, no entiendo lo que dices.
                       Sólo sé que me duele…)

Angelina Gatell

Parker tiene las pupilas dilatadas.



En la tarde descabalgada, las pupilas de Parker se dilatan buscando resquicios de luz, los oídos se afinan presintiendo la llegada de pájaros nocturnos, los pensamientos se adelgazan, el aburrimiento está sentado en una butaca verde, el día inanimado tiene una quietud de voces mudas, las horas se tapan la boca con las manos, hay plumas de pavo real esparcidas por el pasillo, la libertad es no hacer nada y saberlo. Suena el teléfono.

16.9.16

Parker conoce cada lágrima derramada sobre el aceite de la noche.



La puerta tiene cerraduras made in China, Parker conoce cada lágrima derramada sobre el aceite de la noche, los círculos concéntricos desde las venas inflamadas, minutos de brea cuando dan las doce, las luces apagándose en los rascacielos de la ciudad que ama, jamás ha traspasado sus límites, el arrabal que deja paso a la nada, acaricia banderas a la deriva, se columpia en un vaivén de pensamientos incautos, las farolas iluminan el lamento de los jóvenes con un sueño incrustado en la sien, el paso cauto de las niñas que quieren ser bailarinas cuando descienden por escaleras de aire, en la pared de la cocina se superponen los números de teléfono escritos con lápiz rojo, nombres borrosos al lado, saber lo hecho, estar reclinado en un lecho frío, como un náufrago, como un pez con los dos ojos en el mismo lado, no dormir. Suena el teléfono.

15.9.16

Parker en el Mont Blanc.




Un caballo ciego pasta en el prado, las campanas están mudas, hay un resplandor de ciudades cercanas, hay perfiles que juegan en el aire y desaparecen, hay miedo en el arrabal.

Es así, Parker recibe una pluma Mont Blanc como reconocimiento a su fidelidad y de inmediato se abre la puerta del infierno, comienzan a salir diablos de colores y la vida se llena de plantas carnívoras, dolor, ceremonias con sacerdotes pasados de moda, liturgias tan repetidas que se desconecta, quita el sonido y los labios del cura se mueven en un aire quieto y denso, aburrimiento del castigo eterno, suplicios al borde de…alto, que paren las máquinas, lo que ha ocurrido es un atentado a la lógica, a lo que es, tan difícil de comprender, de aceptar, tan fuera de la razón, en la pared, junto a los otros ¿fue ese? no, era más alto, hijos y nietos, sin paráfrasis no hay manera de entender esta confusión, la locura. 

Una música de humo, pasos, golondrinas, el pasado como un árbol seco, llegan con antorchas los recuerdos. Por el cielo corre la cortina de la noche, Parker se apresura, cruza el puente, sin detenerse toma su vida al pasar y sigue.

-Mañana lo pensaré, mañana- decide.

14.9.16

Parker y Kierkegaard


Kierkegaard mantenía que la filosofía sistemática no sólo impone una falsa perspectiva de la existencia humana, sino que también, al explicar la vida en términos de necesidad lógica, se convierte en una manera de evitar la elección y la responsabilidad. Creía que los individuos crean su propia naturaleza a través de su elección, que ha de hacerse sin el peso de normas universales y objetivas. La validez de la elección se puede determinar tan sólo de una forma subjetiva. 

Un tema que advierte en la filosofía de Kierkegaard y que ejemplifica o ilustra su empeño por reflexionar sobre lo concreto de la existencia humana es la distinción o caracterización que hace de los tres estadios de la existencia. Este tema está ya esbozado o desarrollado en varias de sus obras, pero sobre todo en Estadios en el camino de la vida publicada en 1845. Según Kierkegaard, para que el hombre transciende de la universalidad a la pura individualidad, debe superar los 3 estadios en que transcurre la vida del hombre, determinados por una especie de movimiento dialéctico, distinto del hegeliano en el que la polaridad entre 2 elementos contrapuestos se mantiene siempre, a pesar de que la vida del hombre se centre en uno de ellos.

a) En el estadio estético (existencia), el hombre se conforma con una vida placentera exenta de dolor y de compromiso. La preocupación aquí es arrancarle a la existencia el máximo placer posible, aunque después desemboque en la nostalgia, la insatisfacción o el anhelo de vivir pasados goces.

b) En el estadio ético (ser en sí), el hombre se afirma cada vez más en el amplio tejido de las relaciones humanas, el hombre descubre en sí mismo la verdad, que es la subjetividad (individualismo). En este estadio se manifiesta el sentimiento de responsabilidad ante compromisos adoptados. El individuo se decide por el matrimonio, por una profesión o una actividad social, etcétera.

c) El estadio religioso (transcendencia) al que se llega mediante una relación subjetiva muy personal y autentica con Dios por medio de la fe. Representa el paso definitivo que tiene que dar el hombre. Solo si renuncia a sí mismo, para superar las limitaciones que la realidad le impone, accede a lo transcendente, a Dios, y a la verdadera individualidad.

Kierkegaard toma al hombre como el único eslabón entre los 3 estadios. En el hombre hay un tercer elemento que es el espíritu, que le permite hacer uso de su libertad para escoger entre las posibilidades que se le ofrecen y así proyectarse hacia la temporalidad, hecho que conduce a la nada y origina la angustia, o bien hacia la eternidad, en cuyo caso el espíritu se manifiesta en equilibrio. 


Desde el jueves pasado Parker está encerrado en su propia mazmorra. Algo ha ocurrido de lo que no puede hablar, un suceso que le atormenta y hiere. Está encogido, anonadado, incapaz de comprender el alma humana y sus alteraciones. Sabe que la palabra, el diálogo, la medicina, el amor, pueden paliar los sufrimientos pero en esta ocasión no ha sido así. Un acto dramático gira en su cabeza, le obsesiona, le hace plantearse la vida, mirar de frente a la muerte. Camina por las calles, ausente, intuye que solo el tiempo podrá curar su dolor. 

13.9.16

Parker en la pérgola.



Llueve y llueve, aquí hay hojas secas pero no olvido.
A lo lejos alguien grita que el otoño llega.
Con cuidado, Parker deja su vida sobre una piedra y cruza el puente para verla desde el otro lado del río.
Por el cauce bajan presagios y luces.
Se sienta y acaricia el musgo de la memoria. Apenas distingue el tiempo de antes, los pensamientos de ayer, los momentos que pasaron.
Llega un pastor arreando a las sedientas vacas del atardecer.
Quedó el amor desparramado entre guijarros, lo recorren insectos que suben por los muslos de la añoranza.
En el bosque cantan alondras que no puede ver.
Desde este lado apenas puede distinguir la otra orilla, allí donde está su vida, tiritando, sola. ¿Eso ha vivido?, ¿ese es?

-Piensa, Parker, piensa, reflexiona, ese eres tú.-dice una voz.

Cae la noche, sigue lloviendo.

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