27.7.17

De la inercia.



Es difícil escribir sin inercia.
Sin entrenamiento.
Sin sentimiento.
Con el cuerpo y la cabeza en otras historias.
Estoy de vacaciones y quiero decir exactamente eso.

Podría escribir ahora sobre  Marc Bloch, por ejemplo, o copiar una frase de Erich Auerbach "…nuestro tiempo prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser...", o decir como Henri Barbusse que “el día está lleno de noche”, pero no sería cierto, no, esta realidad de agosto me abraza, seductora, me lleva de día en día, aprendiendo, gozando, llenándome de alegría, descubriéndome.

Es decir que al regreso espero reinventar mi escritura, renovarme, cuando estén llenos los arcones de las experiencias de este mes insólito, rico, hermoso.

Pero ahora estoy de vacaciones y quiero decir exactamente eso.


26.7.17

Tom Sharpe



Tom Sharpe me gusta, sus novelas me divierten, son de las pocas que me hacen reír mientras leo, por cierto las he leído casi todas. Son ágiles, divertidas, inteligentes, con personajes al límite,  mucha imaginación e ingenio para resolver situaciones  desmadradas que se complican a cada página.

La gran pesquisa” no es de esas, mi opinión es que no es de las mejores. No sé si en esa crítica al mundo editorial se perdió pero los personajes no acaban de enganchar, la trama es confusa o quizás es que esperaba más de lo que he leído. Me ha dejado frío. 


25.7.17

Parker y un puzle.



Parker no se lo explica, algo está mal, no funciona, en el reverso de la caja lo decía claro, instrucciones, puzle de piezas negras,  cinco mil, al terminar se iluminará,  lleva varios años componiéndolo, duro trabajo, ha dedicado una habitación solo para eso, ahora que está a punto de acabarlo advierte que faltan piezas, varias, que le han engañado, que jamás tendrá luz,  que no puede reclamar porque la tienda donde lo compró cerró hace años, nadie responde en el número de teléfono de su moleskine, el borde del ridículo está en esa decepción, ¿a quién se le ocurre?, perder el tiempo en juegos de niños, ingenuidad congénita,   se enfada, da una patada a la mesa, vuela lo ensamblado, se desbarata, desde la puerta alguien le mira meneando la cabeza, quizás Parker deba cambiar la cerradura. O de aficiones.


24.7.17

Solo esta noche.


No lo niego, en aquel tiempo solo pensaba en follar. Vale, estaba Mary, pero siempre volvía del hospital cansada, agotada, todos los días. ¿Qué?, estoy de acuerdo, no estuvo bien. Empezamos como en un juego, entre vecinos. Ya, sé que eso es peor, traicionar la confianza, lo pensé la primera vez pero fue un polvo tan de otro mundo que lo olvidé pronto, el remordimiento. Aquello duró poco, cuatro meses, bueno, seis, siete, no sé. Se ha enterado ahora, Mary. Lo sé, fui un cabrón. Déjame en paz, ¿a ti que te importa todo esto?. Disculpa, estoy nervioso. ¿Puedo quedarme en tu casa?, solo esta noche, una noche, te lo juro. Oye, oye… ha colgado, cagüen todo.


23.7.17

Tumblr

No lo pienses más


No es una máquina infernal.


No le des la espalda


Mira


Mira cómo mira








No lo pienses más


Salta aquí


(Click)

Tienes 17.000 fotografías donde escoger.
Alguna te gustará ¿No?






22.7.17

Músicas diversas

Lo bueno de los gustos es que cada uno tenemos los nuestros y así no hay discusiones (aunque dicen que “hay gustos que merecen palos”). En música las opciones son tantas, tan diversas, que es difícil no ponerse de acuerdo, siempre hay alguna canción, algún cantante que nos hace coincidir.

Mis gustos en música son amplios, comparto hoy estas canciones no habituales de radios y guateques que espero gusten a alguien. Tienen letras que hay que escuchar con atención.
1.      

      Osiris Rodríguez Castillos (Montevideo, 21 de julio de 1925 — 10 de octubre de 1996) fue un poeta, escritor, investigador, compositor, cantante, instrumentista y luthier de Uruguay. Está considerado como uno de los pilares del folclore de su país. (https://es.wikipedia.org/wiki/Osiris_Rodr%C3%ADguez_Castillos)


Entre su abundante trabajo están estas “Decimas De Jacinto Luna” que interpretó magníficamente Alfredo Zitarrosa pero (mis disculpas a Uruguay) he escogido la versión de José Larralde.





¿Qué he sacado con quererte? Se pregunta “la Negra” Mercedes Sosa en esta canción de Violeta Parra (https://es.wikipedia.org/wiki/Violeta_Parra). Un lamento que no deja indiferente, con versos dolorosos, de amor, que nos hacen sentir. 

 No se pierdan esta versión de Raphael en 1975 (https://www.youtube.com/watch?v=u8nD4zuAFdg





Han pasado más de 50 años, The Beatles lanzaron otra obra maestra “Revolver”. A buenas horas voy a descubrir algo nuevo pero, mira, mira, este "Tomorrow Never Knows" final del disco, sigue siendo tan novedoso, moderno y original como entonces ¿o no? 


 “… la experimentación en estas canciones apareció eclipsada por Lennon en "Tomorrow Never Knows", una de las primeras canciones psicodélicas de su género en grabarse en aquella época. Este tema también fue pionero en técnicas innovadoras tales como la guitarra inversa, los efectos procesados, la grabación vocal y el serpenteado de cinta. Musicalmente, se basó casi exclusivamente en un solo acorde, y la letra fue inspirada por el libro de Timothy Leary The Psychedelic Experience: A Manual Based on the Tibetan Book of the Dead, aunque el título también pudo provenir de un juego de palabras de Ringo Starr…” (.https://es.wikipedia.org/wiki/Tomorrow_Never_Knows




 "Uno más, tal vez, en la emoción de esa especial canción por bulerías que se convertiría en himno, el ‘Adiós tristeza’, de Nicasio Moreno, que abría el disco Jerez-Xéres-Sherry (1998)"


Tomasa Guerrero, La Macanita.








Por último, por hoy, estas dos señoras que no solo cantan así sino que se divierten.
Karina Gauvin, soprano
Marie-Nicole Lemieux, contralto



Pues eso, que es julio y qué quieres que te diga, a mí de música casi todo pero esto es un blog y viene quién viene. Que me puedo extender pero total...En cualquier caso quedo a los pies de su señora o de su señor, es decir que pidan, pidan. 


Esto...que lo iba a dejar y he encontrado esta maravilla. Disfruten.

21.7.17

Elección.


Los que no supimos, los que no pudimos, los que no quisimos, ahora es imposible, solo queda sujetarse fuerte a la madera y no perder el equilibrio.  

20.7.17

Imposible vivir así



En aquellos finales de los setenta no todas las películas que se estrenaban en el cine Buenos Aires de Bilbao, al lado de Telefónica, eran buenas, aquella sí, The Last Waltz. Salí del cine fascinado, consciente de haber presenciado algo mágico, otra dimensión, un hito, una revelación, un milagro. En cuanto pude me compré el disco triple (edición limitada a 5.000 ejemplares, tengo el 4923). La música que hacían The Band y sus amigos  me ha acompañado como banda sonora desde entonces.



Por la película y lo que he leído después pensaba con ingenuidad que conocía algo de aquella despedida. Error. El año pasado en la fortuna de Frías comprobé que no. Después,  en diciembre, en la presentación de “Imposible vivir así” supe que no sabía nada. Y ahora que he leído el libro sé que soy una persona afortunada. ¡Qué delicia! Miguel López ha escrito una biblia, un documento imprescindible, ameno, ágil, un regalo para los que amamos la literatura y la música. He disfrutado con cada información, con cada anécdota, con cada chascarrillo, con esos toques cultos de poetas (…no corras. Ve despacio, que donde tienes que ir es a ti mismo…Juan Ramón Jiménez), me he sorprendido, emocionado, he sentido pinchazos en la nuca, un nudo en la garganta, ganas de bailar, de cantar, de reír, de saltar por estar viviendo esta época de luces y sombras, pero con música.



Solo puedo añadir dos cosas:una, compren el libro, léanlo, les hará felices, seguro; dos, Miguel, eres un fenómeno, has escrito una obra de arte, solo superable por lo grande que eres como persona. Me emociono.

19.7.17

Avispas.


Estas cosas les suelen pasar a otros. Esta vez no. Un fastidio. Con esto de los calores dejé una ventana abierta, entró una avispa y se aposentó en el techo, cabeza abajo. Intenté hablar con ella pero o no me entendía o se hizo la loca,  no le presté más atención, ya se iría. Ingenuo de mí, al día siguiente, miércoles, entró otra. Todo esto lo cuento porque los periódicos dicen que son, no sé si asiáticas o asesinas, algo de eso, peligrosas, para avisarles, a ustedes. Resumo, vinieron más, muchas, el nido creció hasta ocupar medio salón. La verdad es que sin contar la reducción de espacio habitable (por mi familia), las avispas no molestaban demasiado, iban a lo suyo, entraban, salían, hacían zuuuum (esto era lo más fastidioso, el zumbido nocturno). Me acostumbré a ellas. El viernes vino la Reina y todo cambió. En casa no tenemos tradición monárquica pero le dimos una oportunidad. Al principio nos costó adaptarnos al protocolo y eso pero la cuestión es que esta Reina se comporta con elegancia, habla con fluidez de temas diversos, de que no tiene Rey, de las horas extras de los zánganos, de que la Abeja Reina es plebeya, le sugerí no tocar lo de la política y a cambio ella se comprometió a reducir los zumbidos en la madrugada. Qué quieren que les diga, el nido ocupa media casa pero hemos cogido cariño a esta Reina, qué maja. Aquí siguen, las avispas.






Bomberos de Bilbao retiraron 464 nidos o enjambres de abejas y avispas en 2016, y en lo que va de año llevan 56



(Sí, sí, hemos avisado a los bomberos pero no acaban de venir, es una plaga, ¡Socorro!)

18.7.17

Cuestión.



La cuestión no es llegar a cota tres o cuatro, incluso a cinco, la cuestión es que no hay cuestión. Esto se sabe cuándo después de pelear contra tantos, en la lucha contigo mismo, pierdes. No es una rendición es una constancia, no es una contradicción es una evidencia, no hay eco al aullido, una cuestión de tonalidad, de vibración, de haber nacido en el campo y llevar los ojos anegados de bruma.Es así, te conviertes en un adicto a la melancolía, guardas los sueños y la nostalgia en una caja con arena y paraguas negros. Al subir la marea de los dolores a domicilio contemplas la belleza desde la altura, ves las luces de la bahía y detrás, no tan lejos,  la  frontera entre convertirte en obsesivo compulsivo o en neurótico obsesivo. No sé si se pueden ser tantas cosas a la vez pero, en resumen: estás perdido, chaval.

17.7.17

Parker y el movimiento continúo.



Parker ahora tiene tiempo y mira alrededor para no mirarse.
En la noche sobresaltada está tendido sobre recuerdos en blanco y negro, hay fotografías colgadas de las ramas de un eucalipto, caras que hablan,  no puede escucharlas, a eso de las cinco y veinte de la madrugada los perfiles se desdibujan.

Sus noches son dolientes, profundas,  oscuras, desnudas, piensa en momentos que se desgajan, le duele la piel, se avergüenza de la ira, del rencor, añora la dulzura, cuando era dueño de su risa.

Su oficio es la melancolía, no se reconoce en la piel marchita, en el clamor del espejo. Se ha apuntado a un cursillo de renacimiento, es una asignatura que no domina, posiblemente suspenda.

Ahora que tiene tiempo Parker no sabe dónde tirar la piedra.


 Renacimiento
  1. 1.
    Acción de renacer un ser vivo después de la muerte real o aparente.
  2. 2.
    Recuperación de la fuerza, la energía o los ánimos de una persona o de la vigencia e importancia que una cosa había tenido en otro tiempo.

16.7.17

Figuras ocultas.


Algunas críticas.



  • "'Hidden Figures' es bastante predecible y contiene pocas revelaciones, pero aun así, su astuta habilidad para remover el corazón con su empoderador mensaje es sorprendentemente convincente y alegre" 
Estoy de acuerdo con todas las críticas.
Me ha gustado aunque me parece demasiado blanca, la realidad seguro que fue mucho peor.
Magnifico documento sobre una época y sobre la superación personal de mujeres que tenían todo en contra excepto su capacidad, su fe en ellas mismas, su tesón, su trabajo, su inteligencia, su voluntad, Admirable.




Olive Kitteridge



Olive Kitteridge es una miniserie de TV de 4 episodios (2014) basada en un premio Pulitzer de Elisabeth Strout.

Todos los actores están magistrales, pero la protagonista, Frances McDormand, da una lección de interpretación.

Con una fotografía cuidada, este drama intimista, inteligente, sin demasiado aspaviento, sensible, con toda la emoción,  habla de personas normales, de la gente de alrededor, nosotros, del amor, de la familia, de la vejez, de la muerte, de la Vida.  Me ha cautivado.

Director: Lisa Cholodenko
Guion: Jane Anderson (Novela: Elisabeth Strout)
Música: Carter Burwell
Fotografía: Frederick Elmes


2015: Emmy: 6 premios incluyendo Mejor miniserie de TV. 7 nominaciones
2014: Globos de Oro: 3 nominaciones incluyendo Mejor miniserie o telefilm
2014: Satellite Awards: Mejor miniserie de TV & actriz (McDormand)
2014: Sindicato de Directores (DGA): Mejor director (Miniserie/Telefilm)
2014: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión adaptado (formato largo)
2014: Sindicato de Actores (SAG): Mejor actriz (Telefilm o Miniserie) (McDormand)

15.7.17

Parker en sábado.



Parker está escuchando “Lovers of the sun” de  Jayhawks, bonita, con coros y eso. Aunque es hombre puede hacer dos cosas a la vez y también lee a Jo Nesbø (se pronuncia  juː ˈnɛsbø), un escritor noruego de novela negra, con un estilo original, crudo, que engancha. Pero, atención, sobre todo está pensando en Ella, imaginando qué hará o qué no hará. Esa mujer vive en una tierra en la que hace mucho calor, en la de él también pero no tanto. Parker mira el mapa de la península y justo el borde superior tiene un color más claro, ventaja de vivir junto a un mar que se enfada enseguida a nada que sople el viento o lo de las corrientes submarinas, también lo del Neptuno irascible, una suerte ¿no?. El caso es que es sábado (me parece, ¿sí?, este hombre no sabe ni en qué día vive) y siguen separados, pero solo por los miles de kilómetros, aunque su cabeza está aquí (sabía que la había dejado en algún sitio) su corazón está ahí, con ella. Le manda un imaginario beso con los dedos mientras sale a correr entre la insólita brisa de julio.



Dos días después –la distancia, tú sabes- llega a los labios de Ella. A buenas horas, Ella ya tiene otro novio, Parker está en la inopia.

14.7.17

Mary Tribune.



El gran momento de Mary Tribune

POR JUAN TALLÓN 

Lea El gran momento de Mary Tribune. No es una novedad editorial. No está de moda. No habla de ella ningún periódico. No se encuentra en la mayoría de las librerías y hay que encargarla. Tiene ochocientas páginas. Da igual. No pierda un minuto en este blog. Abandónelo. Márchese. Adquiera ese libro y olvídese de todo, de su trabajo, de su familia, de que tiene que hacer la comida… Chorradas. No serán tan importantes esas cuestiones de vida o muerte, supongo, al lado de comprender que lo que está pasando hoy en este país es sólo lo que pasó anteayer, hace treinta años, hace un siglo… En menos de un mes se cumplirán veinte años de la muerte de Juan García Hortelano, y como sabe, aquí se regresa a los autores muertos no tanto porque tengan cosas interesantes que mostrarnos, precisamente a pesar de estar muertos, como porque den pie a celebrar una efemérides. Nos gustan las cifras redondas. Es una manía incurable. No importa. Lo importante es que usted lea El gran momento de Mary Tribune, y punto.
El narrador de esta novela relata la irrupción en su vida, una noche tonta, como tantas, de Mary Tribune, una norteamericana excéntrica y millonaria. En ese momento comienza un descenso, en espiral, hacia una vida vacía, repetitiva, en la que el círculo de amigos del narrador y la protagonista viven en el abismo, de fiesta en fiesta, como si siempre fuese la última noche y no hubiese más esperanza que la bebida. La historia semeja trivial: horas de trabajo en la oficina, juergas, sexo, pasiones, controversias bobaliconas, whiskys, criadas. En general, mucha bebida. Se trata de un elemento dominante en la narrativa de Hortelano. Cada vez que sacaba nueva novela, Juan Benet siempre le preguntaba: «¿Esta vez ganan las duchas o los whiskys? Porque hay que ver la cantidad de duchas y whiskys que toman tus personajes…»
Pero la vida se esconde justo detrás de eso. García Hortelano, mientras detalla los días del narrador de la mano de Mary Tribune y sus amigos, no hace sino mostrarnos los sueños de gente acomodada en un país lleno de calamidades. Estamos en la España franquista. Pero de alguna manera, si conseguimos leer el libro por la parte trasera, también estamos en la España actual, por cómo se retrata la desolación de la sociedad mientras individuos con el sustento asegurado se preocupan sólo de tener los vasos llenos.
El gran momento de Mary Tribune nos habla de la vida desesperada, del amor desesperado, de los sueños desesperados, donde todo huye y se pierde para siempre, empezando por los sueños, el amor, la vida. Bajo las horas de un oficinista, sus borracheras, su vida disoluta, en fin, está la definición de nuestros tiempos. El mundo está en una fase en la que todo se diluye, suprime, recorta. Vivimos una gran confusión, efecto de una gran resaca, y no entendemos nada, salvo que debajo estamos los de las calamidades, y ahí arriba, inmunes a la hecatombe, los de la fiesta perpetua. Por eso se impone leer a García Hortelano, y dejarse de hostias.

Con Mary Tribune nos ofreció el mejor de sí incluso. Era 1972. Lo bueno había comenzado a darlo antes, con Nuevas amistades. Aquello fue en 1959. Acababa de ganar el premio Biblioteca Breve. Arrancado del anonimato con un telegrama, llegó al aeropuerto de Mallorca para asistir a la ceremonia vestido con un traje a rayas oscuro, cuello de la camisa almidonado, corbata triste y bigote espeso. En las escaleras del avión esperaba por él Carlos Barral, que al contemplarlo, comentó asustadísimo con López Pacheco: «Creo que le hemos dado el premio a un guardia civil». Algunos años después, García Hortelano le concedía parte de razón a Barral. «Yo siempre tuve una pinta infame. En cambio, cuando aquel día de 1959 vi a Carlos en el aeropuerto, él ni siquiera me pareció un editor, tenía la camisa abierta, unas cadenas de oro, estaba moreno… A mí, en realidad, me pareció un legionario». Insisto, abandone este blog. Llame a su librería. Déjele a la familia una nota manuscrita. Comprenderá a la primera de que va este asunto.


13.7.17

Carta a una princesa desencantada.



Érase una vez una princesa que vivía en un reino donde no se ponía el sol. Bueno, quizás se ponía pero siempre le pillaba dormida y no se enteraba de la luna ni de las estrellas fugaces. Mirándolo bien esto puede ser bueno, ver lo que quieres ver, una opción, una selección de los fenómenos naturales.

No quiero empezar el cuento por el final ni llenarlo de spoilers pero, entre nosotros, la princesa había veces que se hacía la dormida y entre las pestañas era capaz de distinguir la Vía Láctea, Ganimedes y los cuartos menguantes. Lo que quiero decir es que la princesa lo era por tradición pero no se chupaba el dedo excepto algunas noches en las que no podía dormir.

A lo que íbamos. El reino ese que hemos dicho era de colores, de todos los colores, una especie de muestrario interminable de Pantone. Estuve allí una vez y pude comprobarlo, una pasada. La princesa iba del amarillo pistacho al 19-1664 en un tris tras, no era caprichosa pero sí selectiva y sabía lo que quería aunque a veces quería lo que otros querían y así no hay manera de gestionar un catálogo.

Lo que sigue no es para infantes, tápenles los ojos y los oídos si tienen alguno cerca, métanles al cuarto de las escobas, un ratito, lo cuento y ya.

Resulta que sobre el reino de colores apareció una nube. Parece que va  a llover –pensó la princesa, que nunca veía los telediarios y no se enteraba de las predicciones meteorológicas. 

Y así, tipi tapa, la nube empezó a crecer, negra, tóxica, radioactiva, maligna, creció y desencantó el castillo, a la princesa y diluyó todos los colores.

Parecía que se acababa el cuento, no, la nube sigue creciendo pero en algún momento tendrá que parar, digo yo.

La princesa está en un balcón intentando ver el horizonte entre la bruma.
La princesa está desencantada pero le cantan los juglares, hay un pájaro en el tendedero, se mira en el espejo sincero y ve a una mujer tan bella que le da fuerzas para buscar la salida de la sombra.

No creo en las hadas, la verdad, pero me da que la princesa tiene una que le comunica con otro reino, de solo cuatro colores pero sin nubes, aunque llueva.


La princesa desencantada ha dejado de llorar. 

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