31.8.17

Antigüedad



Pasando la mañana. En un app de la tableta encuentro textos antiguos, muchos, muchísimos. ¿Son míos? No los recuerdo. Los leo, algunos. Sí, son míos. No sé cuando los escribí. Me gusta lo que (me) leo. Es igual, solo a mí me importa. Hay actividades que son personales por mucho que uno/a se empeñe en compartirlos. ¿Significa eso que es un trabajo inútil? no, en absoluto. Me lo dijo Izan el otro día mientras comíamos una merluza deliciosa, a la vasca, cocinada por una vasca (lo matizo por si alguien se quiere apuntar a la próxima)...esto ¿qué decía? Ah, ya, que decía Izan que en mi caso escribir me salva. Prefiero no profundizar, prefiero quedarme en que me gusta y que, quizás, me libera. Tampoco es cosa de cargar un lado de la balanza y sí de apuntarse a lo diverso, de caminar mirando bien el camino para no tropezar que está la cosa complicada y se anuncian lluvias torrenciales y no acaba  de salir el sol que prometían y aquí estoy sin saber si voy o si vengo pero sé que por mucho que lo dilate tengo que volver. Ay. Eso, que me han gustado mis escritos antiguos. Seguiremos informando.

30.8.17

Día 30



Día treinta y esto no hay quien lo remedie, desde la cama, medio dormido, contando las horas, las nubes, los kilómetros de regreso y recitando los números rojos. Eso. Que escuchaba unos ruidos insólitos, el roce inquietante de algo que no conocía. Abrí la puerta de la habitación  y la casa se había llenado de karramarros de la urgencia, del miedo, del ya veras lo que te espera. Me desperté, claro, lógico, cómo seguir dormido con aquel peligro, que no era broma, que eran cientos de bichos ras, ras, ras, tratando de llegar hasta mi cama, de trepar por las sabanas, no sé yo si intentando pinzarme el alma, el poco estímulo que me queda para seguir aquí, mirando al cielo por si sale el sol y me permite el último paseo Langosteira, el último baño en agua gélida, el gin tónic mientras se pone el sol, los placeres del silencio, de la soledad, del arroz con bogavante, no te enrolles, se va agosto y estamos vivos, disfrutemos cada hora y luego otra, todo se va por esta rendija que es la vida. No tenía nada para hoy y me apresuro en esto, ya ves, me iba en un rato pero me quedo, que bien.

29.8.17

Kees Scherer


Te pongas como te pongas la playa seguirá estando ahí.
Me da que tú no. 
No te preocupes, solo faltan once meses y tres días para que puedas volver.
Consuélate con estas fotos de Kees Scherer.






28.8.17

De alguna manera


Asco. Veo a esos personajes en la pantalla del televisor, grrr, a mí lo que me dicen es que de alguna manera hay que comer, ganarse el pan, la manduca pero no puedo soportar tanta bazofia, tanta suciedad porque de alguna manera quiere decir esto que todo vale y es que a mí lo que me cuentan es que sí, que a algunos sí, que aquello de ganarás el pan con el sudor de tu frente es solo para los que no saben hacer otra cosa, que se puede vivir del chisme, de la exageración, de la mentira, de hurgar en la basura de los demás, en la propia, de desnudar las miserias de los otros y la propia, de alguna manera no hay vergüenza, no hay pudor, todo vale, a mí lo que me cuentan es que de alguna manera me resulta bochornoso ver a señoras y señores de una edad aplaudiendo y jaleando los más bajos instintos, el linchamiento, lapidar a personas indefensas, arrastrar por el barro de la maledicencia a todos aquellos señalados con la cruz, a mí lo que me cuentan es que estos personajillos que salen en la pantalla del televisor son zafios, incultos, crueles, gentes que no se sabe cómo pueden vivir de esto, así, con la cantidad de mujeres y hombres ejemplares que pelean con la vida, que se buscan las alubias cada día, grrr, de alguna manera, bueno, a mí lo que me cuentan (lo lamento, no puedo revelar mis fuentes). Mucho asco.

27.8.17

Ultimo domingo de agosto




Aunque estoy tostado como un hindú, me duelen las ingles, se me altera la cicatriz de la operación de apendicitis de 1975, por consiguiente sepan ustedes que si nadie lo remedia agosto se esconderá entre nubes y tormentas, o sol, es igual, vendrán septiembre, enero, otra Semana Santa y seguiremos compartiendo palabras que se enreden sin saber muy bien si sirven o son guitarra, barro, ingenio, ideas que se amontonan o se esfuman en jardines que pasarán del verde al amarillo y así, sin trascendencia, sin herencias ni transeúntes que exijan su derecho a yo primero, indiferentes, ya ves, a nadie importa la sucesión, la organización, la seducción, pájaros, lagartos, grillos, náyades, todo revuelto, un busto en un nicho, un pórtico anegado, un romántico colgado del mástil de banderas que ya no, la mirada saciada, las urnas preparadas para octubre y solo importan las fiestas, que te vean, la vanidad, el boato, un báculo, decir por decir, la hierba se ha vuelto mármol y los faunos están pensando en operarse no vaya a ser que les cambien a la fuerza por leones, por grifos o por eunucos, dragones y nigromancia, un espejo traidor, el desconsuelo, grillos, la resurrección de la carne, musgo, sexo, esto no hay quien lo pare, se va agosto, aprovechen las horas y el dinero, reserven algo para gasolina y la parada en algún bar de pueblo para comprar chorizo y almendras, un respiro, no se equivoquen, la vida seguirá, quizás la de ellos, los obstinados, los que vencieron, mientras tanto nosotros, los de entonces, los de siempre hablaremos con piedras en la boca justo en el borde de un abismo oscuro esperando la mano que nos empuje y fin, no somos nada.


Paco Pomet.







26.8.17

Casón


El Cason fue un carguero de bandera panameña botado en 1969, que el 5 de diciembre de 1987, mientras navegaba frente a las costas gallegas, sufrió un accidente debido a un temporal que hizo que la carga se moviese y provocase un incendio. El barco embarrancó en la costa en Finisterre, en la punta de Castelo, al sur de la playa de O Rostro. Fallecieron 23 de los 31 tripulantes del navío, todos de nacionalidad china.
El Cason transportaba una carga de 1.100 toneladas, consistentes en 5.000 bidones, sacos y contedores de productos químicos inflamables (xileno, butanol, butil de acrilato, ciclohexanona, sodio), tóxicos (aceite de anilina, difenilmetano, o-cresol, dibutilflato) y corrosivos (ácido fosfórico, anhídrido alifático), que se embarcaron en los puertos de Hamburgo, Rotterdam y Amberes para dirigirse al puerto chino de Shangai Aún se discute a día de hoy si el manifiesto de carga del Cason ocultaba material tóxico como radio o uranio.
El vertido y posterior incendio de la carga del navío en la tarde del 10 de diciembre, emitido en directo por la TVG, al entrar en contacto el agua de mar con la carga de sodio, provocó una gran alarma social, aumentada por la falta de información de las autoridades, ya que los materiales podían explotar al contacto con el agua provocando una nube tóxica, por lo que el gobierno gallego, presidido por Fernando González Laxe que acababa de tomar posesión hacía pocas semanas, ejecutó una recomendación de la delegación del Gobierno, (Domingo García Sabell), quien decidió evacuar a toda la población de Finisterre, Cee y Corcubión(unas 15.000 personas) hacia La Coruña.
El Delegado del Gobierno anunció por la Radio Galega la noche del 10 al 11 de diciembre que 700 autobuses se dirigían a Fisterra para ejecutar la evacuación, lo que provocó el pánico de los vecinos, que huyeron por sus medios principalmente hacia Vimianzo, Carballo, Muros, Carnota y A Coruña. Posteriormente, García Sabell compareció a las pocas horas de anunciar la evacuación para desmentir que la nube ocasionada por la explosión fuese tóxica, pero era ya tarde para el desmentido y la coexistencia de mensajes contradictorios desde las autoridades alentaron la desconfianza.
Algunos vecinos de Fisterra, la mayoría de avanzada edad, decidieron quedarse en el pueblo a pesar de la histeria y de las molestias respiratorias que causaba el humo, como picores de garganta, mareos y sequedad en las mucosas nasales. Los refugiados se quejarían ante las cámaras de la TVG esa misma noche de la improvisación y la falta de medios de la evacuación, ya que, en los pabellones deportivos que actuaron de refugio, no había ni siquiera colchonetas en las que poder acostar a los niños más pequeños.
El Gobierno Central decidió llevar la carga al cuartel de infantería de Parga, en el ayuntamiento de Guitiriz, pero una barricada vecinal, que ocupó la carretera con neumáticos ardiendo, impidió el acceso de los camiones cargados con el material del Casón, y se produjeron enfrentamientos con la Guardia Civil. Posteriormente se decidió trasladar la carga al muelle Alumina-Aluminio (hoy ALCOA) en San Cibrao, donde se reprodujeron los enfrentamientos, impediendo el comité de empresa el paso de los camiones.
Alarmados los trabajadores de la fábrica de Alúmina-Aluminio por los rumores sobre la posible letalidad de la carga, y siguiendo instrucciones del comité de empresa, abandonaron aterrorizados sus puestos de trabajo y la planta industrial quedó totalmente inutilizada al pararse los hornos bruscamente y sin haberse seguido un procedimiento de parada establecido. Fue por ello necesario desguazar la mayoría de loa instalación y reconstruirla con el dinero que abonó Musini, aseguradora estatal, con cargo al siniestro. El coste superó los 20.000 millones de pesetas, siendo hasta hoy el siniestro más caro de la historia del seguro en España. La carga del "Cason" estuvo en los muelles de San Ciprian hasta que fue embarcada con destino a Amberes.
La planta modernizó sus instalaciones con financiación pública a cambio de este servicio, y despidió a los 23 miembros del comité de empresa que había bloqueado el paso de la carga. Finalmente la carga desembarcó en Amberes.
El barco fue desguazado en el lugar donde varó, aunque la mayor parte de su estructura y el pecio permanece bajo las aguas de la playa de O Rostro.

(de Wikipdia)

25.8.17

Insomnio



Discutimos. Me voy a la habitación del fondo, buscó una manta en el armario y me tumbo sobre la cama. Intentó dormir. Pensaba que aquí había silencio, no, gaviotas que no duermen, embarcaciones a motor a cada rato, van y vienen, el viento, incluso creo que llueve, me da pereza levantarme a comprobarlo. No tenía que haberle dicho aquello. No puedo dormir, no  tengo sueño, no sé dormir solo, ¿es esto un ensayo de la soledad que vendrá? Me levanto, me asomo a la ventana, no hay luna, huelo el mar, está ahí abajo, negro, poderoso, calmado ahora, pasan rápidas las luces rojas de un pesquero y su ruido. Vuelvo a la cama. Pienso. Evoco. Fueron palabras duras, soy un estupido. Ladra un perro, otro le contesta.  Tengo frío. No quiero buscar más ropa por no despertarla. A ella. Se va mañana. Otra vez solo. No puedo dormir. Vuelvo a la ventana. Desde una embarcación a remo están echando las cestas para necoras, son dos pescadores furtivos, casi puedo entender lo que hablan. Mañana estaré cansado, no podré con mi cuerpo y el aeropuerto está a ochenta kilómetros. Será un viaje triste, silencioso. Voy a intentar dormir. No tenía derecho a reprocharle nada.


Escribo esto de madrugada, no puedo dormir. Algo parecido escribí en Cádiz. No sé de dónde sale ni porqué imagino estas cosas. Al final va a tener razón Izan y este hombre pequeñito en mitad del pecho debe escribir una carta a su padre.


24.8.17

Parker y cierta nostalgia


Parker pasa de lo poético a lo patético y cuando la negra sombra de la nostalgia le alcanza, le engulle, solo puede pensar en aquel agosto del 2017, hace tanto ya, una playa, el ruido de las conchas en la pleamar, el verde rodeando los límites, las luces al otro lado de la bahía, el sol hundiéndose entre brumas, zasss, en Berlín hace mucho frio y debe seguir caminando o llegará tarde a su cita.

23.8.17

Parker y el limbo



Parker camina junto al Spree, envuelto en brumas y frío piensa en el limbo (sin percatarse que alguien le sigue escondido en las sombras). Después de años viviendo ahí,  en el concepto limbo, consultando noticias antiguos en internet se entera que hace diez años  la iglesia dijo que no existe, el limbo. Un mazazo. Como durante siglos la iglesia dijo que sí, está atónito, por la no existencia límbica, por su ignorancia, por lo atrasado que va en estas cosas de creencias, fe y ritos, la inmaculada concepción, el uno y trino, la resurrección de los muertos, la vida eterna, amen. Si de esto no estaba enterado puede que muchas de sus convicciones más profundas estén también desactualizadas. Parker  es un ingenuo, un inconsciente y un inculto en lo concerniente a lo religioso, por no saber no sabe lo que es pecado mortal y lo que no. En estas cuestiones cavila junto al negro Spree (a sus espaldas una sombra está a punto de saltar sobre él).



Ahora no puedo contar lo que le ocurrió a Parker, no tengo tiempo, ando pillado con mi carencia endémica de wifi, quizás mañana, pásense por aquí si eso.


Para saber más sobre el limbo:

21.8.17

Parker en Berlín.



En Greenwich había muchos ricos y algunos pobres, Parker sospechaba que estaba en el lado equivocado. Después de la trágica pelea en un lugar parecido a una cantina (lo contaré otro día) se vino a Europa.

Eso. Entonces. Ayer. Parker,

Llegó a Berlín, que no era como es ahora (nada es ahora como era), encontró trabajo en una acería y ahí empieza la segunda parte (que tampoco pienso contar en este momento).

Parker comprobó que era un buen trabajador y que las chicas alemanas no entendían nada de lo que decía.

De unas y otras cosas Parker aprendía, también del silencio opresivo de un Berlín oscuro.


Eso. Hoy. Ahora. Antes. Parker.


20.8.17

Parker aprende a bailar


Soma on the dune, 2013  // © Hiroshi Watanabe


En aquella humilde casa en Greenwich (Connecticut) Parker preguntaba a su madre “Ma, ¿cómo se baila con una chica?” y ella le enseñaba cómo y los dos daban vueltas y vueltas por la cocina mientras en la radio sonaba  It's a Man's Man's Man's World o When a man loves a woman.

“Ma, ¿de qué puedo hablar mientras bailo?” y su madre le contestaba que las palabras irían solas a su boca pero que nunca se olvidase de ser atento, educado, amable, que debía aprender a escuchar incluso los silencios de las chicas y que no era siempre no.

Parker era un alumno aventajado en el arte de escuchar consejos y un mal bailarín.






19.8.17

Avanza agosto



Avanza agosto y he metido las palabras en un armario, ahí están, morenas e indiferentes, no intentan resolver crucigramas silábicos, no comen pimientos de Padrón, no llevan trenzas, no descifran misterios, no bailan la yenka, se han instalado en el no. 

Por si alguien está interesado las he dejado en la balda inferior, bien tapadas, sestean, volverán, de momento sigo absorto en los cielos.

18.8.17

Dolor.

Dolor, por los muertos, por los heridos en Barcelona y Cambrils, por sus familiares y amigos.
Dolor por tanto odio.

17.8.17

Parker no sabe escribir cuentos.



Parker no sabía escribir cuentos, solo frases cortas que juntaba con tijeras, con más entusiasmo que acierto. Las palabras de amor se le rompían en la boca y caían al suelo como cascaras de almendras. Por eso ella no percibía vibraciones ni rocío. Pasaban los días y las nubes, las adivinanzas y el desconsuelo, sus cuerpos, alejados, se habían convertido en conjuntos huecos, siluetas, distancia, el vacío. Coleccionar sílabas nunca ha sido un ejercicio que llene la ansiedad, con todo Parker las volcaba sobre un tapete negro e intentaba dar nombre a lo que sentía, pero llegaba el sol, las risas de los niños en la playa, el beefeater cuando el monte Pindo se volvía rosa y todo quedaba en espera hasta el siguiente día. Y así     

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